Música

Dillom abre camino y, encima, lo deja pavimentado

Por Diego Torres
02 de mayo de 2024

POST-POST

Hace unos tres años, Dillom apareció en el gran plato musical de las promesas argentinas y sacó POST MORTEM. En mayúsculas. Si bien tenía ya varios singles y colaboraciones con otros artistas, abre la puerta, dice hola muchachos, perdón la tardanza pero acá está. POST MORTEM catapultó a Dillom a prácticamente todos lados. Fue hit jinglero For The Kids con OPA, fue himno amoroso con 220, slasher musical con PISO 13. En la era del músico de rap obsesionado con los singles, POST MORTEM estuvo armado de una manera conceptual que nos sirvió de Curso Acelerado a Mi Vida e Influencias para entenderlo mejor, desde lo lírico, lo estético y lo sonoro. Sampleos y referencias variadísimos y de una vivacidad completamente apabullante. Éxito crítico y comercial innegable.

Ahora, el problema es este, y le pasa a todos. A los buenos y los malos. Sacaste un disco increíble y ahora querés (tenés que) sacar otro. Y la maldición del éxito es ahora tu realidad, porque dejaste la vara altísima y todos (particularmente vos) esperan que lo que sigue sea algo que, como mínimo, sea igual de bueno (trampísima, no conviene, es demasiado ajustada la definición) o, en el mejor de los casos, sea superior al anterior. ¿Y ahora, piltrafilla? ¿Qué hacemos ahora?

EMPEZÁ A HACER UN DISCO, DATE CUENTA QUE NO VA A SER COMERCIAL, HACELO IGUAL Y QUE AUNQUE SEA TE GUSTE A VOS 

POST MORTEM es un disco conceptual que funciona como tour guiado a la idiosincrasia de la existencia Dillomesca. Una suerte de breve descripción de mi persona, audición para Cupido. Me gustan estos músicos, estas pelis y me pasaron estas cagadas así que nada acá estoy esto soy. 

Por cesárea (minúscula) es una novela. Es una historia de amor y miseria que está condimentada con la base de la vida real pero al fin y al cabo es una historia sobre otra cosa. Donde en POST MORTEM uno se asusta por las cosas rapeadas y la orquesta de fondo que acechan como si se estuviera siendo perseguido, en Por cesárea uno se asusta DE Dillom. Del personaje de Dillom. De quien se escucha en el disco que está interpretado por alguien que uno sabe aparece en los créditos como Dillom. Se asusta de la que está pasando.

De por sí, hay una parte del disco donde la mujer sobre la que habla el protagonista empieza a virar de ser la madre para, de manera sutil pero cada vez más notable, cambiar a una pareja sentimental. Es un disco que contiene una canción sobre un femicidio. Es un disco que tiene una línea que dice “quisiera saber hasta el color de tus huesos”. Tiene un feat de Lali y uno de Andrés Calamaro.

DILLOM, BATAILLERO VIEJO, NOMÁS

Hay algo retorcido a lo largo y ancho del disco, y no hay momento de evasión donde uno pueda descansar para tratar de tomar aire. “La crueldad y la ternura se desgarran mutuamente: la muerte está presente en el erotismo y en él se libera la exhuberancia de la vida”, decía Georges Bataille en su ensayo El erotismo, sostén de la moral. Es innegable que la violencia narrada es grotesca como también es, en opinión de quien les habla, escribe, etc, etc, marinada de una manera magistral con el amor y el pasado.

Hace años en Youtube empezaron a proliferar canales de “Alternative History”: ¿qué habría pasado si Hitler ganaba la guerra? ¿Y si Estados Unidos lograba asesinar a Fidel Castro? ¿Y si Kennedy vivía? Por cesárea es la historia de un Dillom que empieza en una posición del tablero que es más o menos real, cerca de su adolescencia, y ahí se pregunta: ¿qué hubiera pasado si tomaba todas las peores decisiones en el momento en el que tomé las correctas? 

(Ahora debo decir, me da cosa decir que esto lo hace Dillom, “Dillom dice esto”, porque en realidad, si les soy sincero, no creo que sea justo hablar de Dillom la persona cuando, en este disco, la verdad, la merita merita verdad, lo que escuchamos es una suerte de lo que es Slim Shady para Eminem. Esta es UNA versión de Dillom, que puede llamarse Dillom también, o tal vez esta es Dylan, o quién sabe. Pero digámosle Dillom por conveniencia.)

Si hace tres años nos dió a escuchar algo más parecido a un mondo film, ahora estamos viendo (porque esto se puede ver, hay una imaginería mucho más concreta y planeada) algo más cercano a VIDEODROME, a SEX, LIES AND VIDEOTAPE, o hasta SECRETARY. Una miseria compartida destrozada por una persona hundida en el agujero negro de su autoconmiseración, que no puede salir de sí mismo y que no puede evitar arrastrar a quienes lo rodean, por más amor que les y le tengan. 

LA MÚSICA ES UNA COSA MUY IMPORTANTE (HACER BIEN O POR LO MENOS TRATARLO)

¿Cuál es el punto de hacer una canción para TikTok? ¿Cuál es el punto de tener la vida ya asegurada y sacar otro single más que puede ser bien playlisteable? ¿Cuánta plata es suficiente?

Si POST MORTEM no había dejado en claro que la música argentina era capaz de estar a la altura de la creatividad que escuchamos alrededor del mundo, Por cesárea lo confirma, lo reconfirma, lo sella y lo manda en cadena nacional.

Continúa con las influencias horrorcore, punks y eso que podríamos llamar “ese sonido onda Tyler, The Creator, viste”. Continúa, también, sin echarse una mano del balde de esas influencias como un comodín para quedar bien. Es completamente orgánico, real, es parte de su identidad. No es un acento fingido, es la tonada natural. Pero ahora eso es llevado a otro nivel en materia de samples e interpolaciones. ¿Existe algún otro disco en el mundo que haga algo similar a este que samplea a artistas tan EXTREMADAMENTE diferentes como Swans y a María Elena Walsh y sale no solo airado sino que además con colores, medalla y beso, y abrazo? ¿A Beastie Boys y el soundtrack de Psicosis en un mismo tema? ¿Hola de Miranda! y en dos temas diferentes interpola no solo el riff de bajo inicial sino que también el riff de guitarra final de Génesis de Vox Dei? 

Una combinación así es muy tentadora porque te hace quedar como un campeón del eclecticismo pero es como querer meter un gol de chilena desde mitad de la cancha. Tenés que estar con la puntería exageradamente fina y tener la potencia necesaria para que la pelota llegue al arco como para además agarrar desprevenido al golero. Es un tren que muchos han chocado, pero en todos los temas del disco Dillom y sus productores no solo evitan dársela contra la pared sino que todo tiene su razón de ser de una manera tan calculada que, a menos que uno esté muy atento, ni se da cuenta. (Pequeña nota personal que voy a describir muy mal: el sample de Swans es una hijaputez. Creo que no me di cuenta hasta que no escuché el tema por décima vez y cuando me di cuenta que era UN TEMA DE SWANS dije no puede ser este pibe, la reputísima madre. No tengo manera elegante de escribir lo que me hizo sentir esa. Lo que es pegarle distinto, eh.).

 

SOPERMI, O; HABLE EN ARGENTINO, CARAJO

En entrevistas lo terminó confirmando, pero creo que es algo notable el cambio grande en cuanto al origen de las palabras que usa Dillom. Escuche ambos discos y compare: la cantidad de anglicismos bajó de manera considerable. Dillom le declara la guerra espiritual a Miami y desde aquí nos sumamos a la trinchera. Yo soy una persona flexible y diplomática. No tengo problema en usar palabras en inglés si tienen sentido. Me vienen a la cabeza dos ejemplos en este momento: Fito Paez y su histórica metedura de anglicismos que al principio parecen desubicadísimos pero están ahí porque la palabra a usar era ESA (“tengo el teléfono del freak que está deseoso de volarte la cabeza” solo podía ser así, no servía raro, loco, desquiciado, sólo freak); y Doly Flackko, rapero santacruceño y joya escondida que merece su momento en el reflector lo antes posible, por favor, ¿cómo puede ser que alguien que hace bestialidades como Río G’ tenga apenas 20.000 oyentes mensuales? Pero me desvío.

En las antípodas está AgusFortnite2008, que no solo los usa sino que por momentos es un compendio de anglicismos muy específicos de una subcultura muy particular de los Estados Unidos, pero que utiliza el lenguaje como una herramienta contra todo avance colonialista al punto de hacer un disco entero sobre hacerle una guerra terrorista al Reino Unido (que incluye una canción llamada “MÚSICA ANTI-INGLESES”).

El problema no es que haya canciones sobre mover el orto, o que a veces se canten con un acento impostado como si fueran de Puerto Rico cuando nacieron en Laferrere, el problema es que atrás de todo eso no hay absolutamente nada. No hay un momento de vulnerabilidad, de rasgarse la piel, dejar que el resto meta los dedos y toque y hasta te saque un poco. Si Dillom ya en 2021 hizo sonar el borrador contra el pizarrón para llamar la atención al resto de sus congéneres, ahora ya directamente sacó un chumbo, lo puso sobre la mesa y le dijo al resto: che, ¿ustedes en serio van a seguir con la pelotudez?

No es una cuestión de EEEEEEE LARGENTINIDÁ. Pasa por lo identitario. ¿Quién soy? ¿Quién sos? ¿Por qué no podés ser de acá? ¿Qué vida es esa de vivir tratando de ser quien no sos en un país que tiene todo lo que podés querer para estar orgulloso de ser de donde sos?

NO HACE FALTA HACER COSAS RARAS, TAMPOCO, ES DEJARSE DE JODER Y MIRAR EL ÉXTASIS A LOS OJOS (UN POQUITO AUNQUE SEA, CON ESO ESTAMOS BIEN)

Nadie les está pidiendo samplear 150 artistas diferentes, hacer cambios de tempo desquiciados como si estuvieran tratando de inventar la canción más math-rock de la historia. Es un poquito de pogo acá, nada más. Un poquito. Porque ahora ya no hay excusa. 

Escuche a Lali, escuche a Calamaro, escuche reggaeton y noise rock, punk de la CBGB-era y Miranda!, escuche Por cesárea en repeat, póngase los auriculares, hágalo de noche y tenga miedo, déjese tener miedo, déjese confundir, y pídale un poco más al resto. Aunque sea un poquito más de pogo.

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