URBE
“LA REALIDAD TRAVESTI LA TIENEN EN LOS OJOS”
Por Micaela Gentile y Paloma Dulbecco 22/11/20
Susy Shock nació en 1968. Es actriz, cantante, narradora y poeta. Trava y sudaca. En una charla con URBE nos cuenta sobre su identidad teatrera y sus incursiones radiales y literarias. Comenzó a publicar sus escritos a partir de ediciones propias y autogestionadas y, desde hace unos años, lo hace a través de la editorial cooperativa “Muchas nueces”. Crianzas, Hojarascas y está muy pronto a publicarse su último libro: Realidades, poesía reunida. ¡Todavía podés participar de su preventa! Quedan unas horitas y acá está el link para comprarlo: https://muchas-nueces.com.ar/tienda
Ya vas por la publicación de tu tercera obra. Nos gustaría saber sobre tu incursión en el mundo de la escritura. ¿Cómo empezaste? ¿Qué fue lo que te motivó a trasladar lo que llevabas adentro al formato de las letras?
En realidad, este no es mi tercer libro. Es el tercero con «Muchas nueces», pero yo tengo precisamente otros tres, que son los que recopila este libro Realidades, poesía reunida. A esos tres primeros, que están agotadísimos, los edité yo solita: Poemario Transpirado, Revuelo Sur y Relatos en Canecalón. Todo esto antes de conocerme con “Muchas nueces” y empezar ahí con nuestro trabajo en común desde Crianzas y Hojarascas y ahora con Realidades, que recopila y sostiene no sólo a estos tres libros perdidos, sino también a unos cuantos inéditos que fuimos recabando en este proceso hermoso de mirar hacia atrás y tirarnos hacia el infinito. A los catorce años empecé en el teatro y mi escritura empezó siendo una dramaturgia. Yo me formé en el teatro. Soy una teatrera, sigo siendo una teatrera y le debo al teatro toda mi formación: ideológica, estética, artística, ética. Esto último porque yo empecé en un tipo de teatro puntual, que es el teatro independiente y en la autogestión de ese teatro independiente. Un teatro politizado, el de los años ochenta, con el regreso de la democracia. Donde todo estaba absolutamente atravesado por la necesidad imperiosa de buscar libertad, de leer la historia cercana e inmediata, de recuperar los lazos de una memoria. En ese teatro me crie yo y es ese teatro el que me sostuvo y me dio una estructura ideológica desde donde pararme. La trava que hoy soy, le debe mucho o todo a ese teatro.
¿Cómo se gestó el programa de radio que luego dio origen a Crianzas? ¿Cómo surgió la idea? ¿Tenés otros proyectos vinculados a lo radial o lo audiovisual?
El programa de radio en revista MU (cooperativa Lavaca) fue algo que acepté de inmediato. Desde MU hacen contenidos radiales para que puedan ser tomados por todas las radios de todos lados y así los replieguen y multipliquen. Como la propuesta era esa, pensamos en un público que no fuera el que me conoce, el que está más cerca de los activismos, del feminismo, de la deconstrucción, sino todo lo contrario. Entonces, había que hacer algo pedagógico. Crianzas, de hecho, es el resultado de este trabajo: de hablarle al mundo adulto de su fracaso como mundo adulto; no buscaba hablarle a las infancias. Las infancias lo terminaron tomando, quizás por eso pedagógico, quizás por eso sencillo, quizás por eso no rebuscado. Pero, en realidad, estaba pensado como una discusión del mundo adulto y eso es algo que entendieron primero las y los docentes que llevaron y llevan Crianzas a las escuelas, y también las infancias que abrazaron y abrazan esas historias. Siempre ando flirteando con la radio. En los noventa, con el grupo de teatro “Las desconocidas” -así se llamaba- teníamos un programa de radio donde teatralizábamos a Mafalda, por ejemplo. Hay algo del mundo del teatro, de esa energía y de las posibilidades que te dan la voz y el silencio, que me atrae y me seduce mucho. Ahora, desde este año, estoy en Nacional Rock con micro radiales poéticos que aparecen en el medio de toda la programación, inundando de poesía.
¿Cuáles son los desafíos pendientes y más urgentes que tiene la población travesti/trans?
Con respecto a lo que falta, me parece que lo que falta es que la hegemonía deje de preguntar. Que los medios de comunicación y los sectores feministas -aún esos hermosos actores y alianzas que tenemos- dejen de preguntar cuál es la realidad travesti. La realidad travesti la tienen en los ojos y la niegan todo el tiempo. Como diría Marlene Wayar, nos cogen hace siglos. No digan que no nos conocen, no digan que no saben dónde estamos y por qué estamos como estamos.
Está pronto a publicarse tu nuevo libro Realidades, también editado por “Muchas nueces” y que reúne tu poesía. Entre esos poemas, ¿cuál eligirías si tuvieras que definirte a vos misma?
Elijan ustedes cualquiera de las poesías y va a estar bien porque todas -y ese fue el gran ejercicio que hice este año- me representan. Así que elijan ustedes y eso va a tener que ver más con lo que hablan ustedes de ustedes, que de mí.
EVA
La única generala de lo cotidiano dádiva de máquina de coser o de pelota o de mirada de reina en tu casa aunque arda en tapados de chinchillas y en la tapa de la Time o después me coloque a la sombra del hombre que lo ilumina todo ese dios que ya la Iglesia quisiera tener como propio aliado, colgado o al menos callado o al menos lejos de su escarchado oro o sólo congelado en su última foto esa en la que está más parecido a ellos. Yo, María Magdalena de un país de absurdo que me heredó mal o me entendió a medias o habré concebido demasiado en pena o en ego o en rabia o ilusa tonta ilusa sí, tonta yo, la misma que lo sabe todo que lo supo todo que lo sabía todo y se calla nada la misma que ni el cáncer dejó sin palabras y eso que fue mi Caronte vil y prematuro yo que lo tenía todo y me lo quitaban que era indispensable no irme ese hombre sin mí no es nada o solo poco o lo único que pudo… Pero nadie escuchaba atentos a la Marcha y a los sufragios y al aguinaldo a mucha honra si hasta le peinaron otra rubia y se la acomodaron al lado y después también lo bajaron de la Historia, mi General, usted volvió y debió morirse a mi lado para quedar blanco impoluto de cristal, pero volvió de ambición y de humano que es se perdió ser San Martín y a cambio quedó sólo como avenida o trofeo para votos o medallita para orinar que trae suerte se hubiese ido conmigo, mi General a también rodar lleno de quemaduras de cigarro en nombres falsos en rencores verdaderos en veinte distintas tumbas otro desaparecido más y ahora sin manos y sin nadie que pague esos atropellos ni las manos ni las banderas arriadas ni Walsh ni las patillas ni “te pagamos fondo te pagamos” ni María Julia ni Cavallo y esos otros que me auspician la foto y después se almuerzan un descamisado y eso porque saben que sigo pegada en sus puertas humildes como San Cayetano, ese otro que me mira de reojo porque le afano los fieles cincuenta años y mi procesión sigue por dentro a rodete de furia más viva que de costumbre en el desamparo, otra vez en el desamparo como recién saliendo de Los Toldos o Junín sin mi documento falsificado pero con más furia porque no hay nadie ya que se vengue y hasta los oligarcas cantan la Marchita y la Marcha mancha pero no entra camisa desdibujada ¡Contra el capital, idiotas, contra el capital!
YO, MONSTRUO MÍO
Yo, pobre mortal, equidistante de todo, yo, DNI 20.598.061, yo, primer hijo de la madre que después fui, yo, vieja alumna de esta escuela de los suplicios, amazona de mi deseo, yo, perra en celo de mi sueño rojo. Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo, ni varón ni mujer, ni XXY ni H2O. Yo, monstruo de mi deseo, carne de cada una de mis pinceladas, lienzo azul de mi cuerpo, pintora de mi andar, no quiero más títulos que cargar, no quiero más cargos ni casilleros adonde encajar, ni el nombre justo que me reserve ninguna ciencia. Yo, mariposa ajena a la modernidad, a la posmodernidad, a la normalidad, oblicua, bizca, silvestre, artesanal, poeta de la barbarie. Con el humus de mi cantar, con el arco iris de mi cantar, con mi aleteo reivindico mi derecho a ser un monstruo y que otros sean lo Normal. El Vaticano Normal. El Credo en dios y la virgísima Normal. Los pastores y los rebaños de lo Normal. El Honorable Congreso de las leyes de lo Normal. El viejo Larrouse de lo Normal. Yo sólo llevo las prendas de mis cerillas, el rostro de mi mirar, el tacto de lo escuchado y el gesto avispa del besar. Y tendré una teta obscena de la luna más perra en mi cintura y el pene erecto de las guarritas alondras. Y 7 lunares, 77 lunares, qué digo, 777 lunares de mi endiablada señal de crear. Mi bella monstruosidad, mi ejercicio de inventora, de ramera de las torcazas. Mi ser yo entre tanto parecido, entre tanto domesticado, entre tanto metido de los pelos en algo. Otro nuevo título que cargar: ¿Baño de damas? ¿O de caballeros? O nuevos rincones para inventar. Yo, trans…pirada, mojada, nauseabunda, germen de la aurora encantada, la que no pide más permiso y está rabiosa de luces mayas, luces épicas, luces parias, Menstruales, Marlenes, Sacayanas, bizarras. Sin biblias, sin tablas, sin geografías, sin nada. Sólo mi derecho vital a ser un monstruo o como me llame o como me salga, como me puedan el deseo y las fuckin’ ganas. Mi derecho a explorarme, a reinventarme, a a hacer de mi mutar mi noble ejercicio. A veranearme, otoñarme, inventarme: las hormonas, las ideas, las cachas, y toda el alma.
Ámen.
N. del E.: ambos poemas elegidos por las entrevistadoras forman parte de Realidades, poesía reunida, el último libro de Susy Shock. ¡Todavía podés participar de su preventa! Quedan unas horitas y acá está el link para comprarlo: https://muchas-nueces.com.ar/tienda
Un país sin norte
Perder un acento también puede ser perder una forma de estar en el mundo. Desde Tucumán hasta Buenos Aires, este ensayo reconstruye cómo una lengua puede ser corregida, ridiculizada y domesticada, hasta volver extraña la propia manera de hablar.
El cielo de los caballos
El caballo es el animal de la conquista, pero también la bandera robada al enemigo, la figura que cruza los territorios y anuda las fracturas de una nación. Este ensayo parte de «Elegía argentina» de Héctor Viel Temperley para pensar el caballo como sutura: la imagen poética que cose, cuanto puede, la herida sobre la que crece un país que ya no existe.
Dios es un marciano
En los 50, los extraterrestres eran comunistas. En los 80, eran secretos del gobierno. Hoy, en Disclosure Day de Spielberg, son algo más parecido al espíritu santo. Este ensayo lee el resurgir del imaginario alienígena como síntoma de una crisis más profunda: la búsqueda de algo que nos identifique como colectivo en una época fragmentada por el algoritmo.
Anatomía de un paso
Levantar una pierna, adelantarla unos centímetros, esperar el turno del otro pie: así se arma un paso, y con los pasos, una caminata. En este ensayo, caminar deja de ser solamente un medio para desplazarse de un lugar a otro y se vuelve una forma de habitar el espacio, cartografiar la memoria y activar el lenguaje privado de los pensamientos.
El rey que está desnudo y lo sabe
Javier Milei ganó las elecciones de 2023 burlándose de los viejos modos de la política y, en su lugar, promocionó su show de crueldad, cinismo y obscenidad. Como mandatario no se corrió de esa línea. La pregunta que recorre este artículo es: ¿qué llevó al votante a comprar sus entradas y a elegirlo como presidente? El reciente triunfo de De la Espriella en Colombia recuerda mucho a la victoria de LLA. La transgresión que ostentan estas figuras pretende funcionar como válvula de escape de la autoexplotación en la que está inmerso el ciudadano. La razón de sus éxitos no es únicamente política, sino también pulsional.
Breves apuntes sobre lo raro
Este ensayo toma como punto de partida al hongo Ophiocordyceps unilateralis, que infecta y controla el cuerpo de hormigas, para examinar la tendencia de antropomorfizar fenómenos naturales y desconocidos. Frente a esta visión antropocéntrica, contrapone la corriente literaria del new weird, que proponen un acercamiento alucinado hacia la otredad.
El sueño del pibe
Hace cien años, Silvio Astier, el protagonista de El juguete rabioso soñaba con escapar del trabajo a través del crimen y la imaginación. Hoy, los ponzi boys de Instagram sueñan con el primer millón, el Lamborghini y la abstinencia sexual como práctica ascética. ¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Cómo cambiaron tanto las formas de soñar? ¿Qué dice eso sobre las masculinidades, hoy?
Rara, como encendida
A los 85 años, bajo el seudónimo de Beatriz Portinari, #AuroraVenturini ganó un concurso de Página/12 y de repente «fue descubierta». Pero llevaba cuatro décadas publicando. Este ensayo combina crítica literaria, investigación y escritura personal para pensar para pensar los mecanismos de exclusión y consagración en el campo literario argentino. La pregunta, a fin de cuentas, es quiénes deciden qué obras merecen ser leídas.
Palantir: Más algoritmos, menos democracia
Palantir es más que una empresa de datos: es una idea del progreso. Una ideología que dice que los problemas políticos se resuelven con mejores sistemas de información y los conflictos sociales con más datos. Este ensayo descompone la filosofía de sus CEO para llegar a una pregunta que ningún algoritmo puede responder: ¿puede una democracia delegar decisiones en sistemas tecnológicos sin debatir públicamente sus fines?¿Qué dice Broke Carrey cuando habla de Dios? Que no existe, que no importa, que la pregunta es otra. Hijo del País es una búsqueda atea de lo sagrado: la tierra, el vino, el Zupay, los hermanos. Este ensayo recorre las tensiones que atraviesan el disco, y muestra cómo Carrito deshace todas menos una: la que traza una línea política clara entre quienes cuidan la tierra y quienes la arrasan.
¡Pare Carrito!
¿Qué dice Broke Carrey cuando habla de Dios? Que no existe, que no importa, que la pregunta es otra. Hijo del País es una búsqueda atea de lo sagrado: la tierra, el vino, el Zupay, los hermanos. Este ensayo recorre las tensiones que atraviesan el disco, y muestra cómo Carrito deshace todas menos una: la que traza una línea política clara entre quienes cuidan la tierra y quienes la arrasan.










