EL TANGO SIEMPRE TE ESPERA
Hace años que los inefables quieren enterrarlo y siempre resucita. Maradona, Messi, dulce de leche, asado, el Papa y el tango, genoma argentino, primera línea de exportación. Es el género nacido en las orillas del río, pero también es síntesis de influencias de todo el mundo. Es porteño y se baila, se canta y habla, tiene un lenguaje, es poesía. El movimiento feminista vino a sacudirlo y transformarlo. La pregunta que circula es ¿en qué anda el tango? Todos parecemos identificarnos con alguna fibra de su espíritu, pero ¿quién se anima a tirar un par de pasos en una milonga? ¿Algunx sabe más de dos tanguitos? Charlamos con cuatro artistas que nos dan algunas pistas sobre “qué es” el tango hoy y a dónde va.
Tomi Lago es cantor. Su voz es inconfundible y en su estilo recupera la sensibilidad del barrio bajo. También es gestor cultural y abre las puertas de Simona, un espacio dedicado a la cultura y la política ubicado en la frontera de los barrios porteños de Chacarita y Colegiales. A partir de septiembre comienza el ciclo “Luna, tango y misterio”. En una publicación reciente, dice: “les recomiendo a todos y todas los que nacieron o viven en Buenos Aires que se den el gusto de salir a escuchar tango en cualquier rincón de la ciudad, van a escuchar cómo se toca y canta acá como en ningún otro lado del mundo”.
Tomi, hace poco Trueno (rapero y artista musical) salió a decir que ellos -por la nueva movida rapera y trapera- eran el nuevo rock. Más allá de ese debate, que resulta interesante en términos de asumir una posición vinculada al desplazamiento generacional y a la inauguración de nuevas etapas, la pregunta es qué pasa con el tango.
Suscribo a lo que dice Trueno y creo que, aunque no se note, hay un nuevo tango. Paradójicamente es un tango muy productivo en términos de piezas nuevas y también de re interpretaciones de tangos clásicos. Pero creo que estamos como pocas veces en la historia con tantos cantores, compositores, arregladores, orquestas, guitarristas, pianistas y musiques en general. Por otro lado, hace ya varios años que el género dejó de ser de consumo masivo para pasar a ser algo más de nicho en el circuito citadino. En el exterior tiene mucha cabida en lugares muy disímiles del mundo como Japón o Finlandia. Así y todo, habría que ver si en 120 años se sigue escuchando trap o rap, quizás si. Ojalá, porqué después de mucho tiempo argentina exporta música y tienen todo que ver estos pibes.
¿Cómo ves la escena porteña?
Por un lado, muy motorizada por los nuevos actores que generan festivales y movidas. También por gente ya consagrada que por suerte es muy generosa, como Cucuza Castiello que toca con su hijo Mateo; de alguna manera nos apadrina un poco a todos, además de armar movida en muchos lugares. El Chino Laborde es otro que se copa y que de golpe va a cantar a cualquier milonga. Obviamente los feminismos también están atravesando la escena, renovándose no sólo en términos de cupo si no en términos artísticos y de prácticas hacia adentro. Siento que estaría bueno que nos apropiáramos más de la escena, pero la veo en crecimiento. Hay artistas de entre 25 y 40 años que la rompen. Juli Laso y Nati Lagos que, además, es cantora de la Orquesta Típica Fernandez Fierro. Empiezan a emerger lugares parecidos al Club Fernández Fierro como Luzuriaga Club Social en Parque Patricios que tiene una programación de Tango. El mítico boliche de Roberto en Almagro donde pasan un montón de pibes. Incluso en Espacio Simona hicimos una milonga en 2019 que se llamó “Por la vuelta” que armamos con Augusto Bellorini, un guitarrista terrible. Esta segunda mitad del año vamos a arrancar de nuevo todos los miércoles con clases y música en vivo; se va a llamar “Tango, luna y misterio”.
Si observamos el folclore en las provincias, vemos cientos de bandas de jóvenes que se siguen interesando por las expresiones de sus comunidades y sus tradiciones musicales. En el caso del tango parecería no ser así. ¿Por qué crees que el tango, como expresión porteña rioplatense, no convoca a los jóvenes de manera masiva en términos de consumo y producción?
Pienso que tiene que ver un poco con la propia idiosincrasia de Buenos Aires donde lo canchero, lo novedoso, lo cool siempre vino de afuera y prevalece por sobre expresiones artísticas nacionales. Así también nació el tango, como un cruce de esas expresiones criollas con instrumentos europeos. También tiene que ver que hay grabaciones muy viejas, de mala calidad, que tienen su mística, pero entiendo que no captan el oído digital de los jóvenes . Así y todo repito: todos los días se puede escuchar tango en vivo en cualquier barrio porteño y se van a cruzar con un montón de pibes que reversionan clásicos y que componen tango nuevo. Sería hermoso que se promocione más desde el Gobierno de la Ciudad que lo usa muy superficialmente y lo banca poco en términos reales.
Lucía Briano es una de las violinistas más reconocidas en el ambiente y es parte de la Sinfónica Municipal de Avellaneda. Lleva adelante, junto a otras músicas, la formación musical “La Fulana Tango”.
Hay una idea, a veces romántica -por no decir prejuiciosa-, sobre el trabajo de los músicxs en general. ¿Cómo vive unx músicx que se quiere dedicar al tango?
En este contexto pandémico, probablemente, dando clases, trabajando en otra cosa o en alguna orquesta de música clásica o de tango que dependa del Estado. Los músicos independientes necesitamos del vivo y de las giras para vivir. Considero que el tango es una militancia cultural que venimos sosteniendo hace décadas, pero que es realmente difícil vivir exclusivamente de eso.
¿Crees que hay una valoración sobre el género que aumentó o en todo caso se sostuvo en el exterior y acá fue decreciendo?
Creo que la poca valoración de la cultura popular regional, autóctona, es algo que pasa hace tiempo en el mundo. La industria musical impone lo que va a ser popular replicándolo en los medios y las redes. Esto no es exclusivo del tango. Sostener y autogestionar una banda de rock, de folclore o de tango presenta las mismas dificultades. En los países desarrollados hay más lugar para la cultura porque las condiciones económicas lo permiten; hay más consumo de cultura porque la gente tiene el tiempo y recursos para eso.
¿Cómo ves la relación del tango con las nuevas generaciones?
Hoy los que estamos en el mundo del tango nuevo, somos público y hacedores a la vez (músicos, bailarines, organizadores de milongas y espacios culturales, DJs), gestionamos nuestros proyectos y a la vez consumimos y disfrutamos de los proyectos y propuestas de los colegas. Creo que esta es la principal problemática y el principal desafío del tango nuevo: generar público por fuera del ambiente.
Sos parte de la Sinfónica Municipal de Avellaneda y me imagino que habrás hecho un recorrido como música en diferentes agrupaciones, ¿qué lugar tiene la mujer en el tango hoy?
De a poco vamos ganando espacio; el tango fue y sigue siendo un ambiente super machista. Hace 10 años en la mayoría de los grupos y orquestas típicas no se incluían mujeres y en varias casas de tango no nos contrataban. Las músicas populares son siempre un reflejo de la época en que se desarrollan. El feminismo está cambiando al tango nuevo hace pocos años, es hermoso poder ser parte de ese movimiento.
Francisco Aller es guitarrista, docente y fundador de los Apócrifos del Tango, una banda que se dedica a traducir canciones populares (cuartetos, rock y cumbia) en el formato tanguero. Además, es fundador de Le Milongue, junto a Mechi Cichia, y tiene el don de la mano verde. Es fácil encontrarle en la huerta salvaje del barrio de Devoto.
Fran, vos fundaste una milonga con algunos compañeros más, pero para quien nunca participó de una, ¿de qué se trata una milonga en la actualidad?
La milonga hoy día son los espacios donde se cobijan las clases de tango, las prácticas guiadas y conciertos. Luego, pista libre para bailar. Todo se puede suprimir salvo lo último. Mirá, hay diferentes tipos de perfil de milonga: están las tradicionales, que son las que por lo general tienen piso de madera y va la gente que «baila bien», están las tipo academia (donde suelen ir extranjeros), que se hacen en clubes barriales haciendo una proyección de lo que ocurría en antaño, y las milongas de corte «popular» un poco más aggiornadas a las necesidades o a los perfiles de un público más jóven. Cada uno de los perfiles tiene diferentes requerimientos técnicos y espaciales. En las tipo academia suelen tener espacios divididos en niveles de práctica: inicial, intermedio, avanzado… etcétera. En las populares básicamente es incluir el tango en espacios donde hoy no se da y se quiere promover. Entonces los requerimientos son «con lo que tengo hago lo que puedo»: milongas en las plazas, restaurantes, bares, veredas, bibliotecas y escuelas.
¿Cómo ves el momento de producción musical y cultural del género?
Una vez un profesor de apreciación tango me dijo: el folklore siempre nace y el tango siempre muere. Es una expresión polémica pero con el tiempo me di cuenta que algo de razón tiene. Hay muchas teorías que están en contra de lo que voy a decir: las expresiones artísticas están alimentadas por un contexto social que las cobija. El tango ha «sufrido» todos los cambios tecnológicos que desencadenaron en cambios culturales a lo largo de su historia. En la época de oro de los 40, las empresas tenían sus propias orquestas para sus eventos, que no eran otra cosa que los mismos empleados que, además de trabajar, tocaban en muchos casos remunerados. La llegada de los reproductores de música a nivel masivo, y también música grabada en el extranjero, cambió radicalmente estas costumbres. La orquesta no era necesaria, los artefactos de reproducción de música la fueron progresivamente reemplazando. Recordando al finado expresidente: «ferrocarril que no rinde, ferrocarril que se levanta». Luego comenzaron las orquestas de menos músicos, sextetos, cuartetos… con Troilo y Piazzolla. Este último haciendo alianzas estratégicas con diferentes músicas y le debemos en gran parte que el tango sea conocido en el mundo. Después, vinieron los grupos de «cafetín» en la época de Edmundo Rivero y el cuarteto de Grela en voces masculinas y la gran Nelly Omar con el cuarteto dirigido por José Canet. El ecosistema tanguero pasó a ser el café y la radio. La danza no estaba ligada a estas agrupaciones. El tango revive gracias a la danza y al interés internacional que comienza a despertar luego de algunas apariciones cinematográficas. Entonces, de a poco, se vuelve a bailar y a recrear una serie de conductas relacionadas al tango música y al tango danza que son un poco de otra época.
María Candelaria Cesar es bailarina de tango, folklore y danzas afro. Se licenció en la UNA y es militante de la visibilización de la presencia afro en nuestro país. Sobre todo, en prácticas históricas culturales como el tango (entre otrxs). También activa una milonga junto a otres compañeres en la Casa de Tita en Parque Patricios y organiza la milonga (mejor nombre del mundo): “La Tres Veces Pugliese” con otras dos amigas.
Una de las dimensiones del tango que parecería seguir vigente es el baile. ¿Por qué creen que es así?
La experiencia dancística es accesible a todo el mundo, todes tenemos un cuerpo. Además, el baile social es, en latinoamérica, uno de los ámbitos de socialización y encuentro más comunes. Creo que la danza sigue vigente porque las personas, por lo menos en nuestra cultura, tienen necesidad de expresión y contacto. No todo el mundo tiene un instrumento o la paciencia y disciplina que pide tocarlo; especialmente cuando se trata de tango. Pero todes tenemos un cuerpo y ganas de salir de noche a bailar, a tomar algo, a compartir una mesa con amigues, a ver algún grupo de música, etcétera. La experiencia del baile entusiasma porque te vincula con otres.
¿Quiénes se acercan a tomar clases?
Vienen personas de todas las edades, grupos sociales y países. Si tuviera que hacer un análisis del público de mis clases diría que son jóvenes en pareja, con amigues o solxs que quieren saber lo básico para salir a la milonga. Muchxs ya son artistas de otras ramas. Pero también tuve parejas que querían una experiencia de tomar clases tanto privadas como grupales para hacer algo juntxs que lxs distienda y divierta, que lxs una. También extranjerxs que lo veían como algo que “hay que hacer” si venís a Argentina. Mucha gente que quiera conectarse con el cuerpo, la música y otrxs y está probando como quien hace yoga o cualquier otro hobbie. Muchas personas quieren combatir el sedentarismo y la soledad. A otrxs sólo les gusta la joda y está perfecto. El tango también es eso.
Hace décadas el tango era un baile popular, en el sentido más comunitario de compartir el baile y la música, ¿creen que en el último tiempo se convirtió en una expresión elitista? ¿Qué se puede hacer para que esto no suceda?
No creo que sea algo elitista, pero sí que ha sufrido cierta segregación. Por un lado están lxs vecinxs; gente que le gusta el tango, le gusta salir, compartir y el tango es parte de su cultura; la vive como algo natural, no desea pagar $500 por una entrada, ni tener que salir «vestido de tango». Estos se manejan con otro presupuesto, naturalmente, y está perfecto que así sea porque viven del tango todos los días de la semana y durante todo el año. Si hay algo que visibilizó la pandemia es que, si dependemos del turismo, morimos, pero con el ajustado bolsillo del local tampoco alcanza para la tremenda estructura que estaba montada.
¿Cómo atravesó al tango el movimiento feminista?
La mujer hoy en el tango tiene un rol importante. Ya no se necesita una pareja fija para trabajar. Podemos dar clases solas y entre nosotras. Podemos organizar nuestras propias milongas, dirigir nuestras orquestas y, si bien sigue habiendo muchos espacios donde el rol de la mujer no está explícitamente reivindicado, el mundo cambió y todas las mujeres con él. Aunque aceptemos salir sólo con un cabeceo esperando en nuestras mesas o elijamos sólo bailar en tacos o ir a una milonga medio machirula, ya no es lo mismo. Ahora todxs estamos en una de no normalizar el destrato, el acoso, las violencias y el ninguneo. Hay orgas, hay un movimiento feminista del tango, hay espacios queer, hay denuncias, hay escraches, etcétera. Lo que sí veo es que el cuerpo de la bailarina sigue siendo, en los casos de referentas exitosas que gozan de mucha visibilidad, más que hegemónico. Estéticamente seguimos proponiendo cánones idénticos a muchos años atrás. Por más que hay cada vez más espacio para el colectivo LGTB+, hay artistes increíbles que rompen con todo y tienen su propia movida y convocatoria y cada vez más reconocimiento en todas las disciplinas del tango. Las referentas en danza siguen siendo mujeres hetero cis normativas, blancas, flacas. Súper talentosas y laburadoras, seguro. Pero no creo que sea casualidad que se les dé más visibilidad, trabajo y cabida en la escena. La danza siempre fue una disciplina muy tiránica con los cuerpos y eso no ha cambiado.
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