Cultura

OSADÍA Y ALEGRÍA: EL RESURGIMIENTO DE BRASIL

Por Santiago Alvarez
22 de octubre de 2022

En tiempos donde el fútbol se traduce a estadísticas, duelos ganados, porcentajes de pases precisos y muchos algoritmos más, parece ser que se deja de lado lo más importante en el fútbol: el futbolista, el verdadero protagonista de todo esto. La tecnología ha avanzado y cada vez está más a disposición de los clubes. Cuerpos técnicos numerosos que analizan datos y datos con el objetivo de acercarse a una especie de post verdad buscando minimizar las probabilidades de error.

Surge del otro lado hoy una postura de darle más libertades a los futbolistas, de que sean libres dentro de la cancha. Como en un potrero o en un picado entre amigos, dejar de lado tanto trabajo automatizado, patrones de juego, y dejar que el talento luzca por sí solo.

Y si hablamos de jugadores talentosos siendo felices en la cancha por ostentar esa libertad y jugar como jugaron en sus barrios, lo que los hizo enamorar de este deporte, son los brasileños los reyes de esta postura. Hoy más que nunca esta nueva camada brasileña representa este estilo de juego; alegre y feliz, el espíritu carioca al máximo. Es por eso que aferrándose a su sentido identitario, Brasil es uno de los candidatos a ganar el mundial.

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El espíritu carioca

Brasil es ese equipo de fútbol que cuando conecta con lo más sagrado y elemental de su espíritu se transforma en una tormenta de lujos, goles y se torna una marea imposible de parar. No hay nada más peligroso que ir a disputar un partido de Copa Libertadores a Brasil y que ellos huelan el miedo como tiburones la sangre, está en ellos esa esencia, cuando conectan con la Samba Carioca, pueden humillarte a niveles deportivos impensados. Samba significa «agitar el cuerpo», una tradición que se instauró en Brasil con la llegada de los primeros esclavos, se popularizó en Río de Janeiro, la ciudad dueña del gentilicio Carioca, es de ahí que bailar samba es una manera de demostrar las esencias de su cultura. El jugador brasileño cuando te “baila” dentro de la cancha te muestra su cultura, su alegría, si conectan con las raíces de sus orígenes disfrutan, porque para ellos sambar “es una delicia, un disfrute para el cuerpo y para el espíritu”, también pueden sambar en una cancha de fútbol.

Históricamente el futbolista brasileño se siente más cómodo cuando no le dicen qué hacer, cuando juegan libres de movimientos automáticos, necesitan ser libres dentro de la cancha. Esa disyuntiva entre el fútbol de posiciones contra el fútbol de libertades es algo parecido a lo que ocurre con la samba Carioca, a diferencia del industrializado samba de Sao Paulo o mismo de Bahía donde está influenciado de otros estilos y los cariocas la califican de “muy serios”.

Allí las letras son más elaboradas, más complejas, no es solo un mero ritmo para mover el cuerpo. Por el contrario, en Río de Janeiro vemos la samba que nació en las favelas. Con esta nueva camada de jugadores, posterior a una generación dorada que es encabezada por Neymar y seguida por jugadores como Vinicius, Antony, Pedro, Paquetá, Rodrygo, Raphinha, vemos que lograron la representación de esa alegría. Se ve en cada festejo donde bailan después de un gol, en cada rival que le juegan un uno contra uno y buscan humillarlo deportivamente, jugadores que huelen sangre y hasta el 5-0 solo para poder festejarlo con samba no paran.  En esta etapa, será tarea del Cuerpo técnico de Brasil buscar que sus jugadores conecten con este fútbol, con la samba de Río.

De hecho, el entrenador de Brasil, Tité, opina lo siguiente: “Si un entrenador selecciona a Neymar de extremo, yo viendo el partido lo llamaré burro…La creatividad no es constancia, es eventualidad, es circunstancial. Cometerá más errores, eso sí, porque su capacidad creativa y el lugar en el que se encuentra se lo exigen”. Está claro que Neymar representa uno de los talentos más grandes del Siglo XXI, y personalmente, uno de los jugadores que más disfruté (y disfruto) viéndolo en una cancha de fútbol. Eso Tité lo sabe, su intuición es grande y detecta que tiene que darle libertades a Neymar, que se equivoque cerca del arco, que cometa la cantidad de errores necesarios pero que nunca deje de intentar. Si tenes al talento deportivo más importante de tu seleccionado en este siglo lo vas a sacar de tareas defensivas, de correr a un rival. Como dijo Riquelme en una nota con Vignolo: “Correr, corre cualquiera. Jugar al fútbol es un poco más complicado”. El don de Neymar es hacer que te pares de la silla cada vez que está a 20 metros del área rival, entonces lo pones en esa zona, mientras más conectado este con la pelota más conectado va a estar con su espiritualidad carioca, que aunque no sea oriundo de Río, vive en su alma como el fútbol.

La presión y la dePresión como antagonistas

Si la alegría y la diversión es el motor futbolístico de los jugadores brasileños está claro que la presión y la depresión son los peores enemigos. En casos particulares, está el más conocido actualmente, Adriano Leite Ribeiro, conocido como Adriano estaba destinado a ser el sucesor de Ronaldo en Brasil, ya que en la temporada 2003-04 regresó con el Inter de Milán, donde ganó 2 Copa Italia, dos Scudettos, y tres Supercopas. En Brasil conquistó la Copa América 2004 convirtiéndonos un recordado gol en la final, y la Copa Confederaciones 2005 donde se le recuerda, por ejemplo, un golazo histórico a Grecia. 

Pero todo cambió: quien estaba pensado como el futuro del fútbol entró en depresión tras el fallecimiento de su padre y confesó lo siguiente: «Sólo sé cuánto sufrí. La muerte de mi padre me dejó un vacío enorme, acabé sintiéndome muy solo y me aislé cuando murió. Fue lo peor. Me vi solo, triste y deprimido en Italia, y es cuando empecé a beber». Su carrera no termina acá, tras unos años de poco fútbol y lejos del nivel futbolístico por el que se lo recordaba, el Emperador tuvo una pequeña primavera donde nos volvió a enamorar. Y eso mismo lo consiguió volviendo al corazón de Río, en Flamengo se reencontró con su juego, volvió a vivir en una Favela de hecho y cerca de sus amistades, de hecho lo recuerda de la siguiente manera: «La gente me dijo que estaba loco por renunciar a un contrato millonario. Renuncié a los millones pero he comprado la felicidad». Adriano lo único que necesitó para reencontrarse con su fútbol fue volver a ser él mismo, dentro del corazón espiritual de la samba carioca.

Y sí vamos al caso concreto de un equipo, el resultado más catastrófico de Brasil en un mundial viene acompañado de un equipo repleto de presiones. El mundial 2014 estaba marcado por la localía de Brasil, los fantasmas del mundial 50`y la obligación moral de representar con altura al seleccionado verdeamarelo. 

El DT era Scolari, viejo conocido de la casa campeón en 2002, pero también conocido porque fue de los primeros técnicos que trabajó con psicólogos deportivos en el mundo del fútbol. Claramente es todo un mensaje, Felipao trabajó con un grupo de 3 psicólogas para encarar el mundial, ya que sus dirigidos expresaban a través de gestos, rendimientos o en algunos casos hasta declaraciones que la cabeza les estaba jugando una mala pasada. Por ejemplo, la madre de Thiago Silva, Angela Maria, declaró al diario Lance que su hijo le había confesado que no podía dormir. David Luiz diciendo que no podía manejar los niveles de tensión dentro de la cancha. 

Y es de esa manera que Brasil nunca pudo mostrar nada de su juego en el mundial, sufrió ante Croacia en el debut, empató ante México, volvió a sufrir con Chile y Colombia, y por último el histórico 1-7 ante Alemania. Estaban inhibidos, nerviosos, nunca pudieron entrar a la cancha y disfrutar. Sentían que cada partido era una cuestión de vida o muerte y no una cuestión de alegría y osadía, el lema que Neymar tiene tatuado y lleva siempre en sus botines a la hora de jugar. La imagen más representativa de este sufrimiento es ver a jugadores acostumbrados a ganar, llorando de los nervios por el pase a cuartos de final. 

 

La “nuestra” desde el corazón de Río

Hoy por hoy Río de Janeiro está atravesado por un equipo de época, un equipo que pasarán los años y vamos a recordar. El Flamengo monta un fútbol que no se ve en ningún lugar del mundo. Ocasionalmente se cree que lo mejor radica en Europa, pero hoy en nuestro continente somos contemporáneos a uno de los mejores equipos del mundo con una identidad firme y acompañado con el estilo que siempre predominó a la cultura brasileña. Fomentando la creatividad de los talentosos y dándole soltura y libertad a los jugadores, el fútbol que hoy vemos en ese rincón de Brasil es una pizca del Siglo XX en el fútbol de esquemas y posiciones del Siglo XXI. Los técnicos del Flamengo tienen que administrar el talento y no creerse más importante que los jugadores, con esa receta, el fútbol y los resultados llegan solos. 

La samba Carioca renació en 2019 de la mano del Mengao que conquistó la Copa de ese año coincidiendo con el resurgimiento de la selección brasileña de fútbol. Está claro que de cara al mundial Brasil debe apostar a lo suyo, ellos dirán “la nuestra”, el talento, la alegría y la libertad. Alejarse del “status quo” que proponen las potencias futbolísticas, entre algoritmos, esquemas y demás. Brasil debe llevar lo suyo para demostrar cómo con talento y alegría puedan conectar espiritualmente con las raíces de la samba en Río, aquella samba de las favelas que te hace mover el cuerpo, el lugar donde ellos son invencibles.

 

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