Artificios
POESÍA FATAL
Por Tomás Rosner
02/08/2020
Tomás Rosner es creador y administrador de la cuenta de Instagram @los_fatales. Organiza el ciclo de tradición oral “Los Fatales” y co produce Poesía en tu Sofá Argentina. Participó de un montón de slams de poesía, ganó algunos y fracasó en otros, acaso la mejor mejor manera de aprender, según el propio Tomás. Da talleres de poesía y poesía oral tanto presenciales como virtuales. Además es abogado y docente de “derecho y literatura” en la Universidad de Buenos Aires.
En 2018 publicó Ginseng (Modesto Rimba), que ya viaja en una segunda edición. Fabián Casas dice en la contratapa que el libro es encantador porque tiene una “frescura inusitada (…) es la transcripción de una voz que es la misma con la que nos contamos todos los días de nuestra vida”.
Compartimos estos dos poemas inaugurando la sección artificios: “Gatillo”, pertenece a Ginseng, “Seguir escribiendo” es inédito.
Gatillo
Hace un mes terminamos.
Miro fútbol sin volumen,
equivoco las compras,
la lluvia me da frío
y nunca estoy del todo despierto.
Nos vemos para ver cómo estamos.
A cambio de los aritos que devuelvo,
pido mi libro,
pero dice que lo tiene que buscar.
Ojalá no lo encuentre nunca
así tengo algo
para reprocharle toda la vida.
Creí que me recuperaba
pero perdí la billetera y
su cara
se me apareció
en todas las filas que hice
en todos los aranceles que gatillé.
El policía de la 37
me toma la denuncia.
Viene caliente de algo que le pasó antes.
Mientras arregla el mouse,
a los golpes
contra la mesada,
dice que
en este país
todos quieren ir al cielo,
pero nadie
está dispuesto a morir.
Seguir escribiendo
“En este lunes
sin orillas,
la huella de dolor es mínima”.
Desde que pagué la suscripción para videollamadas,
las palabras de los amigos
volvieron a ser parte de una voz.
Subsiste un aftertaste
metálico,
es cierto,
pero se soporta.
Necesitaba estabilidad y creí encontrarla
en un cuaderno Avón
y una birome Bic.
Escribí que la histeria
es la historia del hombre
y una frase que a vos te encanta:
¡hay que descartar a los giles!
Ni bola a los periodistas:
recomiendan que
para leer poemas,
mejor andar distraído.
No vaya a ser que te entre una bala.
No serías responsable,
llevarías al colapso el sistema de salud.
No entendieron que
en cuarentena,
más vale una buena paja
que mil
pajitas de mierda.
Vivimos en un país de hombres vehementes.
Mi amigo El Toto
hizo un asado entero puteando a Francis Malman
y Alfredo Coto se jacta de habernos convencido
de que su supermercado
es el más barato.
¿Quién iba a decir,
que, al final,
lo único sólido era la poesía?
¡Viva ¿qué libertad?… carajo!
Por Marco Mallamaci
La verdad del corazón y el ojo del amo
Por Guido Estañaro
Big Rip y el fin silencioso
Por Sebastián Mangione
90 kilos de aire
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¿Hacia dónde van las subjetividades de este mundo?
Por Agustín Peanovich
La fiesta está en otra parte
Por Magdalena Macías






