Opinión
Una charla de café y la obsesión por la deuda
Por Juan Manuel Valdés
09/08/2020
En 2018 mi amigo Manuel Socías me presentó en el Café Martínez de Avenida de Mayo a un joven economista amigo suyo, discípulo de Stiglitz, que venía al país cada tanto para dar clases. Había leído varios de sus artículos y ansiaba conocerlo.
Durante tres horas me explicó su plan para renegociar la deuda. Me relató su frustración de 2016, cuando el bloque peronista del Senado conducido por el poliamoroso Miguel Pichetto le había solicitado asesoramiento ante el acuerdo del gobierno de Macri con los fondos buitre. Sus propuestas fueron desoídas por la voluntad acuerdista de entonces, que prefirieron acompañar a libro cerrado las exigencias de Paul Singer y someter a la Argentina a demandas de imposible cumplimiento, mientras se fijaba un grave precedente para todos los países que entraran en bancarrota soberana. Stiglitz y él se pronunciaron sobre esto con un artículo en el New York Times.
La renegociación de la deuda era su obsesión. Por primera vez escuché nombrar la palabra “reperfilamiento” para referirse al cambio de los plazos de vencimientos. Era fundamental alterar ese cronograma, al mismo tiempo debíamos ser estrictos en la legislación bajo la cual se emitiera cada título. Hablaba con pasión, sin detenerse y recalcaba su voluntad de conocer al próximo presidente peronista para llevarle su propuesta. Sostenía que no teníamos margen de error para esta oportunidad.
Me emociono cada vez que pienso en ese Guzmán, también en el Alberto que pude conocer antes de que los destinos de ambos se cruzaran en una partida tan difícil para nuestra Patria. También él era capaz de estar durante horas explicando su vocación de sacar a la Argentina del pozo en el que estaba. Tanto Alberto como Guzmán hoy se dedican a honrar las convicciones y compromisos que asumieron antes de llegar al gobierno.
Pienso también en la inteligencia política de Cristina al momento de formar este frente político que puede moverse con principios claros, sin claudicar, pero también asumir los retos con pragmatismo. Es inmenso el daño recibido y costará mucho tiempo superarlo. No hablamos de reparar, porque lo que necesitamos es construir algo nuevo.
Un importante sector del poder económico y comunicadores afines quisieron imponer la profecía autocumplida del fracaso. A todos ellos, por ahora y con humildad, Guzmán les hizo llegar un tapabocas. Con personas sensibles, de valores y convicciones inquebrantables, estamos escribiendo nuestro futuro.
Anatomía de un paso
Levantar una pierna, adelantarla unos centímetros, esperar el turno del otro pie: así se arma un paso, y con los pasos, una caminata. En este ensayo, caminar deja de ser solamente un medio para desplazarse de un lugar a otro y se vuelve una forma de habitar el espacio, cartografiar la memoria y activar el lenguaje privado de los pensamientos.
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Perder un acento también puede ser perder una forma de estar en el mundo. Desde Tucumán hasta Buenos Aires, este ensayo reconstruye cómo una lengua puede ser corregida, ridiculizada y domesticada, hasta volver extraña la propia manera de hablar.
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Dios es un marciano
En los 50, los extraterrestres eran comunistas. En los 80, eran secretos del gobierno. Hoy, en Disclosure Day de Spielberg, son algo más parecido al espíritu santo. Este ensayo lee el resurgir del imaginario alienígena como síntoma de una crisis más profunda: la búsqueda de algo que nos identifique como colectivo en una época fragmentada por el algoritmo.






