CULTURA

Sangre y mugre, tango y literatura

Patricia Malanca presenta un nuevo disco inspirado en una serie de novelas de autoras argentinas contemporáneas. Traerán ríos de tango las páginas de un libro se libera hoy en plataformas digitales.

Federico Escribal
5/11/2021

Desde un lugar común se dispone que “el tango siempre te espera”. Más allá de su veracidad, el nuevo trabajo de Patricia Malanca pone en juego tres universos que se ponen en diálogo y retroalimentan en el concepto del disco. Por un lado la literatura de autora argentina contemporánea, que ha estimulado en los últimos años una serie de trayectorias lectoras de una manera muy singular. Por otro el feminismo, que está actualizando neutrónicamente múltiples capas anquilosadas de nuestra cultura patriarcalmente determinada. Y, finalmente, “el tango” que más que como un género musical aquí se percibe como una vertiente de la sabiduría popular nacional.

Por eso, la propuesta de Malanca -curiosamente, famosa en Grecia– se burla de cierto conservadurismo que se obsesiona con las fronteras y formalidades del género más que en lo que las propuestas generan y mueven. En este sentido, el disco -con una orquestación exquisita de Alejandro Montaldo y Acho Estol- delinea los contornos simbólicos y psicológicos que atraviesan diferentes historias provenientes de una serie de libros icónicos de la nueva literatura contemporánea de autora en nuestro país.

Subrayamos la palabra disco porque las nuevas mecánicas de consumo, basadas en el derrotero-playlist, suelen corroer las posibilidades hermenéuticas de una propuesta holística: nada que ver con un grupo aleatorio de temas.

La integralidad del disco, como un concepto que incurre en diversos climas y texturas, estimulando procesos internos imprevisibles, dista mucho de la experiencia playlist. En esta obra, el tango y la milonga conviven con el hip-hop y síncopes de reminiscencias ricoteras (diría un as del club París donde sin duda la rockola sería operada para que suene la Malanca).

Decíamos que Traerán rios de tango las páginas de un libro seguramente cumpla en traccionar nuevas audiencias al tango. Para la gilada que la pifia con eso de que hacer tango en el siglo XXI es un anacronismo, el equipo creativo encabezado por Malanca -que incluye a la fotógrafa Elizabeth Carretti y a la productora Jimena Angeletti- inserta la obra en un diálogo con una potente corriente creativa contemporánea: actualizar una tradicional dialéctica entre tango y literatura, pero bajo el foco de nuevos vientos.

Una creciente población lectora de autoras como Leila Guerriero, Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada, María Moreno, Ana Ojeda, Claudia Piñeiro, Mariana Enríquez, Camila Sosa Villada, Ariana Harwicz, Belén López Peiró o María Gainza, se sentirán posiblemente invitadas como nunca antes a incursionar en el tango desde terrenos sensibles transitados y amables, al mismo tiempo que incómodos y ásperos.

Un poco por la propia esencia tanguera de raspe, mucho más por el tenor de violencia y resistencia de las historias de mujeres que, cada vez menos silenciadas, comienzan a ser contadas.

El viaje que el disco propone trae tierra de la Argentina profunda -como en el claqueteo de la rapsodia basada en la China Iron-, momentos juguetones -entre los que destaca la milonga Las luminosas- y también, como la vida misma, momentos asfixiantes como los que presenta Porque volvías todos los veranos.

Como buen producto tanguero también trae mucha calle. El fraseo hiphopero de Real Valessa en Salvate amor, anteúltima estación de la línea, avisa que pasó el tiempo del pelo engominado bajo un farol de querosén, y que esa calle es la que pateamos vos y yo cada dia y cada noche.

En este registro, también es la calle de la mugre, de las cosas pendientes, del abrazo compañero y del beso furtivo. Si “la literatura argentina empieza con una curda” y hay “sangre y mugre en todas mis resacas”, aceptar que la historia que venimos construyendo colectivamente está enhebrada por las luces y sombras propias de lo humano puede ser una puerta interesante para construir un futuro distinto al que nos viene dado. El deseo de hacerlo es, en última instancia, el motor que une a poetas y militantes, en una búsqueda que comparten con esta obra que hoy sale al ruedo.

*Federico Escribal es gestor cultural y docente en el Departamento de Folklore de la Universidad Nacional de las Artes.

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