CULTURA

Maldito y sensual Bowie

Una serie de reflexiones luego de las jornadas FUTURX 2021*
Por Nahuel Carfi 17/06/2021

Larrosa nos recordó que en los 90’s Bowie ya había entendido que las canciones eran en verdad inversiones, acciones que podían cotizar, comprarse, venderse. El Bowie Bond se anunció con bombos y platillos, con el repertorio del duque blanco como garantía y un interés del 7,9% anual por 10 años. Me acuerdo de Michael Jackson comprando las canciones de los Beatles. ¿Era así o fue Coca Cola?

Hoy estamos frente a la promesa de los NFT –Non Fungible Token–, los smart contracts y otras yerbas que, aprovechando la tecnología blockchain, vienen a salvar a la industria. Qué loco que un año después del #BrokenRecord aparezca esta solución mágica, ¿no? Porque lo que vemos hoy es un mercado de magnates, coleccionistas; ¿llegará un modelo para todes? ¿qué pregunta más rara, no?

Al mismo tiempo: qué ganas de salirse de la industria actual. Lo que vemos es una gran saturación de la oferta, un consumo desinteresado, saltarín, atención breve. La cultura del DIY – Do It Yourself al palo escondiendo la pauperización del content creator. Porque son eso al final lxs artistxs indies hoy, ¿no? No olvidemos a Casciari y su muerte a los intermediarios. Estamos en una situación en la que la inversión de dinero y tiempo –¡el riesgo!– lo asumen lxs autogestionadxs, la unidad mínima de todo el sistema, que se mandan a un mercado inmenso en el que terminan siendo simplemente ese long tail que mantiene al segmento poderoso bien arriba. Esto solo asegura un piso de ganancias a los demás actores, esos que trabajan con grandes caudales: tecnológicas, plataformas, distribuidoras, major labels & major publishers.

Insisto casi en soledad: ¿no deberíamos trabajar en pos de una industria en la que se fortalezcan las pymes? ¿el sector intermedio? Ese gap entre lx artistx de a pie y la multi. Ahí hay que trabajar, ¿no? A las miles y miles de vocaciones que incendiadas por la cultura de la red social quieren ser el Duki o Nicki Nicole les digo: It’s the economy, stupid.

Cuando decimos que la salida es todxs juntxs, más allá de la promesa colectiva, lo que decimos es todxs lxs actorxs juntxs, cumpliendo distintos roles, alimentando un ecosistema diverso, resiliente, flexible, trabajando con reglas claras, defendiendo los intereses del sector, transparentándonos lo máximo posible.

En un contexto en el que tres sellos discográficos multinacionales –Universal, Sony, Warner– representan el 70% del mercado fonográfico global. En el que, no tengo datos precisos, pero me animo a decir que las Big Five –Apple, Alphabet, Amazon, Facebook, Microsoft– y las grandes plataformas de contenidos –Spotify, Netflix– se dan el lujo de que la música sea simplemente un servicio más de su roster –no olvidemos a Spotify perdiendo dinero en 2020–. En el que la innovación más interesante que se nos presenta es la de una mirada financiera y especulativa que ya llegó para instalarse con la burbuja de los NFT y las compras multimillonarias de derechos de canciones. –ojo, realmente me divierte esto; y le veo un enorme potencial para fortalecer la producción, dar mayores utilidades a artistas y demás actores y generar una previsibilidad mayor en una industria imprevisible–. En ese mundo, apuesto por que nos formemos más, por que asumamos mayores compromisos y juguemos con más cartas. Necesitamos seguir profesionalizándonos, no hay otra.

*este texto fue escrito rápidamente luego de concluido el tercer y último día de la segunda edición de FUTURX 2021: un evento virtual que, organizado en Argentina por la empresa de música 432Hz –Nicolás Madoery, Diego Knoblovits, Sabrina Brunetti López– y bajo el lema Ecosistemas del Futuro, reunió una serie de presentaciones y entrevistas a referentes de la industria musical latinoamericana en busca de claves para entender el rumbo actual del sector, las problemáticas transversales, los temas pertinentes. Desde managers y empresarixs a productorxs y artistas. Entre las muchas particularidades de este evento, se encuentra la de proponer la fundación de una Comunidad que pueda seguir en contacto, debatiendo, pensando, haciendo.