ARTIFICIOS

QUIERO QUE ESCUCHES ESTO II: raï

Por Lula Fenomenoide
08/06/2022

Hola, lector, lectriz, lectore. Soy Lula de nuevo con QUIERO QUE ESCUCHES ESTO, la primera columna del mundo sobre música no angloparlante. La vez pasada conté un poco cómo llegué a escuchar a una cantante albanesa que me volvió loca y hoy sigo con otro recorrido de locura que me llevó a descubrir un género musical nuevo que amo.

Una noche de verano estaba en casa viendo el capítulo ocho de la primera temporada de The Boys cuando –sin intención de spoilear nada- la acción llevó a un superhéroe al exterior de una especie de guarida terrorista en algún lugar de Oriente Medio y para acompañar el momento comenzó una música que sonaba –bueno, claro— a Oriente Medio. Adentro, los muchachos escuchaban en la radio la canción que nosotrxs, el público, estábamos escuchando, y me sonó terriblemente conocida. Me dieron ganas de preguntarles a los muchachos que estaban cortando y pesando droga qué era. Pero bueno claro tuve que usar Shazam. Puse pausa a la serie. Siempre shazameo con un terror pánico a que no aparezca ningún resultado, a que —para variar— eso que quiero conocer con tanta urgencia que no tengo paciencia de googlear sea muy injunable para la plataforma de música más grande más hegemónica más extendida y de moda ahora.

Pero esta vez arrojó el resultado al toque: decía “Rock El Casbah – Rachid Taha”. Puse play y reconocí enseguida la melodía y dije por supuesto, qué boluda, cómo nunca me había imaginado que los Clash versionaban una canción árabe seguramente de los sesenta, por cómo se escuchaba en la serie. Media googleada más tarde me enteraba de que en realidad la canción es de los Clash¹ y Taha hace el cover. Esto fue lo primero que me llamó la atención: un árabe (después lo descubro: magrebí) estaba haciendo una versión que tiraba a lo folklórico de un rock occidental que hablaba sobre la situación política de un país islámico. Las flechas iban y venían a toda velocidad. (Lo último que me llamó la atención fue que googleando para escribir esto, meses más tarde de haber escuchado el tema por primera vez, fue la inobservada melange –término francés usado adrede—, por lo menos problemática, entre canción occidental que suena árabe / terrorismo / drogas y la contradicción que habría en asociar al fundamentalismo islámico con el tipo de música que hacía Taha).

Todavía no llegué al corazón de este asunto.

Pauso o termino el capítulo, no sé. El caso es que me voy al audio de la canción y me pasó esto que le pasa al druida Panoramix cuando le golpean la cabeza con una enorme piedra. Me desenroscó la tapa del cráneo, le escupió adentro y volvió a cerrar a medias. Cuando terminó la repetí. Era Rock the Casbah pero en árabe!!!!!!!! Era rock y música árabe!!!!!!!! Era la versión de los Clash² pasando a convertirse en una pavada surf con tecladitos banales frente a este despliegue de majestuosidad y energía. Fue como ver a una persona con muchísimas joyas colgantes encima moverse a 130 rpm y ninguna de las joyas golpeándola ni enganchándose; todas moviéndose en armonía, todas creando sus propios ritmos complementarios a los del baile y a los de las otras.

Media googleada más: esta canción está en un disco que se llama Tekitoi. Al principio pienso en una palabra en griego pero escuchando la canción homónima parece que esto es una especie de bastardización de una pregunta en francés: t’es qui tois? Quién sos?

¹ (qué raro queda decir “de The Clash”, lo que suena es “de de Clash”, no?)

² … que ojo, igual amo, me encanta, me saca a cantar a bailar y a gritar las injusticias persas en el idioma más colonialista de la historia, y, como pensamos todo con base en la cronología, desgraciadamente, en esta dimensión, la respeto porque sin ella no existiría la muy distinta muy potente muy hermosa versión de Taha.

Escucho el disco entero cuya tapa es una foto medio sepia de la cara del autor mirando con fiaca algo más allá de la cámara. Como muchas de las primeras veces que escucho un disco la data me llega primero en general y después en particular: es rock y es árabe, hay guitarrita distorsionada, hay percusión enérgica, hay cuerdas sampleadas, distorsionadas y limpias bien al frente. Hay voz rasposa.

Aeropuertos 2000

Googleo a este señor, Rachid Taha, y doy en el clavo: parece que era un capo de un género músical llamado raï.

*campanita* Hemos llegado al corazón.

Tekitoi es justo el disco más raro y experimental que tiene. Pero esto es el raï: no una versión rock (o funk, o soul, o pop según el caso) sino una fusión en toda regla, una revisión, dos o más cosas que calientes hasta derretirse hacen una nueva indivisible, una solución (en términos espirituales y químicos) una caminata que arranca con una pierna de un lado y la otra del otro lado de una frontera que solo existe debajo de los pies y por eso se la puede considerar pisoteada. Me sigue pareciendo impactante que “raï” es -o viene de- una palabra árabe que significa “opinión”.

Escucho el disco setenta y ocho mil trescientas noventa y cuatro veces más. Aproximadamente. Una de las veces bailo con uno de los temas desde la parada del bondi hasta casa a los saltitos. A fuerza de querer corear algo de eso que me está atravesando el pecho de lado a lado aprendo a pronunciar algunos de los estribillos como lifetmé, defnú etuéla, lifetmé. Me da vergüenza y bronca no saber árabe (por favor, alguien dígame “vergüenza es robar”, nunca una humillación como la gente) ni poder corresponder bien la romanización con lo que escucho en los temas.

Avanzo con otro disco que por la tapa parece ¿más dance? ¿Más pop? El caso es que Taha sonríe de perfil con los ojos cerrados como suspendido en el aire en una camisa violeta como de raso. Nada que ver con el de Tekitoi. Este otro disco se llama Diwan y escuchándolo y leyendo al respecto veo que es más tradicional y también más popero, además de anterior. “Diwan” significa “asamblea”. Los nombres de los discos (el póstumo Je suis Africain, Made in Medina y el que ya mencioné, que en español sería algo así como Guiensó) me parecen harto solemnes y es buenísimo que los temas no provoquen las ganas de tirarse del balcón de los géneros del siglo veinte llamados “trova”.

Muchas de las canciones de Diwan son versiones de clásicos de la canción popular argelina, que antes de ser raï se llamaba chaab. Esto se usa mucho entre los artistas de este género, parece, que como también son en muchos casos emigrantes, exiliados, extranjeros que viven desde chicos en un país cuya tradición cultural principal no se corresponde con la primera que aprenden; por supuesto que lo que sale es un monstruo bifronte que todo el tiempo está mirando al pasado al mismo tiempo que al futuro y puede hablar de ambos porque los ha visto. La línea de tiempos que mira nunca nos mira a nosotrxs, que contemplamos de afuera. Solo podemos observar al monstruo con terror y maravilla.

Me meto a escuchar compilaciones de estos artistas monstruos mitológicos; discos enteros de algunxs de ellxs. De repente no me importan mucho sus nombres ni los de los temas. Me gusta la música nomás.

El momento de elevación máxima sucede, como siempre, cuando el mejor de los algoritmos cuela entre algo que estás escuchando distraídamente el caramelo más rico que te tenía reservado desde que empezaste a hacer tres veces por día la misma búsqueda. Si estabas haciendo algo tenés que frenar, indignarte mucho con tu propia persona y preguntar ¿QUÉ MIERDA ES ESTA FANTASÍA QUE ESTOY ESCUCHANDO?

La tapa es horrenda cobriza y negra más noventosa imposible parece un disco de música únicamente audible por gente de más de sesenta años pero son ellos tres, los tres soles, los tres exponentes máximos del raï: Rachid Taha, Faudel (a secas) y Khaled (ex Cheb Khaled, “cheb” es “joven” y los cantantes suelen llamarse “el joven X”: ¿podés creer esto?). Con un poco más de práctica en esta primera escucha las canciones se distinguen entre sí muy fácilmente y tienen cada una su propia personalidad y sus propias cosas para decirme, ni en árabe, ni en español, ni en ninguno de esos.

El disco es un vivo que se llama 1, 2, 3 Soleils. Lo investigo en unos clics y hay video del recital, que fue el 26 de septiembre de 1998 en París. Lo busco con terror pánico de que no aparezca y de que los vastos prados del internet no alcancen para encontrar eso que necesito. Pero lo consigo. Lo miro y lloro muchísimo pero bien. Un poco con nostalgia de los recitales, un poco abrumada por pensar en este encuentro épico entre tres potencias y en lo enloquecido del público al enterarse, al sacar la entrada, al hacer la fila, al entrar al estadio, al estar ahí; un poco sensiblona por pensar que hay miles de personas en un recital de música argelina en un país europeo que fue su metrópoli (y lo sigue siendo en más de un sentido), que qué picante la situación de la inmigración islámica o árabe en Francia y la discriminación, el poder de la música, las letras en dos idiomas a veces dentro de la misma canción, etcétera. El recital tiene un momento no diré de qué en el que lloré con hipo porque era demasiado.

Hasta acá el recorrido mío con algunos datitos. Pero no dije una de las cosas más importantes que es que esta música popular estuvo prohibida en su propio país hasta finales de los ochenta y que sus artistas tuvieron y tienen problemas por dedicarse a ella: el fundamentalismo islámico también es muy picante. El caso más emblemático es el de Cheb Hasni.

Pasando en limpio, quiero que escuches esto:

Tekitoi – Rachid Taha (2004)

1, 2, 3 Soleils – Taha, Faudel, Khaled (1998) (este miralo también, no te lo pierdas, por favor)

Omri Artist – Cheba Warda (2014)

Mi playlist basada en este hilo de Twitter.

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