Cultura

REPRESENTACIÓN POPULAR EN LA AFA

Por Santiago Alvarez
23 de abril de 2023

Hay un escenario que se me presenta muchas veces en la cabeza. Es el 6 de julio de 2021, Argentina va a penales con Colombia y nuestro querido Dibu Martínez elige dos lados distintos en los penales de Mina y Cardona, los problemas de grosor institucional ante otro resultado adverso se ven mucho más, los medios hegemónicos aprovechan y profundizan esa campaña anti Scaloni que lideraron casi todos (por no decir todos) en el invierno del 2021. 

¿Qué pasaría con la AFA si la pelota no entraba? ¿Es normal que toda la estructura institucional esté sujeta a un resultado deportivo.

En este humilde ensayo quiero proponer una especie de “tesis” para saltar por arriba del laberinto a una variante que pendula mucho por el deporte más popular de nuestro país, y es de como resolver problemas estructurales del fútbol argentino.

También entiendo que esto pueda ser difícil plantearlo en una época donde el consumo irónico y el consumo real de ideas y actores por el factor de las redes sociales están constantemente en interacción. En el auge de Tapia hay mucho de esto y su Scaloneta es la cara de una época de felicidad del pueblo argentino. Teniendo en cuenta esto el ensayo plantea superar los nombres propios que muchas veces son rehenes del mismo sistema que componen, hoy es Tapia y mañana será cualquier otro.

El contexto histórico que vivimos

Luego del fallecimiento de Grondona la AFA vivió una acefalía que causó un cimbronazo económico e institucional que se vió reflejado por los resultados deportivos entre 2014 y 2017. Tapia asume la AFA en marzo de 2017, Argentina venía de Segura y la Comisión Normalizadora, de un intento de intervención del Ejecutivo en la entidad madre del fútbol argentino, por una casi eliminación del mundial de fútbol de 2018 y con una sanción a Messi de 5 partidos por insultar a un árbitro después de ganarle 1-0 a Chile. Hoy Argentina es campeona de absolutamente todos los torneos disputados, Messi es posiblemente el ser humano más feliz del planeta y la selección de fútbol masculino representa como hacía tanto no se veía (habrá que remontarse a Italia 90 quizás). Quizás el lector piense que esta es una queja de panza llena y razón no le falta si uno se queda con eso y no con lo que acontece estructuralmente en el fútbol argentino.

todo esto es gracias a los jugadores“. 

La palabra de Scaloni, que no solo es una frase de cassette, encierra una ideología. En definitiva dentro de la cancha decide el jugador, ellos ganan y pierden los partidos. Es una línea muy compartida por los formados por José Pekerman: Scaloni, Aimar, Heinze hablando sobre la decisión que tienen los jugadores y esbozando un: “Fue una decisión absolutamente de él”, cuando uno de sus dirigidos maniobró un penal en un partido de Copa Argentina.

Esta línea ideológica hoy sostenida en Scaloni puede sostener un argumento muy importante de esta tésis y es que, en definitiva, Tapia tiene más para agradecerle a los jugadores que los jugadores a Tapia. Y es que si nos remontamos al prólogo de la nota, el Dibu sostuvo a la Scaloneta criticado por todos los medios que hoy la adoran, el Dibu sostuvo a Tapia que también era criticado por propios y ajenos en esa histórica Copa América de Brasil. Los jugadores deciden dentro de la cancha y sus decisiones retumban afuera, Argentina ganó esa Copa América por ellos y todo lo demás se sostuvo en ese resultado. Esto no es una bandera de un exitismo bobo, ni me interesa levantar esa bandera, esto es sostener que el fútbol dentro de la cancha es de los futbolistas y ellos deciden todo.

 

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La legitimidad y su fuerza

Hoy los problemas estructurales que tienen AFA están encerrados por el sistema y no por los nombres (en su totalidad, porque tampoco los nombres propios tuvieron el suficiente valor como para saltar por arriba del laberinto y así solucionar muchas de estas temáticas). Un torneo de 28 equipos y una segunda división de 37 equipos, en primer lugar le quita prestigio a la Primera División del fútbol argentino, jugar ahí debe ser un premio y en segundo lugar el deterioro competitivo que genera esto. Por citar un ejemplo, las ligas más competitivas del mundo tienen entre 18 y 22 equipos en cada una de las dos primeras categorías de su fútbol. Hoy tenemos equipos que en infraestructura, nivel deportivo y nivel económico no pueden competir en la liga donde juegan. Tienen otro nivel institucional y eso también causa el deterioro competitivo.

Por otro lado el arbitraje en un momento muy delicado por su rendimiento y por la sospecha que generan muchas actuaciones y vinculaciones, conduce a que ni los propios dirigentes confíen en la máxima cúpula de árbitros y AFA.

Los formatos de competiciones que traen calendarios ajustados y encima al final de cuentas no terminan premiando al equipo más regular no fomenta las construcciones a largo plazo, sino más bien, un equipo que tiene 6 semanas aceptables puede salir campeón. Esto es una pérdida de prestigio del fútbol argentino en todos estos matices, donde años anteriores nuestro fútbol se supo ubicar entre las ligas más competitivas del mundo. 

La AFA hoy es una casta (perdón por el latiguillo de época) pero los dirigentes se mantienen entre sí, llegan a puestos de poder por acuerdos, avales, firmas, rosca y demás. La legitimidad de los dirigentes se basa en esta rosca interna para llegar al poder y eso hoy por hoy supera a cualquier personalismo. Porque las decisiones están tomadas con el eje de “si hago esto perjudico a X, pero X me dió el aval para llegar al poder junto con P y O, entonces tengo que devolver el favor”.

Los nombres propios son rehenes de este sistema, básicamente por el caso hipotético mencionado anteriormente, la decisión está enfocada en vínculos políticos y no en mejorar la calidad institucional y deportiva del fútbol argentino.

¿Solución del conflicto?

Vivo pensando en un escenario donde el fútbol argentino tenga su política propia, una dinámica distinta a la que vivimos hoy. Por eso me planteo lo siguiente, como mencioné anteriormente el problema de todo esto radica en la legitimidad, entonces ¿Si la legitimidad te la otorga algo superior?

El eje ordenador y superior de todo en definitiva es el pueblo, si el fútbol dentro de la cancha es de los futbolistas, por fuera de ella es del pueblo futbolero. Si la legitimidad te la otorgan los socios de los clubes te debes a ellos y no a otro tipo de ente. Está claro que no eliminaría la rosca política que puede haber, porque en la política nacional que existe el sistema Representativo, Republicano y Federal también hay rosca y decisiones que está vinculado a acuerdos, la llegada al poder tiene más que ver, o aunque sea en los orígenes del sistema, a buscar la representatividad del pueblo. 

El fútbol argentino merece dirigentes que representen al futbolista dentro de la cancha y al futbolero por fuera. Por eso el sistema ideal sería una representación directa donde los socios de los clubes puedan elegir en las urnas a la lista de dirigentes que lo crea más idóneo para la función.

Hoy no hay personalismos que busquen la grandeza nacional y quizás me pone pesimista esto, pero tampoco podemos esperar que el fútbol, el motor de las alegrías más grandes de nuestro pueblo, tenga a su eje institucional sostenido por el kiosco de dirigentes y por si un penal entra o no. La legitimidad debe ser siempre del pueblo.

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