OPINIÓN

Retomar la agenda nacional

Los discursos anti-política, las crisis de representación, el rol de la juventud y la vigencia de Perón. Una reflexión para sacudir el letargo.

Por Fio Santagati
24/10/2021

Discursos anti política y crisis de representación

En la antigua sociedad griega la participación política era muy valorada.. Se consideraba como algo fundamental, ya que estaba destinada a la consolidación del bien común, y como un derecho a ejercer por los ciudadanos pertenecientes a una comunidad. Los atenienses llamaban “idiotas” a quienes no se involucraban en los asuntos generales. Hoy se los conoce como “apolíticos” y por más que esos asuntos los afecten, prefieren dormir en el sueño eterno de la pasividad.

La palabra “idiota” tuvo su origen allí y luego derivó en la transformación de un insulto utilizado diariamente. Sin embargo, muchas veces se discute en el seno de la sociedad la eficacia de la política, de los políticos e, inclusive, del Estado. Considero, como millones de personas, que es imperativo que el Estado sea el órgano clave de la conducción de una Nación, pero es evidente que la utilización de los discursos “anti” es funcional: sirve para instalar modelos coloniales, antinacionales y serviles al imperialismo.

Lo hemos vivido y está la historia de testigo: la demonización de la política es una forma de anestesiar la conciencia del pueblo. Estas narrativas son desprendidas, fundamentalmente, por los sicarios mediáticos que obran a sueldo en contra de la Patria y luego repetidas por, como diría Jauretche, los “zonzos”.

Sin embargo, en otras ocasiones la política no responde a los intereses de la ciudadanía. Se queda engatusada en pequeñeces, en agendas cosmopolitas donde la postura de las mayorías populares es amorfa. Como resultado se va tensando la soga entre la herramienta y el conjunto ciudadano, hasta que culmina en el malestar colectivo y el hartazgo social. Es allí donde surgen las famosas “crisis de representación”: cuando la población siente que quienes deberían representarlos están sumergidos en su propia realización individual.

Centrémonos en la definición formal: se entiende a este fenómeno como el momento en que se descree absolutamente de los representantes, al mismo tiempo que se deterioran los partidos, los espacios de formación, las instituciones -como el Congreso Nacional- y la política comienza a ser observada como una actividad meramente empresarial. Dentro de esa hecatombe aparece una clase de radicalización política que busca cargar las tintas en un grupo poblacional.

Desde ya, esto no es para nada nuevo en el mundo y menos acá. Sucede en España, donde la ultraderecha culpabiliza a los inmigrantes, y en la Argentina donde ataca a los trabajadores. ¿Qué propone como solución el capital financiero, a través de sus partidos? Eliminar derechos.

En este contexto no es para nada sorprendente que aparezcan diferentes personajes desfilando por la pasarela mediática, azuzando fórmulas más malas que la peste: las mismas ideas que fracasaron rotundamente pero con distintos slogans y maquilladas con kilos de palabrería.

Rol de la juventud

“La juventud tiene su lucha, que es derribar a las oligarquías entregadoras, a los conductores que desorientan y a los intereses extraños que nos explotan”. Arturo Jauretche

Se ve reflejado actualmente en la esfera pública, sobre todo en períodos electorales, que la política se encuentra en la búsqueda del voto joven. Nosotros y nosotras somos el futuro, pero también el presente. Como juventud peronista debemos disputar ese presente, marcar la cancha, imponer agenda, exigir desde las bases cuáles son nuestros intereses. Pero no únicamente los nuestros, sino también los de aquellos que no piensan como nosotros. Queremos que los demás jóvenes, antagónicamente opuestos en términos ideológicos, puedan desarrollar su proyecto de vida en éste país, en este modelo político que cobija a todos y todas, como siempre hizo el peronismo.

El asunto del cambio climático es importante, como así también la legalización de la marihuana y demás, pero no son trascendentales. Es decir, debe existir una legislación que contemple la protección del medioambiente, pero no se puede centrar como la única inquietud juvenil.

Nuestra principal preocupación es el empleo, que debe ser bien pagado y permitirnos obtener independencia económica. Es volver a soñar con la casa propia y no vivir eternamente de alquileres -que además son inaccesibles hoy en día-. Son las cifras de pobreza, desocupación y desigualdad que involucran a millones de compatriotas. Es la deuda externa, que debería pagar la oligarquía y no el Pueblo. Es el precio de la comida, en tiempos en donde se volvió una odisea ir al supermercado.

Podemos seguir describiendo problemáticas que a simple vista resultan individuales pero que en realidad son colectivas. Nos interpelan muchas causas para reducir a la juventud al porro, el sexo y el lenguaje inclusivo. Y si no queremos que continúen apareciendo figuras como Milei dejemos de regalarles ingenuamente las banderas.

Lo explicó Cristina en la Ex-ESMA hace unos días; nosotros y nosotras somos la tercera posición, ampliamente superadora frente a la dicotomía de la izquierda y derecha. Una posición que le otorgó representatividad a los trabajadores dentro de la toma de decisiones en el sistema político argentino.

Pongámonos los pantalones y prediquemos con el ejemplo. Demostremos que ellos y ellas no tienen capacidad de nada, más que resguardar sus propios pellejos y el de sus patrones. Hagámoslo desde la acción, desde el hacer y, fundamentalmente, desde la gestión. Tienen la lapicera en mano, dejemos de jugar al panelismo de Intratables y modifiquemos la realidad.

Solo se necesita coraje, convicción y voluntad política: aquellos valores que caracterizaron los doce años de Néstor y Cristina, período en el cual volvimos a recuperar a la política como herramienta de transformación e incorporaron a miles de jóvenes a la participación ciudadana.

Cabeza Varada. Obra de Daniel Santoro.

Perón es el futuro

“El año 2000 nos encontrará unidos o dominados”. Juan Domingo Perón

Profundicemos en la temática medioambiental. El General fue claro: ambientalismo nacional, sin injerencia de las corporaciones ni organizaciones no gubernamentales dentro del campo de la soberanía.

Se debe abordar la cuestión desde un enclave soberano, con la nacionalización de los recursos naturales en defensa de nuestra independencia. No podemos permitir el avance de las corporaciones ni organismos internacionales en este plano. Pueden resultar benévolos, pero sabemos que los yankis nunca fueron altruistas de por sí.

El imperio donde pone el ojo, pone la bala. Nuestra Nación es la segunda reserva más grande de litio de la región. ¿No resulta un poco extraño que voceros del imperialismo contaminante, embadurnados con supuestas líneas discursivas revolucionarias, vigilen de cerca a los países tercermundistas?

Esto fue sintetizado por Perón en su mensaje a los pueblos del mundo en 1972. Allí describió la situación global e hizo hincapié en las sociedades de consumo, los vicios sobre la tecnología mal empleada, el agotamiento de los recursos naturales, el ser humano como sujeto político, etc.

“Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía está lejos de alcanzar. Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenado por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas”, dijo en ese entonces y vale para hoy.

Por esto y por tantas otras temáticas, sepamos que está mal empleada la frase “volver a Perón”. Perón jamás fue el pasado, es el futuro y la llave para recuperar la agenda.

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