Cultura
Mercedes Lescano: “me divierte ser un poco queer en la música”
Por Matías Segreti
06/12/20
Es viernes y llega la noticia, Mercedes toca con Lucy Patané y Noe Sinkunas, dos pianos, una voz, en el enorme CCK. Pasa un día y vemos a la misma Mercedes recorriendo los barrios y entregando bolsones de alimentos para sus estudiantes. No tengo un registro preciso, pero algunos días después me recomiendan la charla TED que dio hace poco tiempo. Estreno de un video para el día contra la violencia hacia las mujeres, talleres de cumbia, participación en el ciclo federal de mujeres músicas y disidencias, el disco de Tu Vieja, sigue sigue. Abran paso, Mercedes Lescano.
Viste que existe como una especie de mandato, que es cultural, político, social, podemos agregarle etcéteras, que de alguna manera nos «obliga» a definirnos. Y por lo general una definición sobre uno mismo queda corta. Si tuvieras que definirte ¿cómo lo harías? ¿qué, quién sos?
Al estilo CV o reseña diría: Soy Mercedes Lescano, música; compositora; docente en y por la educación pública. Me gustan las trilogías, podría decir también: Mercedes Lescano: platense, pincharata, nunca yuta/// música de profesión, astróloga desde que tengo memoria, comensal entusiasta/// mujer, compañera, militante de las causas del bien. Cada ítem es un ZIP, si descomprimís, cada cosa son un montón.
La relación con el arte es, por lo menos desde mi punto de vista, una relación afectiva, amorosa, aunque a veces también conflictiva. ¿Cómo es tu relación con la música, el arte en general?
No creo que el arte pueda escindirse de la vida, ni de las formas que tenemos para relacionarnos.
Ser artista es un título muy caro y a la vez, es ser un editor de la realidad, no hay que hacer demasiado, más que observar. Desde ya, materializar/vehiculizar eso que vemos, sentimos, deseamos, pensamos.
Después viene la parte de ser artista público, ese es otro capítulo de destrezas, competencias y recursos. “Despacito” recorrió el mundo y una vez fui a ver al Mono Fontana y éramos 9 personas.
Mi relación con el arte, es igual que con todo lo que me interesa, diría “me gusta todo” pero es bastante falaz. Consumo y hago todo lo que puedo, me gusta mucho el teatro y la danza, lo que sucede en vivo, lo que no tiene telebeam.
La música es lo que me moviliza, lo que me da de comer, lo que hace que me conozca y conozca a les otres profundamente. Me apasiono, me desencanto, me empacho, descanso, estudio, intento, me recompensa el afuera, vuelvo a la tarea, me desafía, me cuestiona, me alivia, me enciende…y así un poco en loop. Es un medio, que agradezco explorar.
Si observamos tu recorrido encontramos que tocás piezas clásicas, rock, jazz, fusión, cumbia y parece que cada registro lo sentis natural. ¿Cómo es esto? ¿cómo se juega esta idea de tocar «todo lo que venga»?
Creo que ya hay demasiados mandatos restrictivos, que me generan suficientes conflictos.
Me divierte ser un poco queer en la música. Aunque esto conlleva el temor al mandato capitalista de “ser bueno en algo”, de “profundizar”, de definir género, etc etc.
Siglo XXI señores, ya no debería ser una polémica lo académico vs. lo popular, y todos los “vs” que se pronuncian en este momento de la historia de la humanidad que, por cierto, nadie sabe muy bien cómo es. Si comés lechuga todos los días, algún día morís por un chori.
Sé que das un taller de composición de cumbia. Creo que hay una especie de prejuicio a la inversa en términos del género. Una idea de que si no sos de «un barrio» no podés hacer buena cumbia, sino te sale algo parecido a Agapornis que es cuestionado por los “cumbiancherxs”. Sin embargo, hay muchas bandas que participan de la escena con una nueva manera de explorar el género. ¿Cómo es tu vida con la cumbia?
Primero, yo soy una piba de barrio. Ah re! Trabajo en los barrios hace muchos años e incluso en los barrios hay muchos que están hartos de la cumbia.
Mi vieja tenía abono en el Teatro Argentino de La Plata y mi viejo escuchaba los Wawancó, el Cuarteto Imperial y cantábamos juntos. A mi “la cumbia me divierte y me excita”, muy real.
Toqué más de 10 años en Les Minon, banda pionera de cumbia de mujeres, platenses.
La cumbia es un género accesible. Ponés una cumbia y aunque sea por ironía, te rompés un pasito, movés la patita, cabeceás el ritmo. Cuando necesitás enfiestarte no ponés los cuartetos de Beethoven, ponés, por lo menos dos, o tres cumbias en la playlist groovera.
Me resultan válidas todas las manifestaciones de cumbia, incluso Agapornis, ya que los nombrás, rugbiers hay en todos lados, algunos xenófobos, racistas, violentos, otros cumbieros. Es lo mismo pero al revés, no me parece justo discriminarlos por “chetos” me parece que lo que subyace es que sigue siendo una validación de los ricos por sobre los pobres, les gusta esa manifestación, la ven “vendible” y tienen todo para venderla. Creo que esa apropiación es lo que molesta/duele porque no deja de representar sistemas de desigualdad estructurales.
La cumbia expresa lo que no es políticamente impecable, es sincericida, es alegre incluso en tonos menores, con letras de dolorcitos de amor o imágenes obscenas. Creo que esa contradicción y crudeza, resuenan y además, te pone a bailar.
En el taller yo enseño música y desde ahí tocamos y componemos cumbia. No es al revés.
Los elementos son los mismos desde Vivaldi hasta Gilda, las secuencias armónicas, los ciclos de quintas, la estructura rítmica, los motivos, el virtuosismo y podemos seguir nerdeando.
La discusión de género, lo académico vs lo popular, quién puede o no puede hacer algo, están quedando obsoletos.
Hermeto Pascoal tiene un disco que se llama “So nao toca quem nao quer”, (solo no toca quien no quiere). Yo creo que para componer una buena cumbia, tenés que sentir fuerte algo y expresarlo lo más sencillamente posible. Listo.
Tema inspiración ¿crees en eso?
Absolutamente, pero la inspiración si no la laburás es baba. Componer es una vía saludable para drenar narcisismo, todes tenemos algo para decir, no todes tienen la necesidad de expresarlo. Me gusta decir que componer, sobre todo hacer canciones, es como una manera de rezar. Un hacer con lo que hay, con lo que te pasa, con lo que sentís o con eso que no podés pero querés.
En mí siempre parte de una idea clarísima, de algo que siento, una frase entera que no es posible editar. El resto es albañilería y presupuesto.
Hace poco diste una charla invitada por TED. ¿qué tiene una música, una artista para decir?
Nada y un montón de cosas. Ando mas amiga de la contradicción, me corre de un binarismo que en general no me ayuda demasiado.
Habían dos disparadores: “qué cosas las personas no pueden dejar de saber en este momento y contexto” y “ qué cosas seguirán siendo de utilidad por los próximos cinco años” con eso tenía siete minutos para desarrollar una idea que hable de mi recorrido.
Me pasó de todo. De repente tener que organizar lo que digo habitual y descontracturadamente en los shows; que el eje sea decir en vez de tocar/cantar me hizo repensarme. Sentí que nada es tan importante y a la vez nombrar, desarrollar ideas es vital. Reconfirmé lo mucho que me gusta pensar, editar, recapitular.
La idea se fue sintetizando sola. Peluquear el pensamiento, quitar lo que sobra es una tarea interesante. Surgió porque me pidieron que además haga una performance musical en el evento, tocar dos temas. Ahí la pregunta del millón: ¿Qué género tocás? Todos los que puedo”
La charla se llama “Transgénero Musical”.
Este año te vimos por múltiples escenarios ¿Cuales son los proyectos para lo que queda del año y lo que viene en el próximo?
Este año tuve la alegría y el honor de ser convocada por Lucy Patané, para armar un repertorio a dos pianos con Noelia Sinkunas. Grabamos dos temas por streaming en el CCK a dos pianos de cola. Un tema de Lucy, que se encuentra subido en el canal de YouTube del CCK, Ciclo “Un Mapa” y un cover que aún no lo presentaron. En el ciclo participaron muchas mujeres de todo el país, a quienes admiro y respeto.
Uno de mis favoritos es “Tu Vieja”, banda con los temas de Malena Pichot y un equipo de la gloria, Ala Moro en baterías, Felicitas Rocha, trombón, Jeanette Nenezian, trompeta, Lu Martínez bajo y yo en teclados. Tenemos pendiente una grabación, cuando se regularice un poco todo. Empezamos a maquetear temas pero a veces trabajar con esta modalidad, además de lo que implicó la sobreadaptación este año, se hace un poco difícil. Se nos cayeron giras y ciclos como a la mayoría de les artistes. El último show fue el 29 de febrero de este año loquísimo y quedamos muy manijas y con ganas.
También presenté un video con Carolina Alonso por el día de la No violencia, el 25 de noviembre. Hice una co-producción con un bailarín brasilero, Leonardo Taques, para el proyecto “Teléfono Compuesto”. Fui convocada por Mariela Pruski para cantar y tocar keytar en el proyecto “Ciclo Federal de músicas mujeres y disidencias”. Todo en paralelo a la minuta diaria e intensa que implica ser músicx independiente.
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