Artificios
SOL TONY, PRESIDENTA DEL VINO
Hola, mi nombre es Sol Tony y soy Sommelier
22/11/20
Así empiezo todas mis charlas, mis catas o algún seminario, porque sé que a partir de ahí mucha gente va a confiar en el vino que recomiende, pero ojo, también exponiéndome a que se espere que sólo recurra a vinos caros y verdaderamente no es mi caso.
En primer lugar, ningún Sommelier, bah, en realidad hablo por mí, empezó tomando vino francés a orillas del Dordoña. Todes empezamos probando vino metiendo el dedo en la copa de algún abuele y continuamos en nuestra adolescencia con algún vino en cajita mezclado con gaseosa, nuestro propio chanpám francés.
Hace unos meses, cuando todo esto de la cuarentena empezó, me pasó lo mismo que a cualquier hije de vecine: quería tomar un vino o una copa casi todos los días y no podía invertir mi -no sueldo- en una botella. Tuve que acudir a los injustamente llamados “vinos baratos” a los vinos que nadie sube orgullosamente a Instagram para contarle al mundo lo que estoy bebiendo, porque nadie quiere ver como mi tímida inversión de 200 pesos en una botella fue la mejor inversión de este terrible encierro. Pero me atreví y usé el poder de mi título para que eso suceda y sucedió, empecé a recomendar vinos de precio amigue, ricos, llevaderos, fáciles de beber y la cosa se fue dando.
¿Sólo los vinos caros se disfrutan? ¿Y si nunca tomé y el vino caro no me gustó, significa que los demás me van a parecer un horror? Pues no mi ciela, hay un abanico allá afuera de vinos esperando a ser bebidos y que nada tiene que ver poder disfrutarlos con su precio.
Para ser justa empezaría con: Argentina es un país donde todas las condiciones climáticas se dan para que el vino que se produzca sea aceptable y de ahí para arriba. Los vinos, dependiendo de su producción acumulan cierto gasto, se complejizan, ahora, ¿esto quiere decir que un vino simple que se embotella al toque de su fermentación va a ser un vino no disfrutable? No, rotundamente no, quizás sea mi vino amigue para que pueda intervenir haciendo un gran clericó, o quizás le ponga soda y hielo para antes de comer al mejor estilo vermú o quizás quiera beberlo puro y que me refresque su fructuosidad sin tener que intelectualizarlo demasiado como cuando tomo una birra. Animate a una tapa a rosca, ese tipo de cerramiento no significa que la bodega “ahorró” e hizo un vino por debajo de la calidad aceptada, la tapa a rosca en nuestro país (y acá va un tip) significa vino para tomar dentro del año de su cosecha, para ser bebido dentro del año donde se cortó la uva, ese añito que te muestra la etiqueta .
Sinceramente no sé dónde se originó esa creencia que dice que el vino caro es el mejor y creo que nunca lo sabré, pero es tiempo ya de decir que existen vinos para determinados momentos, desde una lata, un bag in box, hasta una botella liviana o pesada, cada uno cumple una función, desde armonizar una comida compleja hasta acompañar un día de pileta.
Que nadie te robe el disfrute, el vino es nuestra bebida nacional y popular. Bebé, experimentá y disfrutá.
Big Rip y el fin silencioso
Por Sebastián Mangione
¿Hacia dónde van las subjetividades de este mundo?
Por Agustín Peanovich
Nadie publica nada
Por Rodolfo Omar Serio
Génesis de un día soleado
Por Ramiro Sacco
90 kilos de aire
Por Julieta Hermo
Notas sobre la pavada
Por Camila Jorge
La fiesta está en otra parte
Por Magdalena Macías
Los diarios de Thoreau
Por Felipe Ojalvo
Terraplanistas vs CEOs
Por Emilio Méndez
Un robot creativo
Por Zaira Nofal










