Opinión

Fotografía

Por Rosaura Audi
27/12/20

El Airbus 330-200 de Aerolíneas Argentinas despegó el martes 22 de diciembre rumbo a Moscú para buscar la primera partida de vacunas contra el Covid-19. Aterrizó de regreso en Buenos Aires con 300.000 dosis de Sputnik-V 40 horas después. Ambas imágenes fueron pantalla y tapa de algunos medios, mientras otros hicieron malabares para intentar opacar la contundencia de ellas. En esos dos instantes se concentra la fuerza de la decisión política. Por encima de todo, contra toda adversidad y bullicio.

El escritor inglés John Berger, que tanto supo y nos enseñó sobre la imagen y la mirada, decía que una fotografía se refiere siempre a aquello que no se ve y que opera sobre el lenguaje del acontecimiento. “Una fotografía es efectiva cuando el momento registrado contiene una medida de verdad que es aplicable en general y que revela lo ausente igual que lo que está presente en ella”, dijo, entre tantas apreciaciones sobre el valor de una imagen.

Vuelvo al Airbus. A la representación de esas dos capturas, en toda su dimensión. A la comunicación, a las críticas y autocríticas, al valor de las imágenes que deberíamos retener en la memoria de este año agobiante para todes.

El 2020 que recordaremos comenzó en Argentina con otra imagen: la del presidente Alberto Fernández anunciando el inicio del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio ASPO). Fue el inicio de una etapa, fuertemente criticada por diversos actores opositores al gobierno, que sirvió para dotar al país de 3971 camas de terapia y 4136 respiradores en todo el país, preparar el sistema sanitario y evitar el colapso de las unidades de terapia intensiva. La pandemia no terminó, pero concluyendo el año sabemos que no tuvimos que elegir entre una vida y otra. Hospitales, obras sociales de trabajadores y prepagas atendieron a todes les pacientes del país.

Esas medidas no evitaron, lamentablemente, la muerte de 42.501 argentines, con 1.578.267 contagiades al día de hoy y 1.402.227 recuperades. Sabemos, no obstante, que otros países padecieron situaciones de desborde y desesperación sanitaria y social, con fotografías de fosas comunes y cadáveres en las calles.

Otras fotografías se vieron en Argentina, algunas fundamentales para que el país pueda recuperarse y reconstruirse.

Una de ellas fue la del ministro de Economía, Martín Guzmán, anunciando la reestructuración del 99 por ciento de la deuda externa. Fue el peor ciclo de endeudamiento del país, generado por el gobierno de Mauricio Macri.

No quedaron fotografiadas en un solo acto importantes medidas: las asistencias estatales como el Ingreso Familiar a la Emergencia (IFE), que alcanzó a 9 millones de personas, y la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), que llegaron a 2,5 millones de trabajadores, entre otras medidas. Claramente, la pobreza y la postergación de millones de argentinos (tenemos un 44,2 por ciento de la población pobre) persiste en una economía que llegó devastada y se vio paralizada con la cuarentena. Sin un Estado protagonista enfrentaríamos una crisis social de dimensiones inimaginables.

Evitar la catástrofe es justamente evitar la foto del desastre. Y allí radica uno de los grandes desafíos comunicacionales, que esa ausencia de captura se revele como un triunfo del hacer político.

Vuelvo entonces a la decisión y la voluntad políticas, porque de ellas depende el rumbo siempre. La comunicación debe tener la aspiración de mejorar, porque como peronistas sabemos que no hay que conformarse mientras haya injusticia social e injusticia comunicacional. Sobre todo, en un contexto mediático tan hostil que busca aplastar cada una de estas fotografías con invenciones que trabajan para la pandemia. El proceso de vacunación se inicia y con esa foto va terminando el año. Tenemos vacuna y esperanza.