Cultura
EL LIBRO ESTÁ EN DISPUTA CON OTROS ARTEFACTOS DEL CONSUMO CULTURAL
Por Micaela Gentile. 13/09/2020
Víctor Malumián es Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social (UBA). Junto a Hernán López Winne fundaron en 2008 Ediciones Godot. En 2012 generaron la Feria de Editores, que ha recibido en su última edición más de 250 editoriales de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela. En 2016 publicó como co-autor el libro «Independientes ¿de qué?» a través de Fondo de Cultura Económica México. En una charla con URBE nos cuenta cómo está la situación y cuáles son los desafíos de las editoriales independientes. Analiza el papel de las plataformas de venta masiva y reflexiona en torno al libro como objeto que ha perdido su lugar preponderante en la disputa cultural.
Mucho es lo que se habla desde diferentes actores involucrados -librerxs, editoriales, distribuidores- sobre la crisis del “mundo del libro” ¿Cuáles crees que son sus principales causas?¿A qué responden?
No sé si hablar de crisis a esta altura, creo que es un término que usamos hace años de forma permanente y que ha perdido su sentido en algún punto. Existen varias aristas, creo. Por un lado, en el caso argentino venimos de cuatro años de caída sostenida de la capacidad de consumo, y los primeros recortes suceden en los consumos culturales. A esa situación se sumó una pandemia. Adicionalmente, la lucha por el tiempo ocioso de las y los lectores fue cambiando. Así como hace muchos años atrás los subtes estaban dominados por un par de diarios gratuitos que perdieron frente al whatsapp y las redes sociales, hoy no se puede desconocer que un porcentaje del tiempo libre de muchas lectoras y lectores se comparte con series, por poner un ejemplo. El libro fue perdiendo, como objeto, su lugar por momentos monopólico, por momentos preponderante, como centro de la cultura. Ese lugar se disputa con otros artefactos de consumo cultural.
En un universo tan heterogéneo como lo es el de las letras, ¿cuáles son los desafíos que tienen las editoriales independientes? ¿Cómo se ubican frente a los “grandes jugadores”? En cuanto a estos últimos, ¿qué reflexión te merece el acuerdo Planeta-Mercado Libre?
El mundo de la edición independiente a veces se percibe como muy homogéneo, pero las editoriales tienen diferentes problemáticas. Creo que uno de los principales problemas es la logística, que ahora con las nuevas asociaciones entre editoriales y la aparición de nuevos jugadores comienza a solucionarse paulatinamente. Muchas veces la charla con autoras y autores era sobre la llegada, creo que hoy no sólo los fenómenos de venta sino el tratamiento de la prensa y el pacto con las librerías muestra que las editoriales pequeñas o independientes tienen una enorme llegada y, entonces, la decisión de publicar con una gran editorial ya no pasa por ahí. Pasa, o creo que sucede así, por la afinidad de catálogo y las formas de trabajo. En torno al acuerdo mi principal preocupación está en el lugar que puede tomar Mercado Libre y los porcentajes que puede llegar a tener a nivel mercado, y creo que podemos aprender mucho de lo que pasó con Amazon en Europa. Es preocupante que un solo jugador tome un porcentaje enorme del mercado porque termina imponiendo sus reglas y en un sistema capitalista no suelen ser reglas colaborativas y desinteresadas. Por otra parte, todas y todos tenemos para aprender el lado b de este problema y es pensar más en el lector y la lectora, para facilitarles el acceso a nuestros libros.
Ediciones Godot cumplió doce años en el mercado editorial. ¿Qué te llevó a fundarla junto a Hernán López Winne? ¿Cuál es el fuerte de Godot y qué la diferencia frente a otras editoriales? ¿Hay novedades para el próximo año?
Empezó con “Doce pruebas de la inexistencia de Dios”, un libro increíble de Sebastien Faure que no circulaba y que abordaba el problema de la fe y la lógica en torno al concepto de Dios. Después publicamos “El marxismo y la filosofía del lenguaje” de Voloshinov. Los primeros años fueron caóticos, no teníamos plan alguno y publicábamos textos que nos habían cambiado la forma de entender la realidad, desde pequeños cambios hasta grandes desnaturalizaciones de ideas que asumíamos como dadas. A pesar de todos nuestros errores, la editorial sobrevivió y se fue ordenando paso a paso; aprendimos mucho de la lectura de libros, de las y los colegas y de preguntarles sobre sus prácticas.
Un fenómeno que ha ido creciendo es la lectura de material en formato digital. ¿Creés que es un formato que puede reemplazar al tradicional libro en papel? ¿Cuáles son sus ventajas y sus desventajas?
La historia nos muestra que los distintos soportes convivieron mucho tiempo: rollo, códice, etc. Creo que actualmente los y las lectoras son híbridos en porcentajes distintos: algunos leen un gran porcentaje en digital otros apenas algún libro. Esos porcentajes cambian drásticamente si se los mira con recortes temáticos; no es lo mismo el consumo de una novela por mero placer que un paper académico. El libro digital no se agota, no tiene costo logístico (casi), tiene grandes capacidades de búsqueda y, además, es accesible para personas ciegas. Por otra parte, el soporte papel tiene detalles de la experiencia de lectura que aún son irremplazables. Por último, los audiolibros tienen la ventaja de que no requieren el monopolio de la atención, se puede escuchar realizando otra tarea. Distintos consumos, para distintos contenidos, en distintos contextos.
En el actual contexto de pandemia por COVID-19 se presentó un gran desafío para los espacios feriales. ¿Cómo fue este año para la FED? ¿Cuáles son las conclusiones que sacas de su edición virtual? ¿Cómo ves la realidad de otras ferias similares en Argentina y en el contexto regional latinoamericano?
Las ferias tienen varias facetas, creo que debemos intentar atenderlas de la mejor forma posible y no sólo “hacer” algo por decir que nos adaptamos a los tiempos que corren. En ese sentido la FED intentó mantener el contacto directo de los y las editoras, pero sin descuidar la importancia del papel que juegan las ventas en una feria. Por esa razón, ciertas acciones como la entrega sin cargo en la Ciudad de Buenos Aires o el libro que hicimos en conjunto con el Centro Cultural Kirchner para motivar la venta. Hoy, con los resultados de 8000 libros vendidos a través de librerías (sumarlas para esta edición en plena pandemia nos parecía fundamental) y más de 28.000 visitas únicas, creo que logramos una edición digna. Todo se puede hacer mejor, siempre, sin importar cuando se enuncie esta frase.
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