El verano de cada uno, el nuevo libro de Tomas Rosner*
03/08/2021
Estos días vengo mucho con Bolaño, sobre todo los libros que ya leí, las entrevistas que ya escuché. Vuelvo porque me gusta, una especie de amparo en lo conocido mientras sigo encontrando cosas nuevas. Lo atractivo de las grandes literaturas es que siempre hay algo que está fuera del alcance de las ópticas del presente, una promesa puesta en el futuro.
Con Rosner pasa algo parecido. En año y medio de pandemia extrañamos muchas cosas y algo que comprendí, sin la exactitud que quisiera ni en en los tiempos que hubiese preferido, era que extrañaba su voz literaria, la manera de abrir la experiencia poética en el escenario, un recitado/la forma oral, su despliegue, que sin ser solemne construye una ceremonia. Para alegría de todos Tomas ha vuelto y esta vez con su esperado libro. Ahora que tengo el objeto latiendo entre las manos comprendo que no solo precisaba escucharlo sino también (y sobre todo) leerlo. “El verano de cada uno”, editado por Abre cultura, es el último libro de Tomas.
ASESINAR A TELECENTRO, una monja milagrosa sin radiación nuclear, palabras a San Telmo, algunos deseos: no envejecer en sweaters color beige, no nutrirse con la vitamina de la luz de tubo blanca. Un libro que tiene un prólogo y una introducción, un epílogo y tres partes, que se inaugura con esta cita del maestro, filósofo, poeta y etcéteras Jiddu Krishnamurtti:
“intenté, sin esfuerzo
ir viviendo con la muerte
en el silencio
sin futuro”
Tomas, ¿la poesía está cumpliendo (o debería cumplir) algún tipo de función social en esta época?
Me decís «función social de la poesía» y me acuerdo del poema de Juana Bignozzi con ese título: «si toda vida es referencia a nuestra vida/ espero dejar una palabra/ que ampare a alguien/en estas tardes inhóspitas de recuerdos». Qué hermoso poema. Ahí está la clave. Son tiempos muy hostiles: en mayor o menor medida, todxs estamos sobreviviendo. La poesía nos ayuda a encontrarle un ritmo a la fatalidad, a respirar en medio del caos. Siempre fue así: cuando los tiempos son hostiles para la humanidad, la poesía crece.
Alguna vez Borges dijo en un auditorio que “se supone que la prosa está más cerca de la realidad que la poesía (…) eso claramente es un error”. Los poemas de Tomas son prueba, hay una tensión de proximidad en sus textos, de apertura a la realidad, con la utilización de las palabras, con la articulación del lenguaje. Sabemos que Tomas es estudioso y divulgador, tiene la biblioteca y el barrio, la academia y la rosca, es genuino sin pose, construye poesía que penetra la superficie, eso es “El verano”. Rosner habla con la palabra del mate, dice Mercedes Romero Russo, pero no por eso pierde profundidad.
No sé cómo leen poesía ustedes. No me refiero a la disponibilidad emotiva, sino al procedimiento. Creo que es el único género en el que me permito no empezar por el principio, evitar la secuencia por lo general no trae inconvenientes. En el libro de Tomás la experiencia sale bien todo el tiempo porque el ejercicio de eludir el inicio/el final provoca un encuentro con (no solo, y esto es obvio) un texto diferente al otro y un formato que se transforma, un estilo y una estética distinta a la anterior.
¿Escribir poesía para qué? ¿Hay un propósito que alienta a seguir escribiendo poesía?
La poeta mística Simone Weil decía que el virtuosismo en todo arte consiste en la capacidad para salirse de uno mismo. Creo que la poesía es un (mi) modo de vehiculizar eso, puedo estar incluso trabajando con la primera persona, pero no estoy en los angostos pasadizos de mi neurosis. Empiezo a estar más atento: las cosas tienen algo que contarme, la luz que entra por la ventana impacta de otro modo, las orejitas del gato me parecen hermosas. Hay algo que se acomoda y se vuelve más amoroso. Me gusta una aproximación de la poeta Laura Devetach que habla de «estar en poesía» como si fuese una especie de estado espiritual.
En la playlist de Tomas Rosner tres infaltables son:
Bicho de saudade de Lenine
Walking on a dream de Empire of the sun
Re loco de De la calle
Lxs tres artistas que Tomas Rosner recomienda este año son:
Los cuentos de Olivia Gallo, joven escritora argentina
La música de Emanero
La confirmación de que Pablo Azocar es el mejor escritor chileno contemporáneo
* Tomas Rosner es creador y administrador de la cuenta de Instagram @los_fatales. Organiza el ciclo de tradición oral “Los Fatales” y co produce Poesía en tu Sofá Argentina. Participó de un montón de slams de poesía, ganó algunos y fracasó en otros, acaso la mejor mejor manera de aprender, según el propio Tomás. Da talleres de poesía y poesía oral tanto presenciales como virtuales. Además es abogado y docente de “derecho y literatura” en la Universidad de Buenos Aires.
En 2018 publicó Ginseng y este año va por su tercera edición.
Los libros de Tomas Rosner se pueden conseguir aquí: https://www.abrecultura.com/losfatales
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