OPINIÓN

VALORAR LA (E)LECCIÓN

Por Cristian Cimminelli
19/09/2021
Foto: Joaquín García Conde @joacogarciaconde

Hay pocas certezas en estos tiempos que corren, sin embargo dos cosas son claras para millones de argentinos y argentinas: el peronismo es el único movimiento político que puede construir un mejor país y Cristina Fernández de Kirchner es la política más brillante del último tiempo. Si sumamos 2+2 nos da como resultado la solución de cualquier crisis interna en la coalición de gobierno, pero no siempre se toma el camino más corto.

El Presidente de la Nación, Alberto Fernández, llevó estos dos años de gobierno a su modo. Un poco por su forma de ser y mucho, según creo, por estar mal rodeado, la manera de dirimir conflictos y tensiones fue dejar pasar el tiempo y que se diluyan en el devenir de la coyuntura. No sólo no se diluyeron, se fueron acumulando hasta formar un nudo gordiano que está costando desatar. La estrepitosa derrota electoral en las PASO -y la aplicación del mismo sistema para “resolver”- fue la gota que rebalsó el vaso y desató los hechos que fueron más necesarios que desprolijos.

Cualquier nota que busque hablar de la coyuntura Argentina corre riesgo de quedar vieja al instante por eso es preferible no entrar en cada detalle, sino sacar alguna conclusión más general. Ya pasaron dos años de gobierno y se puede afirmar de sobra que los sectores de poder real van a hacer todo lo posible para que esta coalición no gobierne. De esto no nos podemos olvidar nunca, pase lo que pase. Tampoco de que su forma de acentuar los malestares propios es echar a rodar las más variadas operaciones en los medios que consumimos todos, pero sobre todo los funcionarios, lamentablemente. No te digo un retiro espiritual, pero en las horas donde las diferencias internas del Frente están a flor de piel capaz convenga bajarle el volumen a la tele.

La discusión es sana y el debate de ideas es indispensable. Lo que no puede volver a pasar es dudar de quiénes son los que están en este equipo variopinto. El Presidente no puede tener a su lado a gente que trabaje para romper la coalición. Tampoco puede alejarse de quien lo puso ahí, porque sería alejarse del pueblo. Y a esta altura es conveniente pedirle encarecidamente que sus acciones no descuiden a la dueña de la mayoría de los votos y principal líder política de este país. No solo por este momento que nos toca vivir, también mirando hacia el futuro. Cristina es carne y hueso pero también bronce y su legado es un legado que trascenderá generaciones y encabezará las más diversas luchas; hay que protegerlo.

Foto: Patrick Haar (@patrickhaar_ok)

Relanzar y dar de nuevo

Como si le faltaran gestos, CFK dejó en claro que sólo le pide a AF que gobierne en beneficio del pueblo y que no pierda tiempo. Parece ser claro que este no es momento para desensillar hasta que aclare, sino para galopar enérgicamente hacia algo mejor. La primera respuesta del Presidente fue que él quería actuar a su tiempo, aunque luego parece haber comprendido que ese era uno de los problemas. “Voy a ordenar el gabinete y terminar con esta discusión”, entendió después.

Los tiempos de una acción pueden convertir una idea en un acierto o un error. El mensaje de las urnas fue claro: el pueblo votó en contra de la forma en la que se viene desarrollando la acción política. Lo más lógico era que se hicieran cambios. ¿Por qué ver eso como un ataque? ¿De qué habría que defender al Presidente? ¿Qué beneficio podría tener cualquier parte del gobierno al perder elecciones? ¿Cómo no reaccionar?

Al parecer los cambios empiezan a producirse, enhorabuena. Es posible que haya habido un costo alto: buenos funcionarios desgastados, malos funcionarios atornillados, renuncias y enojos. Algo más y más preocupante: un desencanto de compañeros y compañeras que podemos mal llamar “núcleo duro”, que empiezan a perder identificación con el Presidente. El principal argumento es que entienden que se aleja de Cristina. Bastaría no hacerlo para revertir el malestar.

Una compañera lleva esta premisa al plano de la acción y planea ir hoy, 19 de septiembre, a llevarle una vela a San Expedito para pedir que las tensiones cedan y el gobierno se enfoque en mejorarle la vida a la gente en medio de las crisis macristas y virales. Habrá que ver si el patrono de las causas justas y urgentes toma el pedido. Yo, por las dudas, prefiero la opción más directa: que la lección se haya aprendido y se valore la guía que CFK traza y que es el camino que siente el pueblo peronista. Es justo y urgente.

El presente y el futuro del país está en juego y es muy compleja la situación. No son horas para desconfiar de los propios sino para señalar claramente al enemigo que se mantiene constante desde los inicios mismos de la Patria. Seguramente pronto tengamos abrazos, reconciliaciones, marchas, bombos y festejos. Para eso hay que volver a las fuentes (y meter las patas). Es por abajo y la pelota siempre a la 10.

¿Tu cuerpo lo sabe?

¿Tu cuerpo lo sabe?

Jaimar Marcano Vivas | Una película latinoamericana, una pérdida de la...

El mito del poeta negro

El mito del poeta negro

Melina Varnavoglou | El protagonista de Un poeta se niega a dar clases porque...

La noche de la ausencia

La noche de la ausencia

Manuel Martín | Antes de que los románticos lo codificaran, los poetas ya...