URBE

PERONISMO Y TECNOLOGÍAS #2:

La tecnología en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández

Por Facundo Ritter
02/07/2022

Este texto forma parte del dossier Peronismo y tecnologías, planificado por Facundo Ritter y Joaquín Correa. Este es el segundo número, elaborado por  Facundo Ritter, que desarrolla un recorrido histórico por las políticas científicas y tecnológicas en dos gobiernos peronistas. El primer número, una reflexión sobre el vínculo entre el desarrollo tecnológico y el Justicialismo, se puede leer en este enlace.

 

Antecedentes en los gobiernos de Perón

El siglo XX significó un proceso de desarrollo exponencial de la ciencia y la tecnología, impulsado principalmente desde los Estados enmarcados en las corrientes de planificación del desarrollo extendidas por América Latina. En el caso de Argentina, fue con los gobiernos peronistas de mediados de siglo que la ciencia y la tecnología tomaron un lugar estratégico para el Estado, que jerarquizó la cuestión creando una serie de instituciones afines y todo un sistema científico tecnológico.

El debate que atravesaba esta orientación del Estado estaba signado por el clivaje dependencia tecnológica / autonomía tecnológica, cuya superación implicaba impulsar el desarrollo industrial de forma sostenida para superar la situación de dependencia respecto de los países desarrollados. En dicho contexto, la articulación entre ciencia y tecnología con el concepto de soberanía se tornaba central para el plan de gobierno y de desarrollo nacional. De esta manera, el eje formado por el sector público, el sector científico-tecnológico y el sector industrial se articulaba en torno a un proyecto común que era liderado desde el mismo Estado. 

Este proceso fue acompañado por una fuerte inversión en el sistema educativo, particularmente en la educación técnica y en la creación de diferentes institutos, para generar capacidades en la población de forma tal que pudieran sostener el proceso de expansión industrial e incorporación de nuevas tecnologías. Al mismo tiempo, se creaban nuevos conocimientos y se promovían investigaciones en diferentes temáticas, en búsqueda de elevar la calificación de la fuerza de trabajo, a la vez que se buscaba una mayor agregación de valor a la producción de la industria nacional. 

 

Un legado por los gobiernos kirchneristas

Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner tuvieron como uno de sus hechos distintivos, en relación al resto de la historia nacional, la creación de un Ministerio que venía a jerarquizar institucionalmente a la ciencia y la tecnología con una orientación ligada a la innovación y a la producción. Se trata del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, creado en el 2007.

Junto con esta nueva institución, a lo largo de 12 años, se implementaron una serie de políticas que entendían la necesidad de potenciar capacidades. Un ejemplo de ellos fue el Programa Raíces que, en sus orígenes, fue pensado como un incentivo económico, y luego su objetivo principal fue garantizar las condiciones para el regreso de investigadores argentinos radicados en el exterior del país. Para 2015, alcanzó la suma de 1200 científicos repatriados. En esa dirección, en 2006, también se creó el Fondo de Ciencia y Tecnología (FONCyT) para apoyar proyectos y actividades cuya finalidad fuera la generación de nuevos conocimientos científicos y tecnológicos -tanto en temáticas básicas como aplicadas- desarrollados por investigadores pertenecientes a instituciones públicas y privadas sin fines de lucro radicadas en el país.

En el mismo sentido, en el año 2004 puede destacarse la creación de ARSAT, creada por la Ley 26.092, que tuvo como principales objetivos la promoción del desarrollo de la industria satelital, y con el tiempo, también el desarrollo de la Red de Fibra Óptica y la infraestructura de la Televisión Digital Abierta en 2009. Esto se dio en el marco del Plan Argentina Conectada, que fue lanzado en 2010. Actualmente, el país posee dos satélites en órbita, más del 80% de la REFEFO, y durante el 2020 se firmó el proyecto de construcción de un tercer satélite, el SG1, para alumbrar poblaciones rurales sobre la cordillera.

Como se indicó en el párrafo anterior, ARSAT permitió desarrollar capacidades en una dimensión sobre la que el país tenía poco recorrido, volviéndose la base para múltiples desarrollos posteriores. Entre ellos, se destaca el mencionado Plan Argentina Conectada que nació con sobre los siguientes ejes estratégicos la inclusión digital; la optimización del uso del espectro radioeléctrico; el desarrollo del servicio universal; la producción nacional y generación de empleo en el sector de las telecomunicaciones; la capacitación e investigación en tecnologías de las comunicaciones; la infraestructura y conectividad; y el fomento a la competencia. Todo ello fue abordado desde una óptica universal e inclusiva con el fin de fortalecer la inclusión digital del país.

En el caso de la Televisión Digital Abierta, se buscó modernizar la infraestructura, llevando la televisión de analógica a digital en todo el territorio, acompañando dicha política con una fuerte campaña de entrega de equipamiento para usuarios, lo que permitió la llegada de mucho contenido audiovisual a todo el país. En un sentido similar puede destacarse el programa Núcleo de Acceso al Conocimiento, lanzado en 2010, luego convertido en el Programa Punto Digital, que se destaca por su continuidad a lo largo de los últimos 11 años y por su extensión y federalismo: cuenta con mas de 600 puntos distribuidos por todo el país. El mismo comprende la creación de espacios de acceso público a las tecnologías de la información, al conocimiento y al entretenimiento, dentro del marco de instituciones de desarrollo comunitario abiertas a toda la población, en articulación con gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil.

En un sentido similar al Programa Punto Digital, en 2010 se lanzó el Programa Conectar Igualdad, que tenía entre sus objetivos la revalorización de la educación pública, la reducción de la brecha digital y la inclusión digital a nivel federal y que consistió en una primera fase en el otorgamiento de una notebook a todos los alumnos del nivel medio. Luego se extendió al nivel inicial y primario, alcanzando un total de cinco millones de notebooks entregadas.

En relación al sector de las tecnologías de la información y la comunicación, el desarrollo de software y servicios informáticos, en 2003 fue sancionada la Ley de Promoción de la Industria del Software, otra de las políticas que mantuvo su vigencia durante los tres gobiernos kirchneristas. Esta normativa fue reformulada como Ley de Promoción de la Economía del Conocimiento durante el macrismo y modificada durante el año 2020 por los diputados y senadores del Frente de Todos. El espíritu de dicha norma buscaba el desarrollo del sector a través de mecanismos de exención fiscal a las empresas del sector mencionado, creando además un fondo fiduciario para financiar nuevos proyectos. Esta ley, junto con las políticas educativas, el nivel académico de la Argentina y la creatividad de sus habitantes, permitió poner al país a la cabeza del desarrollo de la industria del software, los servicios informáticos y la economía del conocimiento en Latinoamérica.

Por otro lado, puede destacarse que, en 2009, en la dirección que le daba el nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y el modelo económico impulsado por el kirchnerismo, se sancionó la Ley 19.640, por la cual el Estado argentino también promociona el desarrollo de las actividades tecnológicas en el área austral. Dicho Régimen de Promoción de la Industria Electrónica en Tierra del Fuego buscaba fomentar la sustitución de importaciones y el desarrollo de la industria electrónica en el país.

 

El presente de las políticas científico-tecnológicas

Sin pretensiones de exhaustividad en el repaso de las políticas públicas del ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación, este apartado buscó ser un recuento de alguna de las principales políticas de modo tal que puedan tenerse en cuenta en las discusiones, proyecciones, perspectivas y rumbos que se persiguen políticamente desde el movimiento peronista. Sin dudas, tanto los gobiernos de Perón como en los gobiernos de Nestor Kirchner y Cristina Fernandez buscaron orientar el desarrollo tecnológico en función del proyecto de país, con un perfil industrialista, en búsqueda de reducir la dependencia respecto de los países más desarrollados, adaptándose a los desarrollos del sistema-mundo y la globalización pero con una mirada nacional.

Tras cuatro años del gobierno de Cambiemos, la mayoría de las políticas de ciencia y tecnología fueron discontinuadas. Nuevamente personas trabajadoras de la ciencia y la tecnología empezaron a dejar el país, se redujeron los programas de beca, se descontinuó el Conectar Igualdad y no se continuó el Programa Argentina Conectada con el ímpetu y voluntad que requerían los tiempos corrientes, degradando el Ministerio de Ciencia y Tecnología al grado de Secretaría, degradando o desfinanciado áreas estratégicas de ciencia y tecnología, entre otras. Como consecuencia de ello, ante el advenimiento de la Pandemia del COVID-19 la herencia del macrismo se hizo sentir ya que la brecha digital quedó a la vista poniendo sobre la mesa toda una serie de desigualdades sociales preexistentes e incluso profundizando dichas desigualdades.

En el Gobierno del Frente de Todos que asumió en diciembre de 2019, se volvió a dar rango ministerial al área de ciencia y tecnología. Además se creó la Secretaría de Innovación Pública y se retomaron las sendas de desarrollo tecnológico impulsadas entre 2003 y 2015, poniendo nuevamente como criterio de la formulación de políticas públicas a las tres banderas peronistas: independencia económica, soberanía política y justicia social. Actualmente, desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología se está elaborando el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, desde el cual se espera marcar los rumbos hacia nuevos horizontes. 

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