URBE
ESTER EL KADRI
Por Rodrigo Kasarik y Pablo Wahren
08/11/2020
Ester El Kadri, madre de Envar “Cacho” El Kadri, fue una militante peronista. Nació en Córdoba el 8 de julio de 1923. Su hijo fue uno de los fundadores de la Juventud Peronista y de las Fuerzas Armadas Peronistas. Tras la muerte de su Envar, en el año 1998, Ester continuó trabajando para recordar y reivindicar su lucha. Según ella misma, su familia se hizo peronista desde que tuvo alguna noción de la política.
Esta entrevista inédita fue realizada en septiembre del año 2010. Recordamos a Ester con este material exclusivo para URBE.
¿Cómo llega Envar al peronismo? ¿Cómo influyó en su formación militante?
Bueno, militantes fuimos siempre. Lo éramos cuando estábamos en La Laguna (Córdoba) y mi marido fue elegido comisionado municipal por el peronismo. En ese entonces Perón era coronel. Pero ya se notaba esa presencia impactante aunque sus contrarios no se daban mucha cuenta y querían ganarle a toda costa. No le ganaron entonces ni le han ganado aún. Envar siempre sintió esa presencia, lo veía a Perón como un padre de todos y ya desde chico se paraba entre la gente e imitaba sus discursos. Luego vinimos a Buenos Aires. Envar fue al liceo hasta el 4to año. Ahí hacían una revista (Ariel) y siempre alguna se mandaba. Lo veían como un subversivo y en muchos casos lo censuraban. En 4to año pasó al Urquiza. Ahí empezó todo, podía salir, comenzó a hacerse de compañeros como Vallese. Se reunían en Florida, volanteaban, cantaban o silbaban la marchita y muchas veces se terminaban peleando con los gorilas.
¿Cómo vive Envar “la libertadora”?
Nosotros nunca lo imaginamos. ¡Bombardear la plaza de mayo! ¿Vos sabes lo qué es eso? Yo no podía creerlo. Bombardear gente inocente, muchos ni siquiera peronistas. Eso nunca fue reconocido. Recién ahora existe una reparación histórica de ello. En ese momento Envar estaba en cuarto año. Llamaron a las 3 de la mañana de un sábado, le hicieron ir al Liceo. Ya los tenían instruidos de antemano, de que ante un llamado tenían que ir. Ya la venían gestando desde mucho antes. Les hicieron quemar los libros. Precisamente la “Razón de mi vida” pero él y otro compañero lo salvaron. No lo dejaron quemar.
Envar fue uno de los fundadores de la JP ¿Cómo fueron esos primeros momentos?
Envar no contaba mucho esas cosas. El padre le decía que se cuide, a él ya le había tocado enfrentar a los franceses antes de venir a la Argentina, tenía una mezcla de orgullo y miedo a la vez. Nunca pude terminar de definir qué sentía. Envar después terminaría en Francia pero eso es otra historia. Recuerdo ese viaje por las provincias para armar la primera JP, le habían dado un maletín con dinero para los gastos, los hoteles, la nafta… y casi se lo olvidan en un hotel. Entonces él, que sabía que éramos incondicionales nos mandó a pedir el dinero a nosotros. En ese interín pudieron volver al hotel y el maletín estaba por lo que no hizo falta pero imaginate la preocupación para él. Haber dejado el portafolios con el dinero que no era mucho pero bueno, es una linda anécdota y una que nunca contamos, te la cuento a vos por primera vez. (Risas) Después vino el viaje a Madrid, él no aceptaba que nadie se lo pagara, en realidad, bueno, nadie se lo quería pagar porque sabían que iba a hablar mal de muchos que estaban acá, así que sacamos un crédito y logramos que viaje. Allá hay varias anécdotas, desde que le pateó el perrito a Perón hasta el momento en que iban a sacarse la foto y él dijo: ‘’No general yo no vine por la foto. Vine a pedirle instrucciones a usted.’’ Ese fue un gesto, él no iba a sacarse la foto. Aunque hubiese sido un orgullo porque lo consideraba un padre, un padre de todos pero bueno, era esa rebeldía que tenía adentro pero siempre con respeto.
¿Cómo surgieron las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas)?
Bueno, yo eso no lo puedo saber. Pero bueno te puedo decir que ante los 18 años de proscripción donde no podíamos hablar, no podíamos tener nada, te venía a allanar la casa la policía. Yo ahora tengo los cuadros de Evita, tantas cosas y estos te llevaban todo y no te devolvían nada. Lo peor es que te llevaban el hijo. Ante esa situación las FAP fue la alternativa que encontró Envar. En cuanto a la organización de Taco Ralo yo no te puedo decir mucho, Envar nos vino a saludar, se iba de viaje, pero yo no sabía nada. Mi marido varios años después me contó que él lo sabía porque Envar tenía un sentido tan grande de la responsabilidad que quiso que alguien de su familia supiera. Mi marido estaba destruido pero nosotros no nos dimos cuenta. Creíamos que se iba a Cuba… y entonces ¿sabes que hacía? Todas las noches buscaba en la radio la onda corta donde estaba Cuba convencida que se había ido allá.
Hay una frase de Cacho que dice: ‘’Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón de intentarlo. Y ganaremos cada vez que un joven sepa que no todo se compra, ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo’’ Hoy un amplio sector de la juventud levanta estas banderas. Siguiendo el planteo de Envar ¿Se puede decir que estamos en un momento de victoria?
Yo creo que sí porque cuando él volvió del exilio, hablaba con los jóvenes y los sentía como adormilados, no tenían ansias de nada, no tenían voluntad, no eran militantes. Muy distinta a la generación de Envar, ellos no tenían novia, no tenían tiempo para nada porque ellos tenían otra cosa que era más importante. Envar decía siempre una frase que era: ‘’primero tengo que estar convencido yo para poder convencer a los otros porque sino cómo voy a convencer si yo no estoy convencido para subir al tren de las estrellas’’ y cuando él volvió los chicos estaban adormilados, no tenían sueños, no tenían nada.
¿Cuál sería hoy la militancia de Cacho?
Siempre pensando en el pueblo, en sus necesidades, esa fue siempre su prioridad, trabajó para el pueblo y no pidió nada a cambio. Dejó todo. Dejó su casa, las comodidades y se fue al monte, pasó noches terribles y nunca lo dijo. Te lo digo yo como madre, paso la tortura. Hasta murió en la parrilla y lo revivieron. El ha dado todo como lo dieron los 30.000 desaparecidos. Pero Envar cuando salió de la cárcel tuvo reuniones con los distintos grupos, el era de las FAP y planteaba entregar las armas y no combatir a un gobierno elegido por el pueblo.
Luego de la amnistía de Cámpora, Envar rompe con algunos de sus compañeros de siempre como Carlos Caride. ¿Cómo fue ese momento?
Bueno eso le dio mucha pena, pero Carlos le dijo ‘’Yo estoy jugado’’ y voy a trabajar con los Montos aunque sea de soldado raso y así lo terminaron matando, algo muy triste, nosotros lo queríamos mucho a Carlitos y ellos tenían una muy fuerte ligazón de tantos años presos juntos. De todos modos Envar no estuvo mucho tiempo más. En el 75 ya se tuvo que exiliar.
¿Cómo fue la decisión del exilio?
Ay, muy dolorosa. Para él y para nosotros pero sobre todo para él. Decía, yo que luché tanto para ver una argentina mejor ahora me voy al exilio. Pero sabia cuando lo mataron a Julito Troxler que era el siguiente y que se tenía que ir. Sufrió muchísimo. Era una delgadez que no te podés imaginar. Mientras estuvo en el exilio siempre fue muy delgadito. Cuando volvió empezó a comer. Es que allá la paso muy feo. Primero se fue al Líbano a la casa en Beirut de su tío. Allí bombardearon la casa. Luego lo llevaron a Siria donde se quedó dos meses y se fue a Madrid. En Madrid lo secuestraron y lo iban a traer acá pero no lo mostraban como preso ni nada a los compañeros. Le decían a vos te vamos a llevar y te vamos a matar. Pero sus compañeros hicieron tanto que lo supieron recuperar en la frontera de los Pirineos. Envar Estaba muy preocupado de que me secuestraran a mí porque ellos hacían tantas cosas desde allá a favor de los desaparecidos. Ellos sabían todo lo que pasaba acá. Hicieron la famosa marcha de los 100 artistas por los desaparecidos argentinos.
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