Editorial
Enero, a dos tiempos
Editorial
31 de enero de 2024
Por algún motivo, el verano exige pensar sobre el tiempo, la velocidad, las duraciones. Quizás es que el calor expande incluso los segundos. Quizás es el corte que implican las vacaciones, para quiénes pueden disfrutarlas. Quizás es un fenómeno metafísico inexplicable.
Nuestra revista, en secreto, siempre trabaja la temática del tiempo. De nuestro tiempo (la época), de los futuros posibles, de los pasados que nos condicionan, de la planificación, de la memoria.
Venimos pensando, desde el año pasado, que es probable que estemos viviendo una transición. Quizás a nivel local, signada por un nuevo gobierno que impulsa un giro radical en todas las esferas. Quizás a nivel global, marcado por nuevas formas políticas y polos de poder.
Las transiciones suelen ser territorios de convivencia de elementos contradictorios. Quizás, por eso, este enero no tuvo una temporalidad sino dos a la vez.
Por un lado, la aceleración, el despegue, la velocidad de choque. En el campo político, el paro nacional más veloz de nuestra historia y la suma infinita de conflictividades del gobierno con su afuera y su adentro. Una acumulación de procesos culturales, sociales y económicos que amenazan con estallar ya.
Por el otro, la inminencia, la expectancia y la espera. Estos procesos, ¿son reales o aún virtuales? ¿Ya se están dando de forma irreversible o sólo como amenaza? El cambio de época, ¿está teniendo lugar o sólo se anuncia?
Como mirar al horizonte y no poder distinguir si el sol ya se ha puesto o todavía queda un microsegundo de día por vivir.
Siguiendo la tradición de nuestra revista, este mes fue el primero de #VeranoEnURBE, una dinámica distinta con la que acompañamos estos días de pesadez y calor. Compartimos notas que tocaron esta temática del tiempo doble desde ángulos muy diversos: los discursos y la comunicación política, el pesimismo y la esperanza, la geografía electoral.
Además, cubrimos el Paro Nacional del 24 de enero. Cuando hablamos de narrar la época, hablamos de comprometernos con nuestro tiempo, de estar presentes, comunicando, pensando, proponiendo, atestiguando. Así seguiremos en febrero, el segundo mes del verano.
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