ARTIFICIOS

QUIERO QUE ESCUCHES ESTO I: ELVANA GJATA

Por Lula Fenomenoide
11/05/2022

Bienvenidx a Quiero que escuches esto, la primera columna del mundo sobre música no angloparlante.

Las notas que figurarán bajo este nombre son escritas con una sola intención: desviar un momento (cinco minutos, treinta segundos, una hora, lo que dé) la atención de la música producida desde países, desde culturas, desde lenguas, desde cabezas angloparlantes. 

La colonización cultural es un hecho.

Todo el mercado cultural vira hacia / favorece el consumo de / obtura las posibilidades de evitar: productos angloparlantes.

Si viene de Estados Unidos, Australia o el RU,

Si viene de una ex colonia de alguno de estos últimos,

Si viene de cualquier otro país pero está cantado en inglés,

Ya tiene ventaja comercial.

Y más allá de su eventual beneficio comercial,

Tiene el beneficio de nuestras atenciones. La mía, la tuya, la de todxs.

La atención es un bien escaso. 

Seamos conscientes de quién / es serán sus destinatarixs.

Hay música increíble allá afuera, y afuera no es el mundo: afuera es todo lo que no sea anglo. Esto último no lo digo yo: lo determinó el mercado cultural hace mucho tiempo. 

(¿Significa esto que yo, que escribo, desprecie todo lo anglo? De ninguna manera. Disfruto muchísimo de miles de artistas y de música anglo. Pero me parece importante recordar a los gritos que no es lo único que existe. Ni es lo mejor. Solo es lo que esta circunstancia histórica nos ofrece a baldazos, nos empuja por la garganta, nos muestra desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.)

Estas notas celebran todas las modas internacionales que desvíen la atención global de la oferta angloparlante:

– kpop

– reggaetón y otros ritmos latinos

– math rock japonés

– banda de sonido de películas francesas

– incluso la sección horriblemente nombrada “música del mundo” en las disquerías.

Escuchá música de todas partes del mundo. Escuchá música que no esté cantada en inglés ni tampoco en tu propio idioma. No importa no entender las palabras. Perderse de música hermosa por eso sería tonto. La música es increíble. Vos sos increíble. Te merecés disfrutar toda la música. Salí a buscarla.

QQEE: ELVANA GJATA

Hola, lector, lectriz, lectore. Bajo la voz un poco para ya pasar a la data concreta. Antes me presento: soy Lula, escuchar música es una parte importante de mi vida y quiero compartirla. Eso es todo lo que hay que saber por ahora.

La primera historia que les voy a contar empieza con el mejor de los algoritmos: el de Youtube.

Cuando la obtención del primer Smartphone me develó la terrible realidad de que no se podía escuchar música desde youtube y bloquear el celu o usar otras aplicaciones, me tiré al piso y lloré dos horas, después me levanté, me soné los mocos y googleé “youtube client Android”. Apareció una aplicación llamada Stream que funcionaba en segundo plano, aunque no permitía bloquear el celu. Todavía no se decía así pero pensé en lo mismo que transmite la expresión messirve. Me la bajé y seguí escuchando música desde youtube. Stream tiene lo más lindo de youtube: las sugerencias, gracias, qué bien sugerís, youtube, qué suerte que no estás al lado de ningún monarca. O sí, bueno, no sé, ¿lo estás?

(¿Si sigo escribiendo youtube me beneficia en algo cibernéticamente? ¿Es como lo de intencionar? Youtube youtube youtube youtube.)

No sé bien si estaba escuchando algún reggaepop o algo de los países eslavos que siempre me engualichan, pero en algún viaje en bondi Stream me sugirió este tema.

Es reggaetón y es pop, que es la receta del reggaepop, género que me encanta y que cristaliza la reconfiguración marketinera de la música occidental: la que va son los ritmos latinos (¿te acordás cuando esto se hizo tan evidente que a Justin Bieber no le quedó otra que subirse a la reggaetoneta?). Este tema va un paso más allá y exige buscar de dónde son lxs artistas.

Son de Albania.

Lejos de nuestra acostumbrada pronunciación anglo /máik/, el nombre de este tema se dice tal cual lo leeríamos en español, /míke/ y significa “Amiga” o “Novia”, según la traducción, en albanés. Más allá del idioma, que parecería infligir una regla –no tendrás llegada con nada que no sea en inglés, eventualmente en español-, el tema sigue todas las otras: tiene un riff de guitarrita al que después entra el ritmo, un estribillo mega pegadizo, un muchachito que canta bien, otro que rapea y una chica que la rompe vocalmente y además es hermosísima. 

Se llama Elvana Gjata y lo siguiente que me tira Stream es este otro reggaepop suyo. Como estoy en el bondi veo también el video, me da muchísimas ganas de bailar y pienso: ¿puede ser que otra vez se me pasó esta data fundamental de que la gente en este pequeño país lejanísimo la está descosiendo en el juego inventado por Latinoamérica?

Aeropuertos 2000

Tiene un tema con Ty Dolla $ign que está en inglés. No pienso mal de ella ni me decepciono, otra vez, así son las reglas y Elvana es muy buena para cerrarse a la proyección que le impediría la barrera lingüística. Además el tema está bueno. 

Pero casi como si viera a través de las cortinas traslúcidas de mis pensamientos de hacerme la rara, el mejor algoritmo me lleva a un par de temas de su tercer disco, un EP, llamado 3. El primero que escucho se llama Xheloz (se dice /cheliós/ y significa “celoso”) y tiene una melodía *beso en las puntas de los dedos* deliciosa. Ya no es reggaepop sino que suena a una música medio folklórica muy de una región específica. Después averiguo un poco sobre la música tradicional de los Balcanes y encuentro algunas correspondencias. Lo primero que pienso es que está haciendo lo que muchxs artistas cuando llegan a una posición de prestigio vía pagar cierto derecho de piso haciendo cosas muy comerciales: hacer versiones de clásicos de sus países o de algo muy lejano en el tiempo y en el ojo público. Pero no: tras una rápida googleada veo que son temas coescritos con su productor, Pirro Çako (se dice “Chaco”: ¿no es maravilloso?).

Desde cierto sentido común, unx pensaría que para llegar a escuchar un EP de música albanesa hay que tener un recorrido musical rarísimo en la vida, o hacer una búsqueda muy intrincada con intención de llegar eso, o un oído muy especial para cosas específicas y densas. Quizás no te esperás que alguna vez la aleatoriedad de los hilos que mueven internet te lo sugiera, y seguramente no te esperás escucharlo y mover las patitas. No te esperás conocer a una artista enorme ni tararear con ella sus temas. 

De esto es que quiero hablar, en realidad, en estas notas. De recorridos musicales. De búsquedas, de cómo se arma la banda sonora de una vida. Esta es la mía, y mi banda sonora se compone en parte de estas cositas con las que intento hacerle frente a la bota fantasmal de una industria que pisa nuestras cabezas con un tipo muy limitado de información. Sepámoslo: tiene que haber, y de hecho hay, tanto, tanto más allá de las costas donde llega nuestro consumo… y debe de estar buenísimo, y ni nos lo esperamos. Esta vez, fue el mejor de todos los algoritmos, pero en las próximas entregas les cuento otras formas de llegar a lo inesperado. Por ahora, quiero que escuches esto:

Elvana Gjata – 3EP (2018)

Y si te gustó, el año pasado sacó un disco hermoso: Çelu (2021).

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