Política
«Quiero que volvamos a ser la generación productora de contenido»
Entrevista a Sugus Leunda
19 de julio de 2023
Soy Agustina Leunda, me dicen Sugus. Estudié sociología en la UBA y tengo una maestría en la UCM. Soy productora por oficio y actualmente soy productora ejecutiva del Método Rebord y Coordinadora general de Nacional Rock. También hago Argentina Issues, con mi amigo Andres que es un capo.
—Trabajás en Nacional Rock, el Método Rebord, haces Argentina Issues y pasaste por varios formatos. ¿Hay un hilo conductor, una búsqueda personal en las cosas que vas haciendo? La creatividad de lo artístico, ¿cuánto tiene de ideológico y relación tu militancia?
Mi camino de llegada a los medios es un poco por accidente, dos o tres veces llegamos al mismo accidente así que quizás esté un poco predestinado. Yo empecé a estudiar Imagen y Sonido, me anoté en el CBC y era un desastre: yo no sabía dibujar. Me anoté porque quería hacer documentales, ya militaba y quería producir cosas que tuvieran que ver con la política y FADU no pareció ser el lugar indicado en ese primer acercamiento.
Mi vínculo empieza por ahí, me frustré muy rápido y me puse a estudiar sociología. Me metí en la carrera y me sumerjí cien por ciento. Me comí toda la peli de ir a Sociales.
Cuando terminó la carrera estaba trabajando en una consultora. Tenía la perspectiva de irme a estudiar afuera, estaba laburando para juntar algo de guita y después irme a hacer una maestría. En la consultora no me pagaban muy bien y mi jefa me dice que, en uno de los laburos que estábamos haciendo, estaban buscando a alguien para trabajar directamente con Diego Guebel. Él estaba laburando de jefe de contenido en ese momento para Bandeirantes. Me pagaban el triple y de a poco me fui metiendo en el mundillo; buscando mi rol que siempre tuvo una referencia en mí en la parte más política.
—¿Encontraste un equilibrio entre quien empezó estudiando Imagen y Sonido con quien se recibió de Socióloga?
Los intereses son los mismos: yo quería transformar la realidad. Ya sea desde el arte o desde la militancia. Cuando me meto en televisión me doy cuenta de que es muy difícil verdaderamente modificar las cosas “desde adentro” y meter una mirada que a uno le interese, la televisión tradicional tiene una estructura muy compleja.
—¿Qué es ese monstruo? ¿Qué es el mundo de la producción audiovisual hoy?
Yo desarrollé siempre formatos relacionados con mi pulsión más política. En 2019 desarrollé un formato para provincia que era como un SuperMatch pero intramunicipal para la Provincia de Buenos Aires, donde los juegos estaban cargados de referencias de la historia provincial que no se llegó a hacer. También estuve con ¿Quién sabe más de Argentina?, que sí se llegó a hacer en la TV Pública. Y después de eso viene la oleada MasterChef. Yo con todo ese mundillo no quería saber nada porque mi idea de la televisión no es ir a comprar formatos afuera para reproducirlos acá y pagarles un montón de dólares a productoras de afuera que te venden una caja con una biblia de la cual no podes modificar ni un logo, ni una coma ni nada. Eso me parece una locura.
Siempre mi perspectiva era retomar lo que fuimos en los 90 y en los 2000 como generadora de contenido que, en concreto, esa productora en la que estaba y esas cabezas de la tele eran las que la habían llevado adelante, pero ellos ahora tenían otros planes.
—O sea, ¿hay un monopolio?
Hay una Cámara, que es la Cámara Argentina de Productores Independientes de Televisión que tiene un par de productoras: Cuarzo, la de Guebel, la del nieto de Legrand; son cinco o seis. Y esas son las personas que manejan la televisión desde hace 20 años.
Creo que cuando me fui de ahí me fui decidida a llenar esa vocación artística transformadora de la realidad que tengo desde los 20 años.
—Dijiste hace poco en Twitter que el stream no vino a proponer una transformación cultural, sino un trasvasamiento generacional a los codazos. ¿Cómo es eso?
Yo creo que somos una generación que busca formar parte de un espacio en un lugar en el cual, al menos en el recorrido que yo hice, no nos estaban dando protagonismo. Creo que a todos los que están en este mundillo les pasa lo mismo viniendo del mundo de los medios o no. De alguna manera el stream dio la posibilidad de que las generaciones que no estaban siendo tenidas en cuenta, ya sea pensando el contenido o como “frontman”, lo encontraron de alguna forma.
También pasa que detrás de ese tweet hay toda una discusión acerca de lo que lo que los canales de stream deberían ser y no están siendo. Hay una lectura de que vinimos a hacer una revolución cultural que de verdad nadie prometió ni nadie planteó que iba a suceder. Luquita Rodriguez o Migue Granados no venían a dar la “batalla cultural”. Y creo que se les está pidiendo y reclamando a formatos que no pretenden ser eso algo que nunca prometieron ni estaban planteados para eso.
—A propósito del contenido de los distintos formatos y repliegue del movimiento feminista aparte, ¿Cómo ves la diversificación de voces hoy en los medios y las distintas estrategias en torno a eso?
Yo ahí creo que no se trata de cupos. No se trata de ir buscando la minita que te conduzca el programa, y aparte creo que no es un momento para eso. Si creo que es un momento para ocupar ingeniosamente esos espacios. Me lo preguntaba Ivana Szerman en Nacional Rock hace poco: cuales son los contenidos que hay que hacer ahora desde el feminismo. Yo no tengo la respuesta pero creo que es un momento para ser particularmente ingeniosos. Y que salir desde el mismo lugar y misma estrategia comunicacional que hace tres años es un error. Salir con los tapones de punta a bajar línea o señalar chabones es pegarse un tiro en el pie. Quizás la manera de ser ingenioso es ser gracioso, reírse y ridiculizar al otro.
A mi me pasa que con esta línea de poner mujeres en lugares de manera obligada termina notándose muy forzado. Es más inteligente buscar lateralidades. Noelia Custodio y Charo Lopez lo hacen muy bien en su programa Qué Olor, meten debates y discusiones mientras se cagan de risa. Hacer programas denunciando agotó un modelo. Quizás toque ser más peronistas a la hora de pensar contenidos.
—Volviendo a lo anterior. Hoy toda la movida del stream y la producción en redes alejado de los medios tradicionales, ¿pueden ser una consecuencia de que la tele haya dejado de producir contenidos propios y se dedique a comprar formatos extranjeros?
Es que comprar formatos es lo más seguro, pero tampoco es lo más inteligente que eso sea así. Es lo más seguro porque el grupo de personas que se dedican a eso están grandes y no quieren arriesgar. Ya arriesgaron un montón, ya ganaron un montón, y no quieren jugarse a perder ese lugar. Entonces lo seguro es ir a comprar MasterChef: lo ponés en la tele y la gente mal que mal lo va a ver.
Yo lo que quiero es que volvamos a ser esa generación productora de contenido que incluso exportaba para afuera. Argentina fue potencia en producción de contenidos originales, CQC fue el formato más vendido a nivel mundial. En Israel veían Chiquititas y a Natalia Oreiro la conocen en Rusia porque Argentina vendía productos a mansalva. Hoy en día Argentina importa contenidos, vas a una productora y te das cuenta de que no hay semillero. Prácticamente no hay gente pensando o escribiendo contenido original, están todos viendo qué reality traer para producir acá.
Hay muchas discusiones acerca de eso, hay una línea más estructuralista -si se quiere más sociológica-, pero yo creo que tiene que ver con una porción subjetiva que responde a que la gente que está enquistada ahí no tiene sus animal spirits puestos en desarrollar una industria. Ya lo hicieron, están cansados, es entendible.
En ese marco creo que el stream es algo que salió por la tangente, no es una consecuencia lineal de los problemas de la televisión si no un resultado de nuevas tecnologías.
—Ahí igual Mario Pergolini fue un precursor del stream hace tiempo ya.
Sí, es el más inteligente de todos, es el fue punta de lanza de todo esto. Tal vez es el único de su generación que no se quedó en su casa arriba de su guita comprando latas y apostó un poco más. El gran problema de Pergolini es que apostó demasiado temprano. Esta movida de canales de stream surgiendo con mucho alcance no empezó hace tantos años y Vorterix tiene 14 años, creo, la gente ni siquiera usaba YouTube todavía. Lo vio antes y se le adelantó un poco la jugada.
—Hoy tampoco estamos pudiendo financiar nuestros productos acá.
Y, la producción de una ficción requiere mucha guita, y eso se hace con todos los beneficios que tiene ser un canal de televisión tradicional. Por eso yo creo que nuestra generación, que tiene ganas de comerse la cancha, tiene que salir a ocupar esos lugares. También está la discusión de que el stream vino a terminar con la televisión tradicional, pero si me preguntás yo quiero dirigir un canal de televisión, no tengo duda. Cuando hicimos el primer proyecto antes de El Método, era un LateNight con un presupuesto televisivo, era una locura, y no encontramos un inversor. Fuimos ajustando a las posibilidades, creo que un poco los canales de stream son eso.
—¿Cómo ves la producción de contenidos full argentos pero producidos por plataformas tipo Amazon y Netflix?
Buenísimos. Empezó un poco con Porno y Helado, ahora está División Palermo. Lo que pasa también es que no están pagando lo que vale. Los contratos que tiene, por ejemplo, Amazon con las productoras tradicionales para hacer una ficción son mucho más grandes que con estas expresiones tal vez más chicas. Todo tiene una magnitud más chica de lo que vimos en los 90/2000 porque creo que las inversiones son todavía acotadas. Necesitamos inversiones mucho más grandes. También pasa que Argentina es muy barato para producir en sueldos, locaciones. Es un buen momento para invertir en ese sentido y están empezando a invertir pero es incipiente, podría ser mucho más grande. Pero se celebra, están surgiendo productos buenísimos.
—El método tiene un signo muy de época y es que genera expectativa, se espera el tráiler semana a semana. ¿Sentís que están marcando época?
Creo que es algo difícil de ver en vivo pero si te soy honesta creo que sí, creo que hay algo de generar identidad alrededor del método como hubo quizás en los viejos tiempos de VideoMatch, de juntarse a verlo y tal. Por más que el stream lo puedas ver después en tu en el momento que quieras, hay un folclore en el chat, en participar y crear comunidad. También por ejemplo, Paren La Mano, la comunidad que tiene Luquita Rodriguez es enorme y muy importante para muchos pibes, y muchas pibas .
La importancia global seguramente la veamos en unos años, aunque ahora también los ciclos son tan rápidos que se reciclan rápido. La generación esta que hablamos de los 90 hizo carrera en años, VideoMatch estuvo 30 años en el aire. Pero ojalá veamos una importancia semejante en la nuestra en un tiempo.
—Dentro del mundo de la producción audiovisual, ¿cómo es dirigir una radio pública?
Es a lo que le pongo el grueso de mi energía, a la transformación de los medios públicos. Es complejo, porque veo que la estamos quedando. Que tenemos una potencialidad enorme en términos creativos pero no tenemos el impulso necesario. Hay que darle muchísima más bola a lo público, siento que ahí está la posibilidad de hacer algo generacionalmente importante. Y del otro lado nos encontramos con un problema de esta gestión que es la falta de cuadros para los sectores que le toca gestionar. El laburo que estamos haciendo con “Mikki” Lusardi en la gestión de la Rock en particular es enorme, y lo estamos haciendo con un sacacorcho y una cuchara y, de hecho, ¡es festejado después! Pero se hace muy cuesta arriba. De verdad sentimos que hicimos magia, la Rock es una flor en el medio desierto.
—Entonces, ¿Qué se necesita para gestionar un medio público?
No hay una carrera para eso, se necesita vocación y formación dura. Pero sobre todo se necesitan ganas. Y hoy nos falta eso, ganas de comerse la cancha y ocupar esos espacios. Lo que se necesita es exactamente lo que falta. Los medios públicos están muy oxidados; faltan ideas y que en los lugares de decisión se de lugar para que las cosas sucedan.
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