Música

Cantar (de abajo)

Por Lula Fenomenoide
10 de junio de 2023

Hola, lector, lectriz, lectorx. ¿Cómo estás? Yo, extrañando estas líneas y el cálido espacio virtual que esta hermosa revista me ofrece para ser un viejo que le grite menos a una nube y más a una simpática mascota de bajo mantenimiento, como un lorito o un cobayo. O a ustedes, que son muy amables también. 

La vez pasada habíamos dejado nuestra conversación –antes de que me llevaran a la sesión de kinesiología o a la sala de cine del geriátrico donde estoy, o a hacer alguna de estas entrañables actividades en la sala común– en el extremo de arriba del registro. Hoy nos vamos para abajo. 

En nuestro encuentro anterior no mencioné un detalle particularmente importante sobre los títulos de estas notas y la referencia concreta de los términos “arriba / abajo”. La altura es un rasgo del sonido y es una magnitud física cuantificable, lo que varía es la frecuencia de la onda sonora y mientras más alta sea la frecuencia (o sea, mientras más “arriba” esté ese número, mientras más elevado sea) más agudo o alto es el sonido, y mientras más baja, más bajo o grave. Por supuesto medirlo así es un invento humano, pero lo que es bárbaro es que entra en correlación con una cualidad anatómica del sonido alto ejecutado por la voz humana: para hacer notas más altas, la opción principal es levantar la laringe (lo que sucede es que se comprime el espacio), y para las notas más bajas hay que bajar la laringe (es decir, estirarla un poco).

Hecha esta aclaración, nos hundamos en las profundidades del extremo inferior del registro.

La primera de estas adquisiciones que comparto hoy apareció por casualidad en Tiktok, actividad estrictamente marital en mi vida: no me permito ver Tiktok sola porque es tan una droga dura que mi vida se iría al tacho como si dejaras a un merquero solo en la oficina de Tony Montana. De modo que solo consumo esta droga recreativa de manera social con mi mujer, en momentos de baja energía y alto ocio cuando estamos en casa. Cada tanto nos cruzamos con algo que ella scrollea y le digo «no, pará que me lo anoto». Entonces ella debe hacer el movimiento opuesto con el pulgar y esperar a que yo abra el bloc de notas del celu, ponga algo tipo “próximo qqee investigar OKTAVISTAS RUSOS” para seguir buceando entre perritis y recetas cuya crocancia se demuestra a través del sonido del cuchillo rozando el resultado con el filo. Así es el amor.

No debería sorprendernos que estos oktavistas (me gusta escribirlo con K, se siente más intenso y así lo he visto escrito en general, pero se puede con C) sean rusos, porque por allá son grandes cultores de los extremos del registro. ¿Se acuerdan de Mika? Lo entrenó un ruso. ¿Vitas, el del temasssso con el mejor recurso vocal del mundo? Ruso. Estos cantantes líricos cantan –justamente– una octava por debajo del registro de los bajos, los cantantes con el registro más bajo. Las googleadas místicas que llego a hacer no me dejan claro si hay distinción formal entre un registro de oktavista y un bajo profundo, o si un oktavista es un tipo de bajo. Pero esto es, en cualquier caso, el registro más bajo que puede tener un ser humano. Los mejores ejemplos que encontré son esta pedazo de obra entre la historia rusa, su virtuosismo musical, su despliegue escénico basada en una novela de Pushkin que me queda pendiente de lectura; este fascinante hombre-sapo de las catacumbas  y este quinteto de señores de increíble vestimenta y destreza vocal.

YPF

Aunque estas notas por lo general son un lugar seguro donde hacernos lxs rarxs e ir a cosas tan específicas, como la forma en que los rusos cantan lírico, a continuación propongo que nos relajemos un rato y vayamos a los artistas que se agolpan en los carteles que anuncian la venida del evento mesiánico y monolítico en lo que refiere a la música en vivo: el L*llapalooza.

¡Pero fulalenomenoide, el lola bambusa es un festival que no puede más de angloparlante!

Sí, y así y todo, llegó The HU a sus marquesinas.

Son de Mongolia y los amo un montón. Me los mostró un amigo y recuerdo la ocasión porque fue ese día del padre apocalíptico en el que se cortó la luz en todo el país. Hacen eso que me vuelve loca que es combinar un elemento folklórico con la que para mí es la lengua franca de la música, el rock. El resultado es un sonido recontrapesado, enérgico, al que te subís o te pisa. Me hacen acordar un poco a Korpiklaani. Hay varios elementos que sobresalen en la música de ellos, el que nos atañe hoy mismo es el uso de la voz, que guarda una relación tan evidente con el metal que hacen bandas como Korpiklaani –que son de Finlandia– que parece un hecho de la naturaleza que exista un género en el que están inscritos los HU. Pensémoslo así: otra cosa muy linda de la música es que es uno de los ámbitos donde más difícil es ser único y estos tampoco están solos en lo que hacen. Hay otras bandas de este género, que se llama hunnu rock. No es todo pesado, igual. Si no sos un orco cabeza de tacho como yo te puede interesar 杭蓋樂隊 (esto es: Hanggai), que es más tranqui y muy hermoso. El juego de palabras es delicioso.

Volviendo al recurso vocal: esta forma de cantar se llama xöömej y existe también en algunos otros pueblos bajo el término paraguas “canto de garganta” (denominación rara porque es muy pero muy difícil cantar sin usar la garganta, pero que alude al sistema muscular principal en el que se apoya la mayor parte de la fuerza que se usa). Es un poco difícil de describir la técnica –si me pongo muy específica me frenan o googlean, ya saben–, pero lo que ocurre es que, además de hacer vibrar las cuerdas vocales, se ecualizan las notas usando unas estructuras que andan por ahí y se llaman falsas cuerdas vocales. Todxs las tenemos. Sí, vos también.

Lo curioso es que llega a Mongolia a través del pueblo tuvano, de la república de Tuvá, que conforma una de las divisiones administrativas de… Rusia.

El mundo del canto y el canto del mundo, amigxs.

El show de los HU en el lola mamusa no se pudo concretar porque estaba anunciado para fines de marzo del año 2020, y por alguna razón loca se canceló, como pasó con muchos espectáculos ese año¹.

Y si bien no es un género o una técnica, sino una persona, no puedo escribir nada sobre voces graves sin dejar de mencionar a quien fue mi heroína cuando descubrí las bondades de la música clásica: la contralto Ewa Podleś. Para sorpresa de nadie, dado mi histórico romance con ese país, es polaca.

¹ Me subo a la de fingir cordura como hace todo el resto de la humanidad. Demencia es lo que nos daría si enfrentáramos eso que nos pasó, o si lo contrastáramos con todo lo que vino después.

 

Algo tampoco sorprendente es que esta entrega está muy evidentemente masculinizada, lo que conduce de nuevo a pensar en el binarismo de género en las disciplinas vocales. De hecho lo que llama la atención sobre la Podleś es que canta como un barítono, es decir, que alcanza notas que las mujeres no deberían poder alcanzar. 

Y con respecto a otra preocupación de índole abstracta sobre la música, contrariamente a lo que pasó en la entrega anterior, no pude encontrar muchas explicaciones que no fuesen absolutamente falopa con respecto a la pregunta sobre qué nos llama la atención del extremo vocal o, más puntualmente, por qué no es tan atractivo como el registro alto. Conversándolo con gente aparecieron respuestas complementarias a las de la vez pasada: no tiene sustento evolutivo claro, no aparenta un virtuosismo tan exacerbado, no es anatómicamente “complejo” de producir (la laringe puede bajar hasta cierto punto y el espacio expandirse hasta ahí; el sonido bajo no puede falsearse como sí el alto). Y, más puntualmente, qué nos producen lo que nos producen las notas graves, tradicionalmente (y esto, como vimos, es común tanto a Occidente como a Oriente) asociadas con el misticismo, la oscuridad, lo oculto. Como si nos envolviera una atmósfera turbia. La pregunta permanece. 

Ahora es cuando me despido y me dedico a gritarle a otra nube o a tomar alguna medicación. Pero nos veremos la próxima y averiguaremos de dónde más se puede cantar para cerrar esta tríada de notas en la primera columna de música no angloparlante del universo conocido y sus alrededores.

Lula Fenomenoide

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