Artificios

EL AZAR EN LO COTIDIANO

Por Victoria Garabal
11/10/20

El 14/03/2020 un nuevo grupo de WhatsApp se materializaba.

Cuatro personas pasaban a ser las participantes de un juego.

Encierro es una palabra que genera una sensación. Una sensación es algo que sentís y no sabes bien de dónde viene. Si sucede, ya forma parte de vos. De alguna u otra forma pasa a estar disponible.[1]

En ese grupo había tres duplas y media pero, en realidad, a la hora de jugar eso no importaba.

Cuando no tengo tiempo para nada me siento libre, siempre fue así. Cuando casi no puedo decidir, hay cosas chiquitas que me hacen pensar que hago lo que quiero. Como, que se yo, decidir escabiarme un martes, pero sabiendo que al otro día tengo que madrugar para ir a trabajar. [2]

Siete meses después de aquel juego, quise saber de dónde provenía todo esto: ¿cuando se inventó? ¿por qué se llama así? ¿por qué la alusión a la muerte? ¿por qué su exquisitez? y muchas más cosas que prefiero no develar.

Fueron les primeres surrealistas[3] les que le pusieron de moda. (Me divertí pensando en une surrealista leyendo en inclusivo).

En este juego no existen límites creativos a lo que se quiere contar, aunque sí es cierto que se puede regular el número de palabras. Desde el principio se buscó que sea una experiencia rápida, espontánea y lo más subconsciente posible.

Igual recién rompí un vaso. Me puse triste, lloré. Estaba lavando los platos y se me cayó. No uso guantes, pero cuando arrancó todo esto empecé a incorporarlos de a poco, siempre de a poco. (Los cambios bruscos me cuestan, así que alto ahí, guantes, que recién nos conocemos).[4]

El nombre del juego nació de la experiencia. Dicen que la primera vez, los participantes, llegaron a una conclusión común que derivó en su nombre: el cadáver exquisito beberá el vino nuevo, y la verdad que, si me preguntan, me parece muy acertada.

Con cada vidrio que cuidadosamente recojo, se va una vida que, intuyo, a cada momento con mayor seguridad, fue distinta a la que vendrá.[5]

Sus artífices, Robert Desnos, André Bretón y Tristán Tzara, se dice (porque en realidad lo que se dice no necesariamente es lo que es) estaban hambrientos de nuevas realidades y pusieron a prueba uno de los postulados de su movimiento: la inclusión del azar. Una especie de inconsciente compartido se anunciaba en la irracionalidad de las proposiciones –Max Ernst, pintor, escultor, poeta, artista gráfico, litógrafo, collagista, diseñador y diseñador de joyas o, a los fines prácticos, un vicioso del Cadáver Exquisito, llegó incluso a hablar de contagios intelectuales entre los participantes–

Final alternativo 1:

Quería conocerles las caras y solo encontré esta foto. El pie decía que son los poetas franceses Paul Eluard, André Breton y Robert Desnos. Siempre me pregunté cómo hacían los terapeutas para no ponerle caras a las historias. Lo que está claro es que a Tristán no le gustaban los aviones.

Final alternativo 2:

Nosotras éramos cuatro en vez de tres y nunca habíamos estado en la misma habitación, pero algo de nosotras, a siete días del arranque del aislamiento social preventivo y obligatorio creía que el encierro ya era algo nuestro, nos pertenecía. Hoy ya no jugamos.

Final alternativo 3:

A ellos ni idea y al resto de las integrantes del juego tampoco, pero algo que me di cuenta es que gustan más los principios que los finales. Después de encierro, llegó 21.

A los 21 pensaba que a los 28 ya eras grande. Y por ser grande me imaginaba un estado general o un lugar al que llegás y ya sabés quién sos, qué tenés que hacer, tenés una casa, plata y un montón de soluciones.6

Final alternativo, final:

Al final, el final da un poco lo mismo.

[1] Victoria – Encierro
[2] Sofia – Encierro
[3] Los surrealistas no son ni Victoria ni Sofía. Son aquellos que, tras la Primera Guerra Mundial, formaron un movimiento cultural fuertemente influenciado por el dadaísmo.*
*Quise hacer una nota al pie de la nota al pie y me di cuenta que, a priori, no se podía pero en la práctica sí. Me pareció mal dar por sentado que todo el mundo sabe lo que es el dadaísmo, y es a lo único que hace referencia la explicación anterior. Sin embargo, la experiencia reciente me demostró que, como seres humanos que somos, tenemos la tendencia a buscarle sentido a las cosas. Si, de repente, yo pongo *-.= es posible que sepas qué hacer con eso, qué significado otorgarle. O, en todo caso, dentro de siete meses lo buscarás.
[4] Rocío – Encierro
[5] Belén – Encierro
[6] Sofía – 21