CULTURA

LA ILUSIÓN QUE NOS CONDENA: DE COREA A CATAR, DE BIELSA A SCALONI

Por Santiago Alvarez
10/09/2022

El fútbol es sin dudas uno de los mayores conductores emocionales de nuestro país. Tal es así que hasta mucho de los “clima de época” están atravesados por la coyuntura futbolística en cierto punto, sobran los ejemplos: Malvinas y la revancha del mundial 86; la dictadura militar y el mundial 78; la época gloriosa de River en los 90 y el menemismo; Racing, club caracterizado por el sufrimiento y la resiliencia, siendo campeón local después de 35 años en plena crisis del 2001.

Aeropuertos 2000

Si hablamos de citas mundialistas donde una derrota marcó un clima de época, no solo social sino también futbolístico, es imposible no hablar de la eliminación en fase de grupos del Mundial de Corea – Japón 2002. Socialmente veníamos de atravesar un estallido social con cinco presidentes en once días, luego de la renuncia de Fernando de la Rúa como de lo ocurrido en las jornadas del 19 y el 20 de Diciembre de 2001, y el mundial 2002 se disputó entre el 31 de mayo y el 30 de junio de ese año. ¿Por qué esta eliminación en puntual es la que genera más contrapuntos?

Teniendo en cuenta, quizás la sociedad buscaba en el mundial una alegría que no estaba encontrando en el día a día, el escape por un segundo de una trágica realidad por la ilusión efímera de conseguir un triunfo mundialista, y es que justamente ese equipo llegaba como favorito a la Copa del Mundo. Y también que la eliminación se haya dado bajo la conducción de Marcelo Bielsa, fundador (sin querer queriendo, creo yo) del bielsismo como manera de ver el fútbol y que muchos entrenadores a día de hoy tratan de imitar su estilo, despierta un sin fin de opiniones de críticas y apoyos. 

Hoy por hoy tenemos una selección en auge, todos subidos a la “scaloneta”, y -digámoslo- el gran elefante en la sala es el fantasma de una eliminación en fase de grupos o temprana.  Como país no estamos preparados para tal golpe, necesitamos una alegría que nos una, que nos haga olvidar un poco de los problemas del día a día. Lejos de eso está la selección hoy, porque la derrota en 2002 no se dió porque sí, hay causas que llevaron al golpe y que no aparecen reflejadas en nuestra querida scaloneta, entonces:

 Entonces, ¿por qué quedamos eliminados tan tempranamente?

El proceso

La selección Argentina venía de un proceso de casi 4 años al mando de Bielsa, asumió en Octubre de 1998 luego de la renuncia de Passarella post mundial de Francia 98. Con Marcelo al mando, rápidamente se vió lo que siempre busca en sus equipos, esa intensidad para presionar y el verticalismo para atacar, arrancó unas eliminatorias históricas ganando 4-1 a Chile y 0-4 a Venezuela en Maracaibo. El 14 de noviembre de 2001 en Montevideo, Argentina jugó su último partido de las eliminatorias y terminó puntero con 43 puntos, con doce puntos de diferencia al segundo (Ecuador) y 13 goles de diferencia a Brasil.

Más allá de estos datos estadísticos que muestran una superioridad, los rivales lo respetaban, Argentina era una potencia futbolística y estaba acostumbrada a que los rivales se sientan inferiores futbolísticamente en cada partido, los equipos que enfrentaban siempre esperaban un poco más replegados, no se veía equipos que salían a imponer condiciones al seleccionado nacional. En este contexto llegó la Argentina al mundial, un equipo que fue puntero de las eliminatorias desde la fecha uno hasta la última, superando a los rivales, batiendo récords y además un equipo que logró que la gente se ilusione, se sienta representada por lo que veía en cancha.

También es importante remarcar la cantidad de jugadores participando en la élite europea y varios con años ya en la selección, con la madurez necesaria para dar el golpe en un mundial. Por ejemplo, repasemos el once inicial en el último partido por eliminatorias ante Uruguay: Burgos; Ayala, Pochettino, Samuel; Zanetti, Almeyda, Verón, Sorín; Aimar, Ortega y el Piojo Lopez. De esos 11, Ortega y Sorín militaban en el fútbol sudamericano, más precisamente en River y Cruzeiro. El resto eran todos jugadores importantes de las principales ligas europeas, y en esa formación inicial no contamos con Batistuta y con Crespo, que jugaban en Roma y Lazio respectivamente. A priori, la base estaba y era un equipo que funcionaba bien pero…¿qué se le discute a Marcelo en su lista de 23 jugadores para el mundial?

Con un equipo formado y candidato podemos decir que la no inclusión de Riquelme en el mundial es un debate más de nuestros tiempos actuales que propio de la época, pero igual que la figura del equipo campeón del mundo no sea parte del equipo podría despertar alguna que otra mirada, más que nada porque ese equipo era Boca y al ser el equipo más popular del paìs sus hinchas también sentían que era un error la ausencia del ídolo. 

El amor que tengo por Riquelme me obliga a hacer esta intromisión y pidiéndole disculpas a Menotti cuando dice: “Vos no lo vas a hacer nunca porque no sos entrenador (..) “yo el penal lo hubiese tirado…” no, vos no lo hubieses tirado ni lo vas a tirar nunca porque no vas a entrar nunca a jugar 11 contra 11 en la cancha de Boca” Y claro, yo nunca voy hacer una lista porque nunca seré entrenador de la selección Argentina, y tampoco seré Marcelo Bielsa, pero Riquelme debería haber estado en esa lista.

Ahora tratemos de entender la decisión de Marcelo, dejando los gustos personales de lado. La selección de Marcelo jugaba con un 3-4-3, un equipo vertical e intenso que lateralizaba mucho y era una constante la cantidad de jugadas ofensivas que terminaban en centros. En este escenario cuesta creer que un jugador de las características de Riquelme se sienta cómodo o sea el mismo que era figura en el Boca de Bianchi, repito esto no es una opinión personal, estamos tratando de meternos en el cerebro de Bielsa y razonar como pudo haberlo hecho él. El eje, figura y emblema de la selección era Verón, ya de por sí es difícil pensar la titularidad de Riquelme en este equipo: ¿dejarías a Juan Román en el banco en un mundial?

Quizás Marcelo quiso seguir con su base, con el equipo que venía arrasando durante el proceso y también preservar el grupo. Terminó decidiendo en la lista por jugadores como Verón, Aimar y Gallardo, este último sin minutos en el mundial. Román afuera y con la eliminación consumada se abre este debate. Al día de hoy una gran parte sostiene el error que fue esto.

Otro nombre de peso que quedó fuera de la lista fue el de Saviola. El “conejito” era un jugador con características compatibles al estilo de juego del equipo, un delantero ràpido, atrevido y que podía jugar con un nueve de área (Batistuta/Crespo), es que además de esto, Javier había sido goleador (11 goles), campeón y balón de oro del mundial sub 20 del 2001 y recientemente fichado por el Barcelona a cambio de 36 millones de euros y esa temporada (2001/02) disputó 49 partidos y convirtió 21 goles. Marcelo finalmente se decidió por Cannigia, que por ese entonces militaba en el Rangers de Escocia.

 

No hay táctica que valga

Lo que siempre sostuvo Bielsa sobre cómo tiene que defender un equipo es que lo ideal es que la cantidad de defensores siempre sea uno más a la cantidad de puntas o delanteros fijos que tenga el equipo rival, es decir, si te atacan con 2 referencias, lo ideal sería jugar con 3 centrales, si el equipo rival tiene una sola referencia, sería inútill jugar con 3 centrales. Este preludio sirve para entender que en la previa, Argentina, tenía desde lo táctico lo necesario para hacer cara en el segundo partido del grupo y el más difícil, ante Inglaterra.

Ellos salieron con Heskey y Owen, el primero una referencia fija y Owen flotando, lo que hacía perder la referencia a los centrales argentinos. Más allá de esto, de la cantidad de veces que pasó por la cabeza de Bielsa este partido, de los miles de planteos y situaciones soñadas e interpretadas, una vez alguien me lo explicó de la siguiente manera: “Si tus jugadores no dan pases a 5 metros, no hay táctica que valga”.

Y es que de los 11 que salieron a la cancha, más de la mitad de los jugadores argentinos pueden decir que este partido, fue uno de los peores de sus carreras; Verón con una noche para el olvido y hasta la reivindicación de Maradona en 2008 le pasaron factura, Pochettino humillado por un Michael Owen endemoniado, Ortega que años después declaró que Ashley Cole fue el mejor defensor que lo marcó. Los nuestros tuvieron la peor noche de su vida y ellos estaban iluminados, hasta Beckham, un pésimo pateador de penales tuvo la suerte de convertir esa noche con un penal. No hay táctica que valga, los rendimientos individuales de esa noche marcaron el camino. Argentina terminó perdiendo ese partido, la confianza llegó al piso, Argentina tenía que salir a ganarle a Suecia en la última fecha, un equipo deteriorado físicamente, con la presión de ganar y con la confianza por el subsuelo.

¿El panorama? desalentador.

Amanecí, con ganas de pegar el grito

Argentina llegó casi obligada a ganarle a Suecia. En la madrugada nuestra todo un país se levantó sabiendo que en caso de empate se necesitaba un milagro y era que Nigeria diera un batacazo y le ganase a Inglaterra en Osaka. Quizás el partido ante Suecia fue uno de los mejores, o el mejor de estas 3 citas mundialistas, se puede argumentar que también los otros dos partidos dejaron la vara muy baja en cuanto al rendimiento y cualquier mejora, aunque sea de ánimo, en ir a buscar el partido iba a ser notoria. Ese partido Argentina concretó 10 ocasiones de gol y alcanzó un promedio de 27 centros por partido, el mismo día del famoso cambio Batistuta por Crespo, cambio orquestado previo al 0-1 sueco, se puede pensar que el doble nueve podía cambiar algo.

La realidad es que la mayoría de los centros fueron realizados desde posiciones incómodas, dejando a los delanteros con jugadas que no se transformaron en un remate al arco de frente, o un cabezazo peligroso. Mucho se ha criticado a Bielsa por no tener un plan B, el planteo argentino siempre fue el mismo, abusar de Sorín y Zanettí, desbordar y poner la pelota en el área. Argentina nunca pudo torcer el brazo a los bloques defensivos bajos que esperaban agazapados, no tuvo profundidad ni tampoco la creatividad en ¾ para cambiar el rumbo del partido.

A los 23 minutos del segundo tiempo llegó un gol de otro partido, Svensson clavó un tiro libre al ángulo y Suecia se puso 1-0. Argentina necesitaba dos goles en poco más de 20 minutos. A los 43 del segundo tiempo, Crespo marcó el 1-1 y quedó ahí, la ilusión se consumió, Argentina quedó eliminada en fase de grupos, los 4 años del proceso bielsista se vieron truncados por un golpe inesperado. Un equipo que llegaba para darle una alegría a su gente se fue en primera ronda.

Esa derrota marcó un final, una selección que ilusionó a todo el pueblo argentino no pudo revertir el clima social de época, la tristeza futbolística fue un agregado más al duro inicio de siglo de todos los argentinos. Hoy a dos meses del mundial ese elefante en la sala tiene que ser desmitificado, porque el panorama es distinto. Desde un grupo más accesible, pasando por jugadores sin problemas físicos, un equipo que sale casi de memoria y sin fantasmas alrededor de la lista. La eliminación de aquel entonces tiene varios motivos, que en este presente no están originados. Y si bien es fútbol, el deporte más impredecible de la galaxia y todo puede pasar, hoy por hoy la selección está en condiciones de dar un golpe sobre la mesa en el mundial de Qatar para que en décadas cuando se analicen los años 20, el mundial 2022 sea un antes y un después para el bien del pueblo argentino.

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