El único privilegiado: el medio ambiente
Eduardo Epszteyn*
Medusas y bancos de peces, a la vista en los canales de Venecia, lobos Marinos volviendo a mostrarse tranquilos en el puerto de Mar del Plata, venados caminando por las calles japonesas, coipos que aparecen en las terrazas de casas de Barracas y La Boca. Este último 22 de abril fue un Día de la tierra extraño. Cincuenta años después de ser instituido como día de concientización acerca de los problemas que produce la contaminación, y cómo día en que rendimos homenaje a la madre tierra y la conservación de la biodiversidad, el planeta amaneció distinto. Más de la mitad de la población mundial recluida en su casa, la industria cerrada. autopistas vacías: con la actividad humana en retirada en todo el mundo en la misma medida que aumentan la cantidad de enfermos producto de la pandemia. El tráfico aéreo paralizado, el descenso de los viajes en auto, la caída de la producción industrial y del consumo parecen tener un gran beneficiado: el Medio Ambiente.
Prácticamente todas las grandes ciudades registran sensibles mejoras en sus indicadores ambientales. Datos publicados por la NASA registran una mejora en la calidad del aire que se explica centralmente en la disminución de la contaminación atmosférica en China, donde el promedio de días sin contaminación creció un 21,5 % respecto de las mismas fechas del año pasado.
En Madrid, según datos del Sistema de vigilancia de la calidad del aire del Ayuntamiento, los primeros cinco días de cuarentena significaron que sus cinco distritos tuvieran mediciones catalogadas como Muy Buenas del índice de la calidad del aire.
De la misma forma ocurrió en nuestro país. La firme decisión política del gobierno y el acompañamiento de la sociedad en su conjunto, adoptando la cuarentena como medida de prevención contra el avance del COVID 19, implicaron también una sensible reducción de la contaminación atmosférica en las grandes ciudades. Según datos de la CONAE se registró una importante disminución de dióxido de nitrógeno en los conglomerados urbanos más importantes como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, San Miguel de Tucumán y Mendoza. Los mapas elaborados por la Comisión en base a información proporcionada por observaciones diarias del satélite Sentinel 5p durante las tres semanas previas y posteriores al confinamiento demuestran una sensible disminución de la contaminación en los cielos de los grandes conglomerados argentinos.
Prácticamente todas las grandes ciudades registran sensibles mejoras en sus indicadores ambientales. Datos publicados por la NASA registran una mejora en la calidad del aire que se explica centralmente en la disminución de la contaminación atmosférica en China, donde el promedio de días sin contaminación creció un 21,5 % respecto de las mismas fechas del año pasado.
En Madrid, según datos del Sistema de vigilancia de la calidad del aire del Ayuntamiento, los primeros cinco días de cuarentena significaron que sus cinco distritos tuvieran mediciones catalogadas como Muy Buenas del índice de la calidad del aire.
De la misma forma ocurrió en nuestro país. La firme decisión política del gobierno y el acompañamiento de la sociedad en su conjunto, adoptando la cuarentena como medida de prevención contra el avance del COVID 19, implicaron también una sensible reducción de la contaminación atmosférica en las grandes ciudades. Según datos de la CONAE se registró una importante disminución de dióxido de nitrógeno en los conglomerados urbanos más importantes como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, San Miguel de Tucumán y Mendoza. Los mapas elaborados por la Comisión en base a información proporcionada por observaciones diarias del satélite Sentinel 5p durante las tres semanas previas y posteriores al confinamiento demuestran una sensible disminución de la contaminación en los cielos de los grandes conglomerados argentinos.

Prácticamente todas las grandes ciudades registran sensibles mejoras en sus indicadores ambientales. Datos publicados por la NASA registran una mejora en la calidad del aire que se explica centralmente en la disminución de la contaminación atmosférica en China, donde el promedio de días sin contaminación creció un 21,5 % respecto de las mismas fechas del año pasado.
En Madrid, según datos del Sistema de vigilancia de la calidad del aire del Ayuntamiento, los primeros cinco días de cuarentena significaron que sus cinco distritos tuvieran mediciones catalogadas como Muy Buenas del índice de la calidad del aire.
De la misma forma ocurrió en nuestro país. La firme decisión política del gobierno y el acompañamiento de la sociedad en su conjunto, adoptando la cuarentena como medida de prevención contra el avance del COVID 19, implicaron también una sensible reducción de la contaminación atmosférica en las grandes ciudades. Según datos de la CONAE se registró una importante disminución de dióxido de nitrógeno en los conglomerados urbanos más importantes como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, San Miguel de Tucumán y Mendoza. Los mapas elaborados por la Comisión en base a información proporcionada por observaciones diarias del satélite Sentinel 5p durante las tres semanas previas y posteriores al confinamiento demuestran una sensible disminución de la contaminación en los cielos de los grandes conglomerados argentinos.
El dióxido de nitrógeno, cuyas emisiones son producto del transporte aéreo y vehicular, es uno de los principales factores que explican el calentamiento global, y su disminución producto de esta crisis es un hecho sin duda relevante.
En nuestra querida Ciudad de Buenos Aires, los porteños también nos beneficiamos de estas mejoras. La Agencia de Protección Ambiental realizó un relevamiento de los parámetros de contaminación atmosférica -entre el 20 y el 25 de marzo, es decir al inicio de la cuarentena obligatoria, y el día posterior al fin de semana largo- con mediciones llevadas a cabo en La Boca, Avenida Córdoba y Rodríguez Peña y Parque Centenario. La conclusión muestra una reducción del 50% en los niveles de emisión de monóxido de carbono, óxido de nitrógeno, dióxido de nitrógeno y material particulado respecto de igual período del año anterior.
A la mejora en la calidad del aire se le agrega también una mejora importante en los niveles de ruido. El APRA también midió entre el 25 y el 27 de marzo y del 6 al 10 de abril, es decir en el inicio de la cuarentena y en los primeros días de su extensión, y los contrastó con el mapa de ruido de la ciudad. Los resultados marcan una reducción de los niveles de ruido diurnos del 16 al 36%.
Carecemos a la hora de escribir esta nota de indicadores de calidad de agua, pero basta acercarse a los arroyos del área metropolitana para comprobar cómo la disminución de los volcamientos industriales y la disminución de la cantidad de residuos sólidos ha contribuido a que las aguas vuelvan a parecerse al marrón original que supieron tener.
Más allá de cualquier teoría conspirativa, la tierra parece defenderse de su principal depredador, el ser humano y el sistema capitalista.
*Eduardo Eszteyn es economista y político.
30 de abril de 2020. Descargar Dossier