Opinión

FALTAN DIVISAS: ENTRA EL «DÓLAR SOJA»

Por Noelia Abbate
21 de septiembre de 2022

Restricción externa, una vieja conocida de Argentina. Si bien podríamos decir que la escasez de divisas es un conflicto que asedia al país de manera cuasi crónica, en el último tiempo el mismo se acentuó. Cada vez con mayor frecuencia escuchamos hablar de cuántos dólares vendió el Banco Central de la República Argentina tal o cual día, lo que significa que las ventas del organismo son netas, drenando nuestras reservas. 

Ahora bien, como todo mercado, aquí participan tanto la oferta como la demanda. Por un lado, la demanda de divisas se ha acelerado para realizar mayores compras al exterior, así como para hacer frente a los compromisos externos de las empresas que operan a nivel internacional, los gastos en turismo y las compras de dólar solidario. Haciendo foco en las importaciones de bienes, según la última publicación del Intercambio Comercial Argentino (ICA) de Indec, en julio estas se incrementaron un 43,7% respecto a igual mes del año anterior, lo que equivale a 2.495 millones de dólares. Mayormente, este aumento se explica por la suba de las compras al exterior de combustibles y lubricantes del 217,7% interanual, seguido por los vehículos automotores de pasajeros en un 41,8% ia., las piezas y accesorios para bienes de capital en un 31,4% ia., y los bienes de capital en el orden del 23,3% ia., entre otros.

Por otro lado, la oferta de divisas no logró seguir el ritmo de la demanda. Tal es así que, si bien las exportaciones de julio de este año crecieron un 7,2% respecto a igual mes de 2021, ello equivale a 521 millones de dólares, muy por debajo de los valores que registran las compras al exterior y redundando en un déficit de 437 millones de dólares. Analizando quiénes tuvieron mayor participación en las exportaciones encontramos que las manufacturas de origen agropecuario aparecen en primer lugar con una suba del 12,1% interanual, seguida por combustibles y energía en un 7,8% ia., productos primarios en un 4,6% ia., y manufacturas de origen industrial en un 3,6% ia.

¿Qué quiere decir todo esto? Que existen dos canales para mejorar la situación de nuestras reservas: incrementando la oferta de divisas o disminuyendo su demanda (o ambas). La nueva gestión del Ministerio de Economía de la Nación, comenzó por implementar medidas orientadas mayormente a la primera opción. Es en este contexto que surge la implementación de un “dólar soja” a un valor de $200, con una validez del 5 al 30 de septiembre. Con este valor, la tonelada pasaría de rondar los $53.000 a más de $70.000, lo que implicaría un aumento del 32%. De esta manera, los derechos de exportación del 33% que tributa la soja se verían compensados por los mayores ingresos que los exportadores percibirían con el nuevo dólar.  El objetivo de la nueva medida es lograr que los exportadores de la oleaginosa adelanten sus ventas aprovechando la mayor rentabilidad y faciliten divisas para las reservas. 

A poco tiempo de su implementación, resultados positivos fueron alcanzados. Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) señala que, tan solo en la primera semana de implementación del “dólar soja”, el BCRA logró comprar aproximadamente 1.050 millones de dólares. Al mismo tiempo, el documento destaca que las liquidaciones del complejo sojero fueron de aproximadamente 1.700 millones de dólares.

Aeropuertos 2000

Fuente: Observatorio de Políticas Públicas de UNDAV,

El informe de UNDAV ratifica que el desempeño de las exportaciones de la soja y sus derivados previo al “dólar soja” fue diametralmente distinto. En el acumulado de enero a julio de 2022 vs el acumulado de enero a julio de 2021, se observa que el valor FOB de las exportaciones de porotos de soja disminuyó un 56%, las de aceite de soja aumentó solo un 2%, y las de harina de soja se redujo en el orden del 1%. Por lo tanto, la nueva medida, sumado a la suba de precios de los commodities en el marco de su escasez a partir del conflicto entre Rusia y Ucrania, presenta una oportunidad para que los exportadores adelanten su liquidación y aporten las divisas que requiere el contexto macroeconómico. 

A pesar del saldo positivo en el corto plazo de la medida, aún quedan varios interrogantes sin responder. ¿Qué pasará después del 30 de septiembre? ¿Se extenderá la medida? ¿El nuevo dólar se trasladará a precios? ¿Qué sucederá con los restantes sectores productivos? ¿Se habilitarán nuevos dólares? Si bien desconocemos la respuesta, los tiempos de la política demandan que estas dudas se resuelvan prontamente y, en el mientras tanto, el Gobierno buscará acumular la mayor cantidad de divisas posible.

Noelia Abbate

Economista (UBA). Observatorio de Políticas Publicas (UNDAV).

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