Política
El registro de vivir a la intemperie
Por Alma Dalle Carbonara
20 de agosto de 2025
Vuelvo de trabajar, pese al frío que te atraviesa, en la estación del tren están los mismos vendedores ambulantes que vi esta mañana vendiendo ajo y limón . De las cuadras de la estación a casa pierdo la cuenta de cuántas camas de cartón hay. Ya llegando, saludo a los dos hombres que paran siempre. Es invierno, abro la puerta de casa y automáticamente prendo la estufa, me hago un té bien caliente, pongo una serie y me tiro al sillón. Pienso: la calle no es un lugar para vivir; sin embargo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) al momento de comenzar a escribir, hay más de 9000 personas en situación de calle, ahora, en mitad de Julio de 2025 hay por lo menos 11.892 viviendo a la intemperie.
En 2017, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), realizó el primer relevamiento de gente viviendo en la calle, informó un aproximado de 900 personas, y todavía hoy se desconoce cuál fue la metodología implementada. Tanto a los militantes de organizaciones sociales como a los integrantes de iglesias populares, entre otros organismos, les resultó una cifra ínfima en comparación con su experiencia cotidiana de la vulnerabilidad en las calles porteñas.
El mismo año, como respuesta al relevamiento del gobierno porteño, surge el primer Censo Popular de personas en situación de calle en CABA. Este censo fue realizado por 40 organizaciones sociales, el Ministerio Público Fiscal, la Auditoría General de la Ciudad y la Coordinación de Organizaciones Sociales de la Defensoría del Pueblo porteña. Con una metodología clara y lo más concisa posible: 3 días y 3 turnos -mañana, tarde, noche-, preguntas de fácil comprensión y cubrir todas las cuadras de las 15 comunas de CABA.
Ese primer registro fue de un aproximado entre 4500 y 5872 personas -teniendo en cuenta los paradores-. A los 2 años, en el 2019, se realizó un segundo censo, que presentó un aumento de sujetos habitando la intemperie: esta vez el número fue con una base de 7251 casos.
Luego de casi 6 años, en 2025, se realiza el tercer censo popular, del cual participan 23 organizaciones sociales, como Frente Popular, Red Puentes, Somos Barrios de Pie, Hecho en Buenos Aires, Proyecto 7, entre otros. En mayo, comienza a difundirse un flyer por grupos de whatsapp de instituciones educativas, religiosas, organizaciones populares y por las redes sociales de dichas:
“La emergencia habitacional que atraviesan miles de personas en nuestra ciudad exige una respuesta urgente, solidaria y colectiva. Frente a la ausencia de políticas públicas efectivas, somos las organizaciones del pueblo quienes damos un paso al frente para visibilizar esta realidad, generar datos concretos y exigir derechos”.
El proceso comenzó con espacios de formación a los voluntarios que van a encuestar, el cual tuvo modificaciones ante las situaciones sociopolíticas en Argentina. El mismo censo se tuvo que posponer ya que muchos de los censistas son militantes comprometidos con la política.
Finalmente, el Tercer Censo Popular tiene fecha: el 26, 27 y 28 de junio. Durante tres días, con un clima que no supera los 10°de temperatura, más de 500 voluntarios de organizaciones sociales recorren CABA.
Las preguntas del censo son claras y con respuestas concisas, algunas de ellas buscan saber hace cuánto tiempo se está en situación de calle, si cuenta con DNI, si tiene consumos problemáticos, el nivel educativo y si tiene oficio, cómo se gana el dinero, si la violencia en la calle aumentó y qué se considera que tendría que cambiar para salir de la situación.
El total de bases zonales son 18: Comuna 1, Comuna 4, zona centro, zona Sur, zona Oeste y, por logística zona Norte tiene de bases varios automóviles. En cada unidad los voluntarios tienen distintas tareas, algunos refuerzan las cuadras para patear y gestionan la logística, mientras que otros arman el desayuno/merienda para entregar: galletitas, bizcochuelo, té caliente en termos junto a vasos descartables, y, lo que parece ser una gran puerta de entrada: paquetes de cigarrillos.
Junto a dos censistas recorremos las calles de Chacarita un viernes por la noche en auto, debido al gran movimiento nocturno no encontramos un lugar para estacionar fácilmente, y el tiempo corre. La noche porteña en principio parecería maravillosa, gente saliendo de recitales, disfrutando tragos y asistiendo a obras de teatro. Esa fantasía se rompe cuando aparece Juan Manuel revolviendo el container. Con Rita nos bajamos rápido del auto, nos presentamos y le ofrecemos un mate cocido y bizcochuelo, él no lo duda y lo acepta. Lo primero que se aclara es: “no somos del gobierno”. Amablemente accede a hacer la encuesta, nos comenta que hace años está en la calle y antes que terminemos la encuesta, se acerca un hombre menos predispuesto y con una pregunta clara, dónde hacerse el DNI, se le pregunta la zona por donde para y se le da un papel con la dirección para poder realizarlo. El hombre luego de unos puchos y un té, accede a ser encuestado.
Seguimos recorriendo, se cruzó avenida Corrientes tantas veces que perdimos la cuenta y notamos que, al ser una zona tan concurrida gastronómicamente, la gente en situación de calle no puede parar ahí. Hasta que, luego de 15 minutos de ir y venir, encontramos a un grupo de 4 muchachos, nos bajamos y nos saludaron como si fuéramos conocidos de años. Tomaron un té con bizcochitos, hasta que le comentamos sobre la encuesta, uno de ellos decidió acostarse a dormir, dos de ellos se dispersaron rápido desapareciendo en la neblina nocturna, y el señor que quedó con nosotros nos dio respuesta muy clara:
—No porque ustedes nos sacan los datos y no sabemos qué van a hacer, luego de la nada viene un grupo de gente y nos sacan las cosas.
Las personas tienen miedo de que los censistas pertenezcan al gobierno, ya que las perspectivas del GCBA aumentan la criminalización hacia los individuos que viven en la calle, mientras reducen el presupuesto para políticas destinadas a dicha población. Con paradores inseguros y algunos sucios, junto a campañas de marketing celebran el “orden y limpieza”, califican a los sujetos como objetos de intervención de higiene urbana o control policial. Esto genera una constante alerta en la población vulnerada. Se trató, sin mucha insistencia, de explicar que el censo es de organizaciones populares, pero no hubo caso.
Ya llegando al final, nos encontramos con personas durmiendo, en estos casos se llena un formulario con la dirección junto a un observacional: cuántas personas, género, rango etario. Se deja registro y al otro día se vuelve a la zona para tratar de realizar el censo.
Finalmente, a las 12 de la noche, luego de 4 horas recorriendo, con 3 personas censadas y 10 relevamientos -gente durmiendo y gente que decide no ser encuestada-, volvemos a la unidad zonal, al día siguiente se reforzará la zona, tanto mañana, tarde y noche. Aunque Shaggy, uno de los censistas, comenta que va a ser más complicado, parece que la gente en situación de calle vive por la noche y aprovecha el sol de la mañana para dormir al menos con un poco de “calor”.
El último día, un sábado a las 8am en pleno San Telmo, llego a la base: casa Red Puentes – parte de los centros territoriales de abordaje comunitario e integral de consumo problemático y situación de calle- me recibe la coordinadora de la Comuna 1, le dicen La Peque, junto a Dani, integrante de Hecho en Buenos Aires. Comentan que hay que reforzar todo el territorio de Constitución, ya que en 2 días registraron 204 personas y pareciera ser una cifra pequeña para la fama del barrio.
Antes de cruzar avenida San Juan, pasamos por el Centro Sri Sathya Sai Baba, algo que parecería ser una unidad básica, pero hinduista, la cual todos los sábados a las 9am ofrece desayuno ilimitado a gente en situación de calle, aproximadamente entre 50 y 70 personas asisten. Una variedad de vidas y múltiples historias, Luis un afrodescendiente uruguayo que hace 17 años vive en Argentina y que hace 5 meses lo desalojaron de un hotel tomado; Juan, un adolescente que está terminando el secundario. Gente predispuesta, y gente que duda, «¡Es como que me scaneen el ojo, ustedes me quieren sacar datos y no me van a dar ninguna ayuda!» exclama un muchacho que ayuda a servir el desayuno.
Los voluntarios generan charla con las personas, no son entrevistas de 5 minutos, mínimo se está 15 minutos con cada persona, así, Dora establece tal confianza que uno de los chicos comenta que salió hace poco de la cárcel por robo y está tratando de salir adelante, que siempre va a ver a su pareja que también está presa.
Luego de casi 2 horas y más de 10 personas censadas, encaramos para Constitución. Nos detuvimos en una esquina a ofrecerle el desayuno a una pareja y no fue necesario caminar mucho más, ya que todos se acercaban a, al menos poder tomar algo caliente en una mañana que parecía haber 3° de sensación térmica. Las personas que decidieron no hacer el censo, al momento de rechazar y dar sus razones, fueron claras y hasta me tomaría el atrevimiento de decir que se podría resumir en una frase: “nadie nos ayuda”.
Aunque todos tienen distintas historias, recorridos y futuros. La mayoría tienen oficios y estudios obligatorios completos, algunos estuvieron en la cárcel, quizás tienen contacto con su familia o tienen hijos y no los ven, algunos consumen, quieren terminar el secundario, deciden asistir a los paradores y otros comentan que no le hice caso a mi mamá, mira si le voy a hacer caso a un boludo.
Todos tienen algo en común: comparten estar en el margen, de alguna forma, ser el margen. Y también ante la última pregunta del cuestionario “qué consideras que podría mejorar tu vida” responden: Trabajar y tener acceso a una vivienda.
Luego de 5 horas recorriendo una parte del barrio Constitución, llegamos a la base, nos espera Jeronimo, uno de los muchachos acompañado por Red Puentes, con sanguches de milanesa, para que comiencen a cargar los datos, y evaluar qué zonas hay que reforzar, ya que la comuna 1 tiene mucha fluctuación al tener una fácil conexión con la zona sur de provincia de Buenos Aires. La peque, exhausta señala maps las calles que no pudo recorrer, ya que en 4hs solo paró en 2 esquinas y registró a más de 40 personas. En la jornada de la tarde y noche se tendrá que reforzar ese rango de 5 cuadras a la redonda de Plaza Constitución.
El censo popular no solo busca contar y cuantificar, sino también reconocer, acompañar y poder dar una organización. Los militantes y voluntarios comprometidos reconocen que no son sólo números: hay historias, entramados de suma complejidad, sistemas educativos, penales y estatales que fallan, hay vidas con deseo de vivir dignamente y derechos vulnerados. Así, el censo es una instancia para reunir más información que permita el diseño y una real implementación de mejores políticas públicas integrales.
Para que la consigna “que la calle no sea un lugar ni para vivir ni para morir”, sea una realidad.
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