Reactivación económica: hablemos en criollo
Una mañana nos levantamos para ir a trabajar sin saber que ese sería el último día de una vida anterior. Al día siguiente nos esperaba un nuevo mundo, donde un virus con una capacidad de expansión acelerada nos hacía quedar en nuestras casas transformando rutinas y costumbres para siempre. Hace un año y medio los organismos internacionales pronosticaban la crisis más grande de la historia, peor incluso que el crack del ’29 y la crisis financiera del 2008, con las mayores bajas de empleo jamás vistas frente a la inactividad económica que el entorno imponía. Mientras que las acciones se desplomaban y el petróleo alcanzaba valores negativos, seguíamos sin saber quién era este enemigo invisible que venía a cambiarlo todo.
Asistencia
Este escenario caótico inicial se contrapone con la reactivación económica que se observa en Argentina últimamente. Al mismo tiempo, la tergiversación política de este factor generó mucha confusión a la hora de entender qué es lo que está sucediendo efectivamente. Entonces, la pregunta que te hacés es: “¿cómo puede ser que escucho acerca de un crecimiento económico si seguimos en pandemia?” Bueno, no hace falta ser experto en nada para entenderlo. Por eso te propongo que lo hablemos en criollo.
Con el dictamen del aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) en marzo de 2020, el gobierno nacional lanzó una batería de medidas orientadas a paliar los efectos a la baja que la pandemia tendría en los ingresos. Primero tenemos la implementación del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), una medida excepcional por la cual se realizaron prestaciones económicas a las familias argentinas que se vieron afectadas por la disminución o pérdida de sus ingresos. El monto invertido llegó a los 264 mil millones de pesos, alcanzando a 9 millones de hogares, es decir, el 66% de los hogares de todo el país. En el último informe de Jefatura de Gabinete de Ministros a la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, se estima que esta medida evitó que 2,8 millones de personas cayeran en la pobreza y que 1,4 millones cayeran en la indigencia, lo que equivale a impedir que la pobreza aumente un 6% y que la indigencia suba un 3% adicional.
Continuando con la contención de los ingresos, salió la Tarjeta Alimentar. Esta tarjeta, que solo puede utilizarse para la compra de alimentos, garantizó el acceso a la canasta básica familiar. Mientras que en el año 2020 alcanzó a 1.567.751 titulares, 1.945.047 niños y niñas, 45.710 embarazadas y 49.520 personas con discapacidad, en abril de 2021 se dispuso una ampliación que permitió incorporar a niñas y niños de hasta 14 años e incrementar los montos. De esta forma, se estima que la cobertura será de 3,7 millones de niñas y niños de casi 2,5 millones de familias.
Luego, en miras de la asistencia a las empresas, el Ministerio de Desarrollo Productivo lanzó el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), por el cual el Estado pagaba hasta 2 Salarios Mínimos Vitales y Móviles de las empresas de sectores que se consideraron críticos cuando su facturación caía con respecto al 2019. A la vez, el programa incluía la postergación o reducción de hasta un 95% en el pago de los aportes patronales, aliviando los gastos empresariales. Del informe de Jefatura de Gabinete de Ministros, se observa que fueron 306.761 las empresas beneficiarias del ATP en al menos una ronda (de un total de nueve) para la compensación del pago de salarios, por lo que el Estado cubrió a 2.965.909 trabajadores, al tiempo que 373.550 fueron las empresas beneficiarias de la reducción o postergación de contribuciones patronales.
Financiamiento
El financiamiento también jugó un papel fundamental, dada la proliferación de créditos a tasa fija del 24% para el pago de sueldos. Esto fue posible gracias a la disminución en la tasa de interés en términos generales producto de las políticas del nuevo signo político. Por otra parte, a los fines de asistir a los monotributistas y autónomos que vieron caer su actividad, se lanzaron créditos de hasta $150.000 a tasa cero. Se acreditaron en un solo desembolso en la tarjeta de crédito, con un alcance de más de 1,5 millones de personas. Los préstamos contaban con 6 meses de gracia y una devolución a efectuar en 12 cuotas sin interés.
La caída en la tasa de interés no es un dato menor. En el periodo 2015-2019 escaló hasta alcanzar valores del 70%, con lo que resultaba imposible para las empresas tomar créditos para fines productivos, obstaculizaba el descuento de cheques y retrasaba toda la cadena de pagos. Con el cambio de gestión, la tasa de interés se redujo considerablemente hasta rondar el 38% mejorando el acceso al crédito, motor fundamental para la reactivación económica.
Las medidas de contención al ingreso, la mejora en el acceso al crédito, la extensión de Ahora 12, junto con programas orientados al desarrollo de proveedores locales, contribuyeron a la reactivación y al crecimiento del entramado productivo. Tal es así que, para el 4to trimestre del 2020, el producto bruto interno (PBI) del sector industrial en términos reales (descontando la inflación) fue superior al PBI industrial de cualquier trimestre que tomemos del año 2019. Por más descabellado o poco intuitivo que esto parezca, estamos frente a una industria mejor posicionada que en momentos previos a la pandemia.
Contrastes
Resulta difícil informarse de esto que lees acá. No está ni en la tele ni en los diarios. Por el contrario, los medios sí encontraron atractivo documentar la “pelea” entre Nación y GCBA acerca de la modalidad educativa, ya sea presencial o virtual, frente a la situación sanitaria de cada momento. Ahora bien, ¿cuán verdadera puede ser la preocupación por la salud y la educación en la Ciudad de Buenos Aires siendo que la participación de ambos cae sistemáticamente en su presupuesto?
Fuente: Elaboración propia en base al Ministerio de Hacienda y Finanzas de la Ciudad de Buenos Aires.
La mayor tajada en el presupuesto vigente del año 2021 lo obtiene la Ciudad de Buenos Aires con una participación del 28,4% sobre el presupuesto total, seguida en segundo lugar por la Provincia de Buenos Aires con un 21,4%. Para tomar dimensión de lo que significa, cuando miramos los presupuestos por habitante el de la Ciudad de Buenos Aires es un 354% mayor que el de la Provincia de Buenos Aires. Esta situación tan desigual a nivel federal afecta al resto de las provincias a la hora de diseñar políticas que alivien las consecuencias sanitarias para sus habitantes.
En medio de tanta confusión, con este repaso pretendimos poner blanco sobre negro y analizar con números la realidad económica. No hay dudas de que la reactivación económica ya comenzó. De todas formas el camino que queda por recorrer es largo, pero vale la pena transitarlo.
*Economista (UBA). Integrante del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV.
Geografía de volver a casa
Victoria Pascualini | Al despedirse de Oxford, Mrs. Jones dijo algo que no se...
¿Tu cuerpo lo sabe?
Jaimar Marcano Vivas | Una película latinoamericana, una pérdida de la...
¿Quién salvará a las chicas tristes?
Jaimar Marcano Vivas | Una película latinoamericana, una pérdida de la...
El mito del poeta negro
Melina Varnavoglou | El protagonista de Un poeta se niega a dar clases porque...
La noche de la ausencia
Manuel Martín | Antes de que los románticos lo codificaran, los poetas ya...
Crítica, opinión y paranoia
Iván Horowicz | Para cierto intelectualismo de moda, la política es siempre...
La excepcionalidad sexual norteamericana
María José Grillo | Añorar el feminismo de 2016, revivir a Maradona cuando...
La nostalgia es una trampa
María José Grillo | Añorar el feminismo de 2016, revivir a Maradona cuando...
Los caballos lo han sabido desde siempre
Mariela Belmar | Cada vez que Mariela y Martín se cruzan con los caballos de...









